Autor: Carandell, Luis. 
 Referéndum: hora cero. Viaje de los parlamentarios a América. 
 La Constitución cruzó el charco     
 
 Diario 16.    04/12/1978.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

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nacional

Referéndum: Hora cero

4-diciembre-78/Diario16

BOGOTÁ (Enviado especial D16).—En un viaje organizado por el Instituto de

Emigración, un grupo de parlamentarios españoles de las diversas tendencias

representadas en las Cortes visitaron Venezuela y Colombia con el objeto de

explicar la Constitución a los emigrantes.

"¿Es verdad que esta Constitución es divorcista y abortista?" "¿Se podrá

aprender gallego en la escuela?" "¿Por qué no quieren votar los vascos?"

"¿Podremos votar los emigrantes en el referéndum?"

Había unas mil personas en el teatro al aire libre situado en el amplio recinto

donde tiene su sede la Hermandad Gallega de Caracas. Por una cuestión de

economía de tiempo, se había pedido a los asistentes que hicieran sus preguntas

por escrito. No escuchamos, por tantp, la voz de los emigrantes, si se exceptúa

a un señor que, con una copa de más, sin duda, jalonó el acto con gritos de

"Cultura!, ¡cultura!, palabra mágica en la que, emigrante simplificador, quería

encontrar la solución de todos los problemas españoles.

Viaje de los parlamentarios a América

La Constitución cruzó "el charco"

Las autoridades de Brasil y Argentina no vieron con buenos ojos el "itinerario

constitucional"

Luís Carandell

No hace muchos días, otros grupes de diputados y senadores visitaron con los

mismos propósitos varias ciudades europeas, a fin de ponerse en contacto con una

emigración de trabajadores asalariados a quienes la legislación de los países

donde residen obliga a limitarse al trabajo para el que fueron contratados, sin

muchas posibilidades de promoción social. Y a quienes la barrera de la lengua y

de las costumbres, las dificultades que encuentran para llevar consigo a su

familia y la obsesión de un riguroso ahorro que les permita volver a España

hacen imposible la integración en esos

países.

La emigración española en América es algo completamente distinto. Su carácter

azaroso, de «probar fortuna», se ve compensado por las grandes posibilidades que

han existido y existen aun en muchos países de América. Son miles las familias

españolas que gozan allí de una situación desahogada y hasta prepotente.

De los cuatro países de América visitados por los parlamentarios españoles —

mientras un grupo viajaba a Venezuela y Colombla, otro lo hacía a Estados Unidos

y a la República Dominicana—, solamente Venezuela ocupa un lugar significativo

en cuanto al número de emigrantes, Al parecer, las autoridades del Brasil y de

la Argentina, fo cos fundamentales de la emigración española, no vieron con

buenos ojos que se incluyera a sus países en este «itinerario constitucional».

Y, en lo que se refiere a México, gran centro de la emigración política, la idea

del viaje no parece haber obtenido el visto bueno de los diplomáticos.

El Paraíso

El número de emigrantes españoles en Venezuela se acerca a los seiscientos mil.

La mayoría de ellos ha adquirido la nacionalidad venezolana, aunque muchas de

las mujeres y los hijos de los emigrantes conservan el pasaporte español. En el

acto de Caracas pudo observarse el interés con que los presentes acogieron la

disposición constitucional, según la cual los españoles que hayan adquirido una

nacionalidad ibero-americana podran conservar la de origen incluso en el caso de

que no exista un convenio de doble nacionalidad entre Españá y el país de

inmigración.

El Paraíso es el nombre de lo que en tiempos fuera el más famoso club privado de

Caracas, un recinto con amplios jardines, piscinas y campos de deportes que

rodean una preciosa villa de estilo colonial. Allí tiene hoy su sede el Centro

Canario. Se calcula que viven en Venezuela unos doscientos mil canarios y la

emigración de las islas es desde antiguo, núméricamente, la más importante de

las procedentes de España. Simón Bolívar hablaba ya de "españoles o canarios",

confundiendo los términos, cuando lanzó aquella tremenda advertencia de "contáis

con la muerte, aunque seáis inocentes", en el momento culminante de la

revolución venezolana.

