Autor: Pérez Fernández, Herminio. 
 Referéndum. Síntesis de un largo proceso parlamentario. 
 La actuación de los partidos no estuvo exenta de tensiones  :   
 La enseñanza, las nacionalidades, el divorcio, el aborto y los fueros vascos, puntos más conflictivos en los debates. 
 ABC.    06/12/1978.  Página: 10-11. Páginas: 2. Párrafos: 51. 

SÍNTESIS DE UN LARGO PROCESO PARLAMENTARIO

LA ACTUACIÓN DE LOS PARTIDOS NO ESTUVO EXENTA DE TENSIONES

La enseñanza, las nacionalidades, el divorcio, el aborto y los fueros vascos,

puntos más conflictivos en los debates

PUEDE afirmarse que e! proceso constitucional arranca precisamente del resultado

de las elecciones del J5 de junió de 1977. Pese a que la ley para le Reforma

Política, del 4 de enero de 1977 —que posibilitó el comienzo de una profunda

transformación política, no hablaba para nada de un proceso constituyente, es

lo cierto que, ya en la campaña electoral, los principales partidos politicos

anunciaron el deseo de que el cambio político experimentado por el país se

tradujera en una sustitución total de las Leyes Fundamentales, de la época

franquista, por una normativa superior que regulara, con criterios

auténticamente democraticos, la convivencia de los españoles en la nueva etapa

histories recién iniciada.

El 13 de julio (de 1977, al constituirse oficialmente las Cámaras legislativas,

el secretario general del P. S. O. E, Felipe González —y no fue el único—.

afirmó en su intervención;

—Es tarea inmediata de estas Cortes la elaboración de una nueva Constitución. La

necesitamos para que nos sirva de marco de convivencia a todos los ciudadanos y

pueblos de España que desean vivir en democracia, respetándose en el libre juego

establecido por un nuevo texto constitucional, elaborado por todos, sin

doctrinarismos ni sectarismos...

En esta última frase se apuntaba una discrepancia con los propósitos que el

Gobierno tenía, al respecto. Efectivamente, desde medios gubernamentales se

había apuntado la. posibilidad de que. «un equipo de expertos

constitucionalistas redactara un texto base de proyecto de Constitución», aunque

sin descartar la Otra fórmula utilizable: que fuera el propio Congreso quien

elaborara el borrador, que sirviera de base a la nueva Constitución.

El secretario general del P. S. O. E., con cierta ironía, dijo, en cuanto al

primer camino:

—Agradeceemos al Gobierno su desvelo, prometiéndonos enviar a las Cortes un

proyecto de Constitución realizado por él, con la colaboraciór. de destacados

especialistas en Derecho Politico, oídos todos los partidos presentes en las

Cortes... Pero entendemos que dicho proyecto constitucional debe ser el fruto

del trabajo de una «comisión», que se cree al efecto y con urgcncía en estas

Cámaras. Los partidos no tienen por qué ser "oídos" sino que han de ser

protagonistas, a través de sus grupos parlamentarios, en la elaboración de este

proyecta y en la discusión definitiva ante el Pleno. Por esa razón. hemos

propuesto una modificacion de las normas de funcionamiento provisional de estas

Cortes. Incluyendo la inmediata creación de una Comisión constitucional...

Los socialistas "se llevaron el gato al agua» El Gobierno —como había ocurrido

en ocasiones precedentes a lo largo de nuestra Historia— pudoo hacerse fuerte en

su primitivo propósito y elaborar, por sí mismo, el borrador de la Constitución.

No lo hizo asi, con el deseo de que la nueva «normativa superior" no fuera el

fruto de una imposición, sino de la participación de todos. Y accedió a la

propuesta. .Acaso en esa decisión inicial iba ya implicita la semilla, del

«consenso». que iba a ser protagonista principalísimo a lo largo de todo el

proceso constitucional.

LA COMISIÓN

El primer paso se dio el día 1 de agosto de 1977 al quedar constituida, en_el

Congreso de los Diputados, la Comisión constitucional. Habían transcurrida

únicamente cuarenta y cinco días desde la celebración de las elecciones

generales y sólo dieciocho tras la sesión plenaria de constítución solemne de

las Cámaras legislativas. Para presidir esta Comisión especial fue designado el

diputado de U. C. D. don Emilio Attard, y en esa primera sesión se abordó el

tema de elección de una Ponencia que se encargada de redactar el borrador

constitucional.

