Autor: Duyos, Luis Manuel. 
 Campaña para el referéndum constitucional. España quiere cambiar/2. 
 Protagonistas de la evolución     
 
 El País.    03/12/1978.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

EL PAÍS, domingo 3 de diciembre de

1978_________________POLÍTICA_________________

Campaña para el referéndum constitucional

Iglesia y prensa han sido dos temas clave de la transición. La jerarquía de la

Iglesia española, reaccionaria al comienzo del franquismo, desempeñó un papel

progresista en la agonía del régimen anterior. En la actualidad vive una

situación completamente nueva en su relación con la sociedad española. Por su

parte, la prensa, amordazada durante años, ha sido

decisiva en el intento de cambio democrático que estamos viviendo en España.

España quiere cambiar/2

Protagonistas de la evolución

LUIS MANUEL DUYOS

La Iglesia española ha sido, hasta el Concilio, el grupo disidente-reaccionario

del catolicismo. En 1931, mientras el Vaticano alentaba a los católicos a

participar en la nueva República, el cardenal Segura organizaba una cruzada

monárquica que dividió a los españoles. Terminada la guerra, Roma mostró

reticencias ante la dictadura franquista, y más aún ante la jerarquía española,

malmaridada con el régimen. Los radiomensajes de Pío XII se leían aquí

censurados y manipulados con toda desfachatez. A pesar de todo, el Vaticano

intentó la vía del diálogo y no mandó los tanques de la excomunión contra el

episcopado disidente.

El Concilio puso muchas cosas en su sitio: entre ellas, al franquismo en fuera

de juego. La jerarquía española fue tomando conciencia de su verdadera misión y

trató de sacudirse lastres políticos y temporales. Se cuestionó la

confesionalidad del Estado y la intervención de Franco en los nombramientos

episcopales. La asamblea conjunta de obispos y sacerdotes pidió perdón

públicamente por su beligerancia en la guerra civil. En 1967, el régimen tuvo

que proclamar la libertad religiosa, pero las negociaciones para corregir o

anular el Concordato fueron frenadas continuamente desde El Pardo.

El cambio lo inicia la Iglesia con un comentario de la radio vaticana al

testamento de Franco: «... en nombre de una reconciliación entre todos los

españoles, incluidos los mas ardorosos partidarios del franquismo, quisiéramos

moderasen el tono de sus elogios, y que no enarbolasen como bandera de combate

la funesta, aunque noble, ilusión de quien ha creído y esperado identificarse

con el propio país, no reconociendo a los demás el derecho de amar y servir a

España con intenciones y métodos diversos al suyo." Antes de emitirse el

programa se quitó la palabra «funesta»

Como si el Vaticano no fuera con él, monseñor González Martin, en la plaza de

Oriente, hace el elogio fúnebre de Franco sin ninguna moderación. Es la fisura

derechista de la Conferencia Episcopal junto con Guerra, Castán, etcétera.

Todos, enemigos de que el clero se meta en política; pero, entre ellos, el que

no tuvo un escaño en las Cortes estrechó filas con los que estuvieron siempre a

punto de salvarnos otra vez. Todos, opuestos a que sus curas politizasen las

homilías, pero dispuestos a obligarles a leer el testamento de Franco

A pesar de este sector integrísta, la Conferencia Episcopal, presidida por el

cárdenal Enrique y Tarancón, no varió el rumbo de líbertad e independencia

iniciado en el Concilio. La pastoral Reconciliación en la Iglesia y en la

sociedad fue un buen comienzo, seguido por la renuncia del Rey al privilegio de

presentación.

La Iglesia y el Estado se plantean también el tema de la financiación Ante las

elecciones de 1977, la jerarquía declaró su independencia política y destacó la

conveniencia de apoyar a partidos no totalitarios que defendiesen los derechos

de la persona humana, También expresó su opinión sobre la educación, el divorcio

y el aborto en la Constitución, y no puso reparos religiosos para el voto

afirmativo en el referéndum. Al final ha sonado el cornetín de los nueve obispos

trabucaires. No parece que se acaben.

La prensa

Durante la etapa final del franquismo, las revistas políticas fueron la punta de

lanza de la Oposición. La prensa diaria tenía un control más estricto, ya que la

ley Fraga no daba para muchas alegrías.

La transición es quizá la época de mayor movimiento en el registro de empresas y

fracasos periodísticos. Desaparece Nuevo Diario. Salen EL PAÍS y Diario 16.

Diario Libre dura unas semanas. A vui es el primer periódico editado

íntegramente en catalán. Otros diarios de Cataluña empiezan a publicar secciones

fijas en lengua vernácula. En el País Vasco nacen Egin y Deia, también con

páginas en euskera. El Imparcíal y El Periódico son las publicaciones más

jóvenes, junto con Mundo Obrero, que inaugura la prensa diaria de partido.

Los semanarios corren suerte mas desigual, con buen número de revistas efímeras.

Sólo se afianzan Opinión e Interviú entre las más recientes, y cabe destacar la

desaparición de Doblón, Guadiana, Posible y Cuadernos. Surgen también los

semanarios de partido y de grupos marginales. Proliferan las publicaciones

eróticas, muy pocas de verdadera calidad.

La profesión periodística estrenó el intento de huelga con el fracaso, en

febrero de 1976, a raíz del procesamiento de Vázquez de Prada por negarse a

facilitar las fuentes de su información sobre la UMD, invocando el secreto

profesional.

La importancia de la prensa en el proceso democrático tiene un claro termómetro:

la violencia reaccionaria desatada contra todo lo relacionado con la profesión

periodística: José Antonio Martínez Soler es torturado en la sierra madrileña y

se le conmina a abandonar el país. Numerosos periodistas sufren agresiones

cuando acuden a cubrir la información callejera. Varios quioscos son destrozados

por los ultras y reciben continuas amenazas si venden determinadas

publicaciones. Se mandan o se ponen bombas en Cambio 16, Diario 16, Punto y Hora

de Euskal Herria, etcétera. El atentado contra El Papus ocasiona un muerto y

provoca la primera huelga total de prensa en Madrid y Barcelona.

En junio de este año asesinan a José María Portell, director de Hoja del Lunes

de Bilbao. Y hace unas semanas, EL PAÍS sufre un atentado mortal.

Los que nos quieren matar o amedrentar saben muy bien que, como dijo Orwell, la

cobardía es una amenaza tan grande para la libertad como la autocensura; y la

libertad es también el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír.

 

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