Autor: Taboada, Carlos. 
 Felipe González, secretario general del PSOE. 
 El Ejército acepta un Gobierno socialista     
 
 Diario 16.    06/12/1978.  Página: 8-9. Páginas: 2. Párrafos: 56. 

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nacional

6-diciembre-78/Diario 16

Felipe González, secretario general del PSOE

«El Ejército acepta un Gobierno socialista»

Iglesia y Banca también estarían de acuerdo UCD es nuestro mayor rival electoral

ETA: Cada día más inaceptable la negociación

Carlos Tabeada

MADRID, 6 (D16).-El secretario general del Partido Socialista Obrero Español

(PSOE), Felipe González Márquez, piensa que el País Vasco no tiene por qué

disfrutar mayores prerrogativas autonómicas que cualquier otra nacionalidad del

Estado español y considera que la negociación con ETA "es un objetivo cada día

menos alcanzable, si quiera, menos planteable.

El líder socialista, prácticamente desconocido hace tres años -también lo era

Adolfo Suárez-, cree sinceramente poder habitar la Moncloa en el próximo año, de

convocarse elecciones generales, y esa posibilidad la siente en su propio

cuerpo.

Felipe González ya no es ese joven con cuya cara se empapeló España el 15 de

julio de 1977; su edad se diferencia sólo en un año -ahora tiene treinta y seis-

, pero desde ese día se convirtió en el más firme candidato a la presidencia del

Gobierno. Alrededor del secretario general funciona un importante aparato

burocrático y de seguridad. Su agenda diaria se encuentra inhumanamente repleta.

Es secretario general desde 1974 y se considera con bastantes reservas

físicas y psíquicas «para tirar hacía adelante», aunque la acción política no le

autocomplace. «La ú n ica cosa que admiro de Suárez es que no necesita nada más

para sentirse realizado como hombre que detentar el poder o sacrificarse por

él.»

Precisa que las elecciones municipales deberán realizarse antes que las

legislativas, para que «UCD no se aproveche de los Ayuntamientos franquistas».

D16.-¿En realidad, los poderes tácticos admiti-rían un Gobierno socialista?

Felipe González.-Yo estoy convencido de que sí; lo cual no significa que lo diga

sin todo el respeto que me puede merecer un pronunciamiento de esa naturaleza.

Pero ¿qué son los poderes fácticos?

Si por poderes fácticos admitimos, principalmente, al Ejército, la Iglesia y el

poderoso mundo financiero, aunque existan otros, el interrogante queda aclarado.

Creo que, desde el punto de vista del Ejército, es muy evidente que si acusa

alguna sensación es la de falta de autoridad, y es sabido que los socialistas no

pecaremos de falta de autoridad en el ejercicio del poder político.

La Iglesia católica conoce perfectamente las experiencias europeas y el clima en

el que se desarrollan las democracias.

Por último, con respecto a la Banca, por lo menos se ha intentado destruir las

barreras de incomunicación que existían y en la actualidad creo que el

empresario y la Banca española conocen cómo somos. Saben qué es lo que queremos,

admiten que unos estamos frente a otros en una mesa dialogando para intentar

llegar a acuerdos. Y es lógico pensar que dicha dialéctica no supone ninguna

sen-sación de vacío ni de riesgo.

D16.-Pero el caso atípico de nuestro país complia más que en Europa el

protagonismo socialista. No hay que olvidar que durante cuarenta años algunos

disfrutaron de una prepotencia indiscutible que, aunque no detentan plenamente

1os resortes del poder, sí ejercen aún, en la actualidad, influencia sobre

ellos.

F. G.-Ese es uno de los errores graves de óptica en el enfoque que se hace de la

problemática española. Si bien ha habido sectores de la sociedad ex-

traordinariamente privile-giados durante el franquis-mo, el Ejército no es pre-

cisamente uno de ellos. Y esto hay que decirlo con absoluto rigor y no por caer

en la tentación de adulación o de alabanza, sino porque es verdad.

Como botón de muestra, basta observar el nivel de salarios del Ejército en vida

del general Franco, que suele ser más bajo que el de todas las profesiones de

idéntico rango, fijado en el nivel universitario. Por consiguiente, no hay

razones para pensar que hay pérdida de privilegios que no existieron.

En cuanto a la Banca, las opiniones se bifurcan. Hay quienes piensan que la

Banca campó por sus respetos en el franquismo y los que consideran que no se

desarrolló lo suficiente por un cierto paternalismo oficial. No obstante, se

puede admitir que, en efecto, fue un sector con más prebendas que servidumbres.