LA PONENCIA

Si cada Comisión refleja, en su composición, la proporción de fuerzas políticas

existentes en la Cámara, también una Ponencia, elegida en el seno de una

Comisión, debe mantener ese mismo equilibrio representativo para reflejar, con

mayor o menor aproximación, la propia composición del Congreso.

Normalmente, una Ponencia es el procedimiento lógico para agilizar un trabajo

parlamentario de base, previo a la discusión, por la Cámara, de un texto

legislativo enviado por el Gobierno o propuesto por alguno o algunas grapas

parlamentarios. En esta ocasión la Ponencia constitucional habría de enfrentarse

a la tarea de —partiendo de cero— elaborar un anteproyecto que pudiera servir de

base a la redacción definitiva de una Constitución democrática, la primera que

en España iba a darse al cabo de cuarenta y dos años de régimen dictatorial.

El primer enfrentamiento se produjo en torno al tema del número de ponentes:

comunistas, minoría catalana y grupo mixto defendían la tesis de nueve ponentes

U. C. D. y P. S. O. E., que empezaron inclinándose por un máximo de cinco,

acabaron centrándose en un total de siete. Fue la solución aceptada,

mayoritariamente, por la Comisión.

«LOS SIETE MAGNÍFICOS»

Desde el primer momento los siete ponentes fueron bautizados por los

informadores parlamentarios —que, noche tras noche, montaron la guardia en los

pasillos del Congreso— con la denominación de "Los siete magníficos».

Sus nombres, sus rostros e incluso sus biografías son sobradamente conocidos de

todos los españoles:

José Pedro Pérez-Llorca, Miguel Herrero de Miñón y Gabriel Cisneros Laborda,

representaron a Unión de Centro Democrático, el partido del Gobierno.

Gregorio Peces-Barba Martínez fue designado por el grupo Socialistas del

Congreso.

Jordi Solé Tura, por el grupo comunista.

Manuel Fraga Iribarne, por Alianza Popular, y

Miguel Roca i Junyent, por el grupo parlamentario que entonces estaba

constituido por las minorías catalana y vasca.

TIERNO, EXCLUIDO

Con ello quedaban representadas, prácticamente. todas las fuerzas políticas, con

la sola exclusión del grupo mixto, que fue muy comentada, porque supuso tanto

como el alejamiento del profesor Tierno Galván de una tarea en la que. a buen

seguro, habría deseado participar.

La primera reunión de la Ponencia se celebró el 22 de agosto, adoptando varios

acuerdos generales:

1. Presidencia rotativa por orden al fabético. Cada reunión sería presidida por

un ponente distinto.

2. Confidencialidad: los trabajos se de sarrollarían a puerta cerrada y sólo

al final de la jornada la Ponencia recibiría a los representantes de los medios

informativos, para ofrecerles un resumen, muy general, sobre los avances

conseguidos. A la primera reunión asistió el presidente de la Comisión de

Asuntos Constitucionales, don Emilio Attard.

Los trabajas adelantaron lentamente. Los ponentes tuvieron a la vista no sólo

los textos de todas las Constituciones españolas, fino también los textos

fundamentales de numerosos: países, utilizados constantemente como elementos

comparativos y de consulta.

FILTRACIÓN

Pese al acuerdo de "confidencíalídad", los ponentes vieron frustrados sus deseos

de mantener en secreto su trabajo, cuando el dia 22 de noviembre la revista

«Cuadernos para el Diálogo» publicó el texto íntegro de los 33 primeros

artículos redactados. Se habló del involuntario olvido de una copia sobre una

mesa y de una posible entrega, premeditada, para estudiar reacciones, pero, de

cualquier manera, el revuelo informativo añadió un más vivo interés y una mayor

atención al trabajo de los «siete magníficos», que el 29 de noviembre de 1977

iniciaron la segunda lectura del «borrador», dando fin a esta revisión el 7 de

diciembre. Todavía se tomaron los ponentes unas semanas de reflexión y volvieron

a reunirse, en un parador de la sierra, para realizar una tercera y última

lectura, en la que se atendió, principalmente, a la reordenación y mas cuidada

sistematización del articulado.

