Autor: Borbón Parma, María Teresa de. 
   El sí desde el ámbito exterior     
 
 Diario 16.    06/12/1978.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

El «sí» desde el ámbito exterior

M. T. de BorbónParma

Se ha dicho, el Partido Carlista Junto a otros ha dicho a lo largo y ancho del

Estado español, en el curso de numerosos mítines, especialmente en Euskadi y

Cataluña, las razones que avalan el si desde el ámbito nacional. La superación

del franquismo, la conquista de los grandes derechos: derecho a la vida, a la

dignidad, a la libertad, a la identidad; la legitimación del cambio y, sobre

todo, la posibilidad de empezar una auténtica construcción democrática, desde

todos los pueblos de España.

Un mundo en transformación

Pero es que, además, no estamos solos en este mundo. Aún cuando lo hayamos

estado durante cuarenta años. La construcción democrática rebasa nuestras

fronteras. La construcción democrática se da a nivel de Europa; se da a nivel de

un mundo polarizado en torno a ejes de poder, de desarrollo político, económico

y también cultural, y que se está estructurando, que se está configurando en

torno a estos ejes: los Estados Unidos y la Unión Soviética, con China que

empieza a proyectarse como polo en Extremo Oriente, y Europa buscando la unidad

por otra parte. El posible alineamiento fin bloques estructurándose

antagónicamente a partir de principios políticos (o de pretextos políticos), o

más sencillamente de una realidad de poder, riqueza con superdesarrollo por una

parte, y de subdesarrollo, por otra parte. Alineación que tiene como alternativa

o contra partida la no alineación. Y también está el otro binomio: un mundo

aferrado a un tipo de crecimiento ciego, o un mundo capaz de imaginar otro tipo

de desarrollo, un desarrollo humanista y solidario, que es la auténtica

alternativa de futuro.

Cada una de las fronteras que delimitan estos mundos potenciales o reales tiene

su trazado propio.

Quien se quede fuera de esta con figuración, de este mundo en transformación, se

queda fuera también de su significación. Estará, sin embargo, condicionado por

ella desde fuera. Esto sí que es una pérdida de identidad, de autonomía. Porque

la identidad propia, la autonomía no son algo pasivo, sino algo que hay que

crear todos los días.

Nuestra proyección en este mundo

Debemos como nación entrar en el marco de estas grandes potencialidades. Para

defender nuestro ámbito propio. Pero sobre todo para imaginar, proyectar y

empezar a estructurar una incidencia a partir de objetivos pactados previamente

entre fuerzas políticas: que debían atañer a nuestra integración en Europa, con

un proyecto para Europa que responda

a nuestra visión de su desarrollo, con mayor coherencia e incidencia del Mundo

Mediterráneo; que debe también significar una diplomacia responsable,

integrándonos, en nuestra opinión, en una no alineación activa y una solidaridad

con los pueblos, particularmente los de Latinoamérica, y también África, que

luchan por sus libertades democráticas.

En todo caso, debemos de ser capaces de movernos en un ámbito delimitado por una

diplomacia coherente con nuestros supuestos democráticos.

Pero sólo podremos proyectarnos en estos ámbitos, habiendo zanjado un proceso

histórico; habiendo resuelto de cara a nosotros mismos y a los demás el problema

de nuestra propia identídad. Sólo asi podremos ser interlocutores válidos y

agentes activos. Si queremos luchar por la paz, si que queremos luchar por la

fraternidad a nuestro nivel de Estado, tenemos que hacerlo a nivel europeo y

mundial. Este es el peso del «sí» a una Constitución democrática desde el ámbito

internacional.

 

< Volver