La Iglesia empezó a des-pegarse del franquismo hace veinte años, lo que no

quiere decir que exista un sector de ella que viviera apegado al sistema. No hay

que olvidar también la progresiva aproximación de amplias esferas de la Iglesia

a los intereses populares y su defensa.

D 16.-Alfonso Guerra comentó la semana pasada a los corresponsales extranjeros

acreditados en Madrid que el PSOE revisa-ría, una vez en el poder, los intentos

golpistas y actos de indisciplina protagonizados en el proceso de transición.

¿Cómo se pueden entender dichas manifestaciones?

F. G.-En primer lugar debo conocer las declaraciones de Alfonso para medir mi

opinión y hasta el momento sólo sé lo publicado en la prensa.

De todos modos, para mí esto muy claro, desde hace algún tiempo, que no se puede

caer en el error de hablar de la democratización del Ejército de puertas para

adentro, porque precisamente se basa en valores que nada tienen que ver con esa

democratización interna: disciplina y lealtad. El Ejército tiene una función que

cumplir, una estructura jerarquizada y esta jerarquización es la negación, por

definición, de un funcionamiento democrático interno.

Lo que ocurre es que el Ejército, como cualquier otra institución, tiene la

obligación de cumplir la misión marcada por la Constitución.

En este sentido, los socialistas estamos dispuestos a mantener la supremacía del

poder civil, junto con la idea de mi Ejército jerarquizado, disciplinado y leal

a la misión encomendada.

DI6.-No obstante, Alfonso Guerra se refirió a los oficiales involucrados en la

llamada «Operación Galaxia» y a los que aplaudieron al general Atares cuando

increpó al ministro de la Defensa. Es decir, concretó su apreciación y puso

fecha: «Cuando los socialistas estemos en el poder.»

F. G. -Ambos sucesos son cuestiones internas del Ejército, El problema de la

disciplina es una autoexigencia de la propia institución. El poder civil lo

único que hace es colocarse por encima del poder militar porque expresa la

soberanía popular.

Lo que me parece chocante es revisar cosas que ya, de hecho, se tienen que estar

viendo...

Disciplina

DJ6.-Sí, pero hay quienes opinan que los últimos acontecimientos militares se

han encajado con inusual benevolencia y sin llegar al fondo de lo sucedido.

F. G.-En efecto, se trata de una interpretación hecha a nivel de clase política

y no una demanda popular, porque el pueblo no ha llegado a tener conciencia de

la valoración e importancia que estos hechos pudieran encerrar en sí mismos.

Programas claros

D16-Teniendo en cuenta el desarrollo legal e incruento del cambio político

español. ¿La alternativa de poder que dice ser el PSOE, no puede convertirse

simplemente en un acceso al poder en evitación de traumas y nuevos problemas?

F. C.-Es oportuno evocar la reflexión clásica de que el poder no es lo mismo que

el Gobierno. Efectivamente, a veces, lo que se plantea con mayor precisión es el

acceso al Gobierno y no al poder, que depende a una correlación de fuerzas. A

pesar de ello, creo que la distinción es más teórica que práctica.

En realidad, siempre seplantea el acceso al Gobierno en elecciones generales,

desde el que inicias las reformas y cambios de actitudes de un país. La gran

interrogante surge cuando se llega al Gobierno siendo la máxima fuerza política,

pero minoritaria. En ese momento caben dos cosas: llevar a cabo el programa en

solitario, con una mayoría minoritaria -lo cual supone dificultades-, o bien,

negociar una ampliación del apoyo sobre la base de ese programa, aunque tengas

que reducir un 15 , ó veinte por 100 del mismo.

El Gobierno

D16. - ¿El PSOE siente de verdad interés de llegar al Gobierno, o, por el

contrario, aunque lo diga, se encuentra cómodo en la oposición?

F. G.-Cuando se habla de una postura cómoda en la oposición, uno puede estar

pensando en un país con una lógica democrática a ía que todavía no hemos llegado

nosotros.

Lo curioso es que aquí, sin haber participado en el poder ejecutivo, hemos

soportado todas las consecuencias de la política económica y transformaciones

políticas realizadas al mismo nivel que el Gobierno, suscribiendo acuerdos a

nivel político, económico y constitucional

Por tanto, comodidad ninguna para la oposición, que ha sido tan responsable del

tránsito político como el propio poder ejecutivo, sin beneficiarse de las

ventajas del poder, sobre todo en lo concerniente en medios de comunciación de

masas del Estado. Planteada su pregunta cara al futuro, los socialís tas nos

fijaremos más en intereses g e n e r ales del país que en los particulares del

partido. A mi entender, en los próximos años deberemos afrontar cuatro grandes

retos, que, en definitiva, supondrán, nada más y nada menos ,que afianzar el

proceso democrático.