Existen en Venezuela cuarenta centros españoles integrados en una

federación. Hubo un almuerzo en el Centro Asturiano, situado en uno de los

cerros que dominan el valle donde se extiende Caracas. El senador real, don

Justino de Azcárate, que paso los años de su exilio en Venezuela, agradeció en

nombre de los parlamentarlos la hospitalidad del centro, aunque reprendió

en tono cariñoso a sus dirigentes por no haber servido una fabada. En el Centre

Catala, heroico reducto del catalanismo de preguerra, el presidente, señor

Fargas, regaló a los parlamentarios camisetas con las cuatro barras.

Cortesia tropical

El mitin constitucional que se celebró en la Hermandad Gallega estaba fijado

para las siete de la tarde, pero comenzó a las nueve, con el objeto de dar lugar

al "tiempo de cortesía" que mandan los cánones. Los "congresantes", como llaman

en Venezuela a los parlamentarios, estaban situados en un altísimo escenarlo

demasiado distantes del público.

En la Casa de España de Bogotá, el acto resultó mucho mas vivo, debido a que una

menor audiencia (en Colombia no viven más de veinticinco mil emigrantes

españoles) permitió un coloquio más animado. Después de la experiencia

caraqueña, los actores del «auto constitucional» supieron dar un tono más

polémico al diálogo. El diputado socialista Jerónimo Saavedra, por ejem plo,

discutió con el senador ucedista Cecilio Valcárcel, acerca del incumplimiento de

los pactos de la Moncloa.

El senador independiente por Zaragoza, Isaías Zarazaga, se quejó de no haber

sido presentado por el moderador Pérez de Lema y, en un discurso de gran tono,

hizo un canto al independentismo («somos los vigilantes de los vigilantes»,

dijo).

El diputado Carro, que tuvo que sufrir en su viaje por Europa el abucheo

dedicado a Alianza Popular, estaba radiante ante el apoyo que su partido

encontraba en América. El comunista Benítez, al que nunca falto el calor de un

grupo reducido que le aplaudía, tuvo un maravilloso lapsus. Cuando alguien le

reprochó que su partido aceptara la «economía de mercado», Benítez dijo que «en

la U.R.S.S. también existe economía de mercado». Y añadió: «Bueno, a su modo.»

El historiador José Manuel Cuenca hizo una inteligente introducción al tema

constitucional en España. El senador canario Calvan, sintiéndose como pez en el

agua en el país de los canarios, habló todo el tiempo de los derechos de las

islas en la Constitución.

El independiente Palomo, senador por la Rioja, se destapó como orador incisivo,

de un lenguaje llano y directo. Gabriel Cisneros, representante ucedista en la

ponencia redactora de la Constitución habló de política, sin

eludir los acontecimientos recientes. El senador gallego del PSOE,

Celso Montero, finalmente, se refirió a los aspectos de la Constitución

relativos a los emigrantes. Procedente de una tierra de emigración,

Montero tenía siempre en las ciudades visitadas parientes y amigos. Fue

protagonista de una deliciosa anécdota. En Caracas, una de las preguntas

dirigidas por escrito a la mesa venía firmada por un tal señor Puentes. Montero

dijo antes de contéstarla: "Ruego al señor Puentes que, si es un antiguo vecino

mío, me espere a la salida.» Y añadió haciendo reír a los presentes con su

lapsus: «Si no, no.»

«Los tenemos locos»

Y al fondo, América, con esa terrible combinación de la riqueza del Potosí o de

Eldorado con la negra miseria. «Vivimos en una Venezuela saudita», ha dicho no

hace mucho el ex presidente Rómulo Betancourt. Un millón de barriles diarios de

petróleo regala la tierra a un país la tercera parte de cuyos habitantes vive en

chabolas —ranchitos los llaman allí—, que constituyen la primera visión del

viajero que ha aterrizado en La Guaira y sube por la autopista, desde el nivel

del mar hasta los 900 metros a que está situada Caracas.