FIN DE LA PRIMERA ETAPA

El 23 de diciembre de 1977 la Ponencia daba fin a la primera fase de sus

trabajos y entregaba el «borrador» elaborado al presidente de la Comisión

Constitucional, don Emilio Attard, que lo haría llegar al presidente de las

Cortes, don Antonio Hernández Gil,

El 5 de enero del año 1978 se publicó en el «Boletín Oficial de las Cortes» el

texto del anteproyecto. Los ponentes, en el curso de sus trabajos, habían

formulado 168 votos particulares. Se abría entonces un período de veinte días

naturales para que los grupos parlamentarios, como tales, a los diputados, a

título individual, presentaran sus enmiendas, Al cerrarse el plazo se habían

recibido, en la Secretaría de la Comisión. 1.300 escritas con un total de 4.000

enmiendas, aproximadamente. Tras su laboriosa clasificación la Ponencia se

reunió de nuevo para estudiar la po

sible admisión de tantas sugerencias. La tarea duró hasta mediados de marzo.

«ESPANTADA» SOCIALISTA

Fue en el curso de estos trabajos cuando se produjo la «espantada» socialista.

El representante de este partido, don Gregorio Peces-Barba, decidió, el día 1 de

marzo, abandonar la Ponencia Constitucional, a la que —pese a las numerosas

gestiones realizadas— no volvió, salvo e1 último día para firmar el informe

elaborado, aunque aclarando que su conformidad se refería, exclusivamente, a la

parte elaborada con su presencia. El señor Peces-Barba explicó su abandono de la

Ponencia, acusando a los representantes de U.C.D. de intentar que algunos

artículos, sobre los que ya había existido consenso, fueran enmendados.

Concretamente aludió a loa temas de la enseñanza, la religión y el cierre

patronal. El señor Peces-Barba, con su decisión, no intervino en la elaboración

final del conflictivo Título VIII, referente a las autonomías, que había de ser

el origen de enfrentamientos serios.

El texto del anteproyecto, en la versión definitiva del informe de la Ponencia,

que recogía ya numerosas enmiendas, se publicó en el «Boletín Oficial de las

Cortes" el 17 de abril de este año.

LA COMISIÓN Y EL «CONSENSO»

El 5 de mayo, a las diez de la mañana, Iniciaba sus trabajos la Comisión

Constitucional del Congreso. Veinticuatro sesiones, ciento cuarenta y ocho horas

de debates, 202 enmiendas «in voce" defendidas —Además de las formuladas por

escritoa lo largo de 1.400 intervenciones, permitieron dejar dictaminado el

anteproyecto de Constitución el día 20 de junio de este año.

Todo esto pertenece a la historia reciente, pero los debates de la Comisión

quedaran incorporados a la Historia —con mayúscula—, especialmente por la que

bien podría llamarse «Batalla del Consenso».

Desde el primer momento los debates transcurrieron con lentitud. Tuvo especial

importancia el debate sobre la forma del Estado, en el que los socialistas,

representados por Gómez Llorente, defendieron, con extraordinario tacto, su

tesis republicana. siendo derrotada su enmienda y absteniéndose el grupo del P.

S. O. E. al ser votado el texto del articulo.

TENSIONES

Las tensiones que se habían registrado en la Ponencia aparecieron también en la

Comisión. U. C. D, consiguió la aprobación de algunas enmiendas en los 23

primeros artículos, con el apoyo de Alianza Popular. Pero los resultados de la

votaciones —19 votos contra 17— eran indicio claro de un clima de ruptura, que

podía conducir a los socialistas a recomendar el «no» o la «abstención» en el

referéndum constitucional.

Fue necesario encontrar una fórmula de «consenso» y en esa tarea participó como

protagonista —por encargo del presidente Suárez— el vicepresidente del Gobierno

para Asuntos Económicos, señor

Abril Martorell, que resolvió la cuestión en una cena, celebrada con los líderes

del Partido Socialista Obrero Español y de unión de Centro Democrático, en la

noche del 22 al 23 de mayo. El "consenso" alcanzado permitió que, al día

siguiente, se aprobaran, en una sola sesión. 27 artículos, del 24 al 50, ambos

inclusive.