Habrá que desarrollar cincuenta leyes programáticas u orgánicas derivadas

de la Constitución, algunas de ellas de vital importancia; echar a andar

las autonomías; afron tar la crisis económica, creando empleo y reactivar

la inversión v, por último, definir la política exterior española. Y ante

estos grandes retos, la comodidad del partido debe influir bien poco.

D16.-Intimamente rela cionado con uno de los retos -las autonomías- se encuentra

el problema del terrorismo, y principálmente el fomentado por ETA. ¿El PSOE es

partidario, junto con tas medidas políticas y sociales que se adopten en

Euskadi, de negociar con la organización terrorista vasca.

F. G.-Los socialistas no estamos dispuestos a dar ni un paso menos, ni pa-sar

por la frontora de lo que creemos se deba hacer, por las presiones que se

produzcan. ¿Cuáles son estas presiones? Las de la violencia.

Lo que nos parece torpe de este Gobierno es que su actuación política, al menos

en apariencia, está jalonada de cesiones «a posteríori». Y su comportamiento

timorato ha sido hábilmente utilizado por los terroristas.

Con respecto al País Vasco, hacen falta medidas, y no necesariamente mayores que

las de cualquier otra nacionalidad En Cataluña existe ya un decreto de

bilingüismo.

¿Por qué no en el País Vasco? ¿Cuál es la razón? Hace un año, cuando era muy

difícil decir lo dicho, me referia a la conveniencia de una negociación, con el

fin de pacificar Euskadi. Hoy puedo asegurar, con la misma sinceridad que

entonces, que cada día la negociación es un objetivo menos alcanzable, si

quiera, menos planteare, sobre todo por el mantenimiento moral de la democracia.

Pero también digo, como demócrata, que a mí la paz y la convivencia ciudadana,

no el cambio de objetivo, me merecen tal respeto, que soy capaz de sentarme a

hablar con cualquiera, pero, desde luego, no cambio los objetivos porque me

presionen violentamente.

Derecha o izquierda

D16.-La mayor rivalidad electoral del PSOE, tras el proceso constitucional, ¿a

qué lado se ciñe? ¿A su derecha o izquierda?

F. G.-Tenemos frentes electorales muy diversos.

La rivalidad por la izquierda se plantea con el Partido Comunista, de1 cual

estamos en este momento a una distancia inmensa. Los comunistas van a intentar

identificar más Comisiones Obreras y PCE. de tal manera que, parte de los votos

de Comisiones que fueron socialistas, pasaran a ser comunistas Pero lo mismo le

ocurre al PCE con la ORT o PTE.

Lo más, interesante es fijar por dónde se va a pro-ducir en España el juego de

alternancia en el poder. Yo creo que en la actua-lidad se plantea entre el PSOE

y la Unión de Cen-tro Democrático.

Dicha relación con UCD debe interpretarse no como la necesidad, que algunos

dicen, de buscar votos a la derecha. Hay muchos votos de UCD que tienen niveles

de renta más bajos que muchos de los electores socialistas. Me refiero a los

campesinos, que esperaban de UCD soluciones y que pueden optar legítimamente,

ante la inoperancia del centro, por el PSOE. Por tanto, la competitividad mayor

se plantea en esa banda.

Nada con UCD

D16.-Usted ha repetido insistentemente que compartirían antes de las elecciones

generales el poder con UCD en defensa de la democracia, caso de verse seriamente

amenazada. Pero también es conocido que los votos de este país se reparten de

manera que ningún partido dispone de una mayoría absoluta como para gobernar en

solitario, máxime cuando el ejercicio de los próximos años requerirá un

ejecutivo fuerte. ¿Los socialistas estarían dispuestos a coaligarse con UCD tras

las próximas elecciones legislativas, caso de que los resultados de éstas fueran

similares a los del quince de junio o Incluso favorables al PSOE, pero sin la

mayoría necesaria como para gobernar en solitario?

F. G.-No hay nada de todo eso. En mi última conversación con Adolfo Suárez, en

ningún momento hablamos de hipótesis de coalición.

Por lo demás, insisto en lo anteriormente dicho. En caso de que el electorado

nos coloque como primer partido político del país, pero sin mayoría para

gobernar, intentaremos, en base a nuestro programa, ampliar el apoyo

parlamentario del PSOE. es decir, el respaldo a nuestras aspiraciones

programáticas.

Naturalmente que en esa circunstancia el programa socialista no se podría

aplicar al ciento por ciento. En estos momentos no me interesa exponer cómo se

va a traducir ese planteamiento en un tipo de Gobierno o en otro, y considero

que hay que reservarlo a las personas y grupos que sean capaces de aceptar sin

demasiado esfuerzo nuestro programa político.

 

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