Vivía Venezuela las jornadas preelectorales en preparación de los comicios del

día 3. Los dos candidatos más importantes, Piñerúa, de Acción Democrática, el

partido del Gobierno, y Herrera Campins, socialcristiano (COPEI), llenaban las

calles de Caracas con sus

mítines. Venezuela es el país de los slogans electorales, Carlos Andrés Pérez,

el actual presidente, tuvo uno que hizo fortuna: «Ese sí camina.» En la radio se

escucha en estos días: «¡Piñerúa!, ¡correcto!», mientras sus partidarios

insertan en los periódicos grandes anuncios que dicen, refiriéndose a los

copeicanos de Herrera: «Los tenemos locos.» Herrera, por su parte, contesta

colocando en un lugar visible, sobre la autopista central de Caracas, un

contador luminoso que indica los bolívares que el Gobierno gasta cada minuto sin

resolver, según los copeicanos, los problemas del país.

Luego, Bogotá, una ciudad mas tranquila, menos diabolicamente caótica que

Caracas. Colombia es una democracia estable atormentada por la pobreza, una

pobreza que ha hecho emigrar a un millón de sus habitantes a Venezuela y que se

hace patente al viajero en las bandas de niños de cinco a siete años —los

llamados «gamines»— que desvalijan a los viandantes descuidados. Que «la

procesión va por dentro» se observa en estos días en la discusión acerca del

llamado Estatuto de Seguridad, denunciado como represivo por los obispos y por

los progresistas de Alternativa, con Gabriel García Márquez al frente.

Los preciosos rascacielos del centro, recortados contra el fondo de la

cordillera; el barrio colonial de La Candelaria, donde está la Casa del Florero,

cuna de la independencia colombiana; el extraordinario Museo del Oro; los.

verdes campos de los alrededores, bañados en la luz casi irreal de los 2.500

metros de altitud, dan a Bogotá un excepcional encanto.

Aún hubo tiempo para hacer turismo, para pararse a contemplar la maravillosa

artesanía colombiana, en el viaje de los parlamentarios. Un viaje de apretado

programa, con mítines constitucionales, visitas a personalidades, como la que se

hizo al presidente del Senado venezolano, Gonzalo Barrios, que se completó con

un recorrido al Senado y al Congreso

(donde, anótelo la Mesa

de las Cortes, cada «congresante» tiene un teléfono sobre su pupitre), y al

Salón Elíptico, cuyos frescos narran la batalla de Carabobo, ganada por el

Libertador a los españoles. Y también, entrevistas de televisión y visitas a

periódicos, como la que se hizo a «El Tiempo», el diario más importante de

Colombia.

En el acto de la Casa de España de Bogotá, los parlamentarios españoles

recibieron una inesperada ayuda para explicar el consenso que ha conducido a la

aprobación del texto constitucional. Don José Prats, ex presidente del PSOE

histórico, residente de muchos años en Colombia, recordó el momento en que,

durante la dictadura de Rojas Pinilla, los partidos Liberal y Conservador de

Colombia lograron, en sus conversaciones de Sitges y Benidorm, en España, su

«pacto constitucional».

Hoy, fin de campaña

UCD, PSOE y PCE, en Madrid

MADRID, 4 (D16).— Los partidos parlamentarios a nivel nacional preparan para hoy

en Madrid, sus mítines finales de la campaña del referéndum constitucional.

Unión de Centro Democrático intervendrán cuatro ministros y el alcalde de

Madrid, José Luis Alvarez, en el mitin que este partido desarrollará hoy, a las

ocho de la tarde en el polideportivo Magariños.

El Partido Socialista Obrero Español cerrará su campaña en la Casa del Pueblo,

de la calle Tomás Bretón 55, de Madrid.

El Partido Comunista celebrará un «gran mitin» en apoyo del «sí», a las 7,30 de

la tarde, en el Palacio de los Deportes.

 

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