Autor: García, Sebastián. 
 Campaña para el referéndum constitucional. Simón Sánchez Montero. 
 La Constitución culmina mi lucha por las libertades     
 
 El País.    03/12/1978.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Simón Sanchez Montero

"La Constitución culmina mi lucha por las libertades"

SEBASTIAN GARCÍA

La consecución de un régimen de libertades para España ha sido, desde el

comienzo de la dictadura, el objetivo primero de Simón Sánchez Montero. Para

este viejo dirigente comunista, al que su especial sentido de la política ha

hecho pasar intocado por todos los avalares del PCE, y que fue perseguido y

encarcelado repetidamente por el franquismo, aprobar la Constitución significa,

ante todo, conseguir ese régimen de libertades.

Pregunta. ¿Qué significa para un dirigente comunista, con su historia de

clandestinidad y prisión política, aprobar una Constitución en España, en 1978?

Respuesta. Para mí supone un aspecto muy importante en la culminación de algo

por lo que he luchado toda mi vida. Es decir, un hito fundamental en el

establecimiento de un régimen de libertades políticas en nuestro país, objetivo

al que ha estado orientada toda mi actividad como comunista desde 1939. No

porque mi ambición como comunista y como miembro del PCE se limitara a eso, sino

porque la posibilidad de desarrollo de las fuerzas democráticas y obreras y la

marcha hacia el socialismo y el comunismo, que es nuestro objetivo último, tenía

como condición imprescindible establecer ese régimen, porque sólo dentro de la

libertad y la democracia, desarrollándolas y profundizándolas en todos los

aspectos de la vida política, económica, social, etcétera, se pueden ir

realizando las transformaciones de todo tipo que permitan llegar a la sociedad

socialista.

P. En concreto, ¿qué supone para un comunista español de hoy aprobar una

Constitución que establece, por ejemplo, la Monarquía parlamentaría?

R. Que en el hecho constitucional figuren aspectos como éste no disminuye en

absoluto nuestra apreciación de que esta Constitución es la que corresponde a la

democracia española en este momento, y en consecuencia nuestro si rotundo a la

misma y el consejo de que se vote masivamente en favor de ella.

En cuanto a la Monarquía parlamentaria, y quiero subrayar lo de parlamentaria, a

lo largo de toda la dictadura, desde el final de la guerra, el PCE ha hecho

hincapié en la necesidad de establecer un régimen democrático, más que en el

hecho de que fuera monárquico o republicano. Desde el momento de su legalización

en abril de 1977, el partido ha dicho que aceptará la Monarquía mientras ésta

sea un factor positivo para el desarrollo de la democracia en nuestro país. La

realidad política de la España de hoy demuestra que la Monarquía, el Rey, es un

factor importantísimo en la consolidación de la democracia en España. Por eso,

sin haber renunciado a nuestros ideales republicanos, aceptaremos plenamente la

Monarquía, mientras siga cumpliendo como hoy un papel muy positivo para la

democracia.

P. ¿Y la economía de mercado?

R. España es un país capitalista, y la Constitución tiene que reflejar esa

realidad y proteger, en consecuencia, la propiedad privada, la economía de

mercado, etcétera. Pretender lo contrario sería una utopia, y con utopías no se

puede hacer política.

Pero al mismo tiempo, la Constitución establece el carácter social de la

propiedad, y deja abierta la posibilidad legal, constitucional, de que en el

futuro un Gobierno de izquierdas pueda realizar profundas transformaciones

económicas y sociales que nos acerquen al socialismo.

P. También se constitucionaliza la Iglesia católica.

R. En este punto, la Constitución sienta las bases para dar una solución justa a

un problema secular de España, el de las relaciones IglesiaEstado, sobre la base

de la libertad de conciencia, el respeto a todas las creencias, incluidos tos

ciudadanos no creyentes, y garantiza la libertad de cultos. La mención a la

Iglesia católica recoge una realidad que existe en España, pero no supone en

absoluto privilegio ni ningún tipo de confesionalidad del Estado.

 

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