Referéndum: Hora cero. El período constituyente no acaba el día 6. 
 Carrillo: Hay que construir un Estado democrático     
 
 Diario 16.    05/12/1978.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 28. 

El periodo constituyente no acaba el día 6

Carrillo: «Hay que construir un Estado democrático»

MADRID, 5 (D16).-Santiago Carrillo, con gripe; Marcelino Camacho, lleno de

vitalidad; Ramón Tamames, electoralista, y Simón Sán-chez Montero, maestro de

ceremonia, quemaron ante más de quince mil personas la última traca "pecera" en

favor del "sí" constitucional y adelantando sus planea de futuro.

Santiago Carrillo, después de recordar la necesidad de un voto afirmativo para

acabar con las leyes del franquismo, dedicó su tiempo "a plantear otros

problemas".

"El periodo constituyente -afirmó- no termina el seis de diciembre. Se va a

prolongar durante algunos años, porque hay que poner en pie un nuevo aparato del

Estado. Si lo hiciéramos en dos días, además de venírsenos encima, crearíamos un

vacío que sería aprovechado por los nostálgicos que sueñan con operaciones

galaxias."

El secretario general, mientras su auditorio coreaba los "slogans" de rigor o se

refrescaba con la cola, añadió: "Los comunistas no estamos contra el PSOE,

aunque no seamos de los que quieren morir en un metro de Nueva York. Los

comunistas estamos dispuestos a morir en Madrid, en España, si la democracia nos

lo exige."

Crear la nueva mayoría

Carrillo, aunque tosiendo, fue recuperando energías para presentar con garra los

planes de futuro. Los comunistas no quieren pactos como vehículo electoral;

quieren que el 79 sea el año dedicado al paro, el año en que los españoles

salgan de su desencanto; quieren las municipales ya y las generales en el 80.

"Los comunistas -añadió Carrillo- queremos salir de dudas. Si, vamos a crear una

nueva mayoría. (Se oyen abucheos, mientras se explica que no es la de Fraga,

Areilza y Osorio.) Nueva mayoría en la que los partidos democráticos creen un

gobierno fuerte que no tenga que contar la víspera los votos

que va a sacar en el Parlamento."

El secretario general del PCE, después de afirmar que su partido es el único que

orienta su programa en los intereses del pueblo, pasó a explicarse, mientras el

resto de los oradores y demás delegados en la mesa se miraban entre si y dejaban

sus comentarios.

«Los comunistas estamos dispuestos a entrar en esa nueva mayoría con Unión de

Centro Democrático y el Partido Socialista Obrero Español. Estamos dispuestos

también a apoyarlos desde fuera. Si quieren estaremos en la oposición

responsable, pero sabiendo que existe un Gobierno fuerte que puede gobernar

tranquilo y dignamente.»

Santiago Carrillo, que antes se refirió a las autonomías haciendo enarbolar

banderas nacionalistas, que habló del derecho y deber a trabajar que tenían

todos los españoles, que se refirió a la Juventud como el voto por la democracia

y el socialismo, aprovechó su parlamento para hacer una fotografía de la nueva

etapa política.

«Hubo quien tembló»

«Esta democracia es joven, cojea, es fea. Pero es la democracia -añadió- que

nosotros estamos dispuestos a defender porque vale mil veces más que el pasado.»

Hay quien dice (tono paternal) que los comunistas somos muy moderados. Sí

(rotando y desgarrador) porque otros, con más fuerza y responsabilidad no han

tenido el mismo sentido para ver los peligros de la democracia. Tuvo que darse

la «operación Galaxia» para que salieran en TV, no digo temblando, pero sí...»

Un trabajador, un hombre de edad sentado con la agrupación de Carabanchel,

musita algunas palabras a la oreja de su compañero. Después, con sus labios

agrietados, mira a su alrededor y exclama: «este Santiago..., lo que sabe».

Y Carrillo, con la voz rota, busca el final. Repite una y otra vez que quiere

acabar con una frase que siempre fue aplastada. Vuelve a intentarlo mientras

quince mil personas empiezan a ponerse en pie. Y, por fin, don Santiago, antes

de la internacional, gritó: «Viva la Constitución.»

Camacho: Paro y Constitución

Marcelino Camacho fue recibido al grito de «Comisiones Obreras, sindicato

trabajador», para, perdiendo los papeles y saturando los equipos de sonido,

pedir el «SI» a «una Constitución que abre caminos inmensos a los trabajadores».

Marcelino Camacho, que fue pocas veces interrumpido por los aplausos, se centró

muy pronto en lo que calificó el problema de España.

"Necesitamos calzarnos, vestirnos, educar a los ciudadanos de este país. Y

existe un elemento muy grave, que es el paro. No aceptamos loa planes del

Gobierno y su propósito de recuperar cincuenta mil puestos de trabajo. Eso darla

como resultado más del millón de parados, que con sus familias sumarían unos

cinco millones de. hambrientos o malcomidos."

El secretario general de Comisiones Obreras, que pidió un plan de solidaridad

nacional, una economía más democrática, que habló de los obispos que se echan a

la cruzada y de los que sueñan con las "galaxias", tiró sus tejos contra los

partidarios del "no".

"Esos partidos que se llaman revolucionarios o de izquierdas quieren llevarnos a

un vacío y una aventura peligrosa. ¿Quiénes se iban a beneficiar? No ellos ni su

noche de verano... (una pequeña pausa para gritar) los fascistas."

Tamames: No estamos en los años 30

Ramón Tamames abrió el mitin cuando muchos todavía no habían conseguido entrar

al recinto o, aquellos que llegaban motorizados intentaban aparcar sus vehículos

ante la atenta mirada de la Policía Municipal y las Fuerzas de Orden Público que

montaban vigilancia en los alrededores del Palacio de Deportes.

Tamames recordó a Sanjurjo, al cardenal Segura, a Ramón y Cajal, a Joaquín

Costa, e incluso a Antonio Gramsci cuando dice "todo el pueblo es potenclalmcute

comunista si quiere y tiene los conocimientos políticos que nosotros tenemos".

El líder comunista pidió el "sí" a la Constitución -después de cosechar grandes

aplausos electoralistas- "porque entre otras muchas razones, nos hace señarnos

orgullosos de ser españoles".

También incontrolados

A pesar de los servicios de seguridad, al terminar el mitin del Partido

Comunista de España, grupos de incontrolados actuaron en las inmediaciones del

Palacio de Deporte»,

Según pudo saber D16, Juan José Callado, ingeniero naval y no militante del PCE,

fue brutalmente agredido por tres personas desconocidas que vestían zamarras de

cuero y portaban objetos contundentes.

. Juan José Callado tuvo que ser asistido en la clínica Francisco Franco, de

Madrid, donde es sometido a una serie de radiografías y observaciones, debido a

los golpes recibidos en a cabeza.

 

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