Pero las tensiones no terminaron ahí. Excluidas del consenso las minorías,

formularon su protesta inmediata: el Grupo vasco abandonó la sesión del día 23,

en señal de protesta y, pocas horas más tarde, don Federico Silva Muñoz, en

representación de Alianza Popular, después de protestar contra el «consenso» a

espaldas de las minorías, decidió también retirarse de la Comisión, por entender

que el artículo relativo al matrimonio dejaba la puerta abierta al divorcio. El

presidente de Alianza Popular, señor Fraga, al regresar, al día siguiente, de

los Estados Unidos, logró que su Grupo se reintegrara a los debates. A partir de

ese momento desaparecieron, prácticamente, las fuertes tensiones y el 20 de

junio, al finalizar los trabajos de la Comisión, la euforia era general. En el

bar de las Cortes se brindó con champaña por e1 remate feliz de tan laboriosa

tarea.

DEBATES EN LOS PLENOS

El anteproyecto constitucional pasó así al Pleno del Congreso, que inició los

debates el 4 de julio. Las tensiones en el hemiciclo se centraron,

principalmente, en los debates sobre la cuestión foral. El Partido Nacionalista

Vasco pretendía el reconocimiento de los «derechos históricos». A la vista del

éxito logrado con la fórmula del "consenso». U. C. D. se esforzó por negociar un

acuerdo con el Partido Nacionalista Vasco, apoyada en las gestiones por el P. S.

O. E. Hubo, en varios momentos, esperanzas de arreglo. Pero no fue posible. La

muerte de dos jefes militares en Madrid, a manos de la E. T. A., puso una

culminación dramática a la última sesión del Congreso. Los diputados vascos —que

no estaban dispuestos a votar favorablemente, pero tampoco querían dar su voto

negativo— se ausentaron del hemiciclo a la hora de las votaciones.

Los debates más intensas —exclusión hecha del tema foral— giraron en torno a los

tres puntos clave: la enseñanza, el divorcio, el aborto...

EN EL SENADO

Los senadores asumieron el estudio de la Constitución con un innegable deseo de

aportar su colaboración al perfeccionamiento del texto aprobado por el Congreso.

Esto suponía intención y proposito de introducir reformas donde se considerara

necesaria, pese a los riesgos que suponía romper un equilibrio tan difícilmente

conseguido en el Congreso. Las tensiones aparecieron de nuevo. El tema de la

Enseñanza estuvo a punto de hacer saltar otra vez el «consenso», a] pensar los

socialistas que ciertas enmiendas de senadores de U. C. D. suponían

modificaciones a los acuerdos logrados en el Congreso. No se llegó, sin embargo,

a la ruptura.

El punto más conflictivo se centró nuevamente en el tema foral. La Comisión

Constitucional del Senado había hecho lo que no hizo la del Congreso: introducir

en el texto el reconocimientó de los «derechos históricos». U. C. D. se mostró

dispuesta a mantener este texto en el Pleno, siempre que se añadiera que el

desarrollo de esos «derechos históricos» se efectuaría «dentro del marco de la

Constitución». Para los vascos eso suponía una supeditación de los Fueros que no

les parecía viable. Las Intensas negociaciones entre U. C. D. y P. N. V. para

hallar una salida a esta discrepancia no tuvieran resultado positivo y la

enmienda aceptada por la Comisión Constitucional del Senado fue rechazada en el

Pleno, volviéndose, en este tema, al texto aprobado por el Congreso. con gran

decepción de los senadores vascos.

El 5 de octubre. el Pleno del Senado dio por finalizados sus trabajos sobre la

Constitución. Las codificaciones introducidas en el texto del Congreso obligaron

a la actuación de la Comisión Mixta reglamentaria que, con gran agilidad, ultimó

el texto definitivo. Se aprobó por el Congreso en pleno el 31 de octubre. Se

requerían 176 votos a favor y se alcanzaron 316, con sólo seis en contra y 13

abstenciones. En el Senado esa misma mañana se aprobaba el texto constitucional

con 266 votos favorables. 5 en contra y 8 abstenciones.

Terminado e! proceso parlamentario se abrió, inmediatamente después, el camino

hacia el referéndum que hoy tiene lugar. Un capítulo importante de la historia

se cierra hoy.. Hagamos votos porque el nuevo episodio, que va a comenzar sea

feliz y fecundo para España—Herminio PEREZ FERNANDEZ.

 

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