Autor: V. S.. 
 El lenguaje periodístico español, en la encrucijada(II). 
 Lo que dicen los periódicos, analizado desde el punto de vista lingüístico y social     
 
 Informaciones.    03/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

EL LENGUAJE PERIODÍSTICO ESPAÑOL, EN LA ENCRUCIJADA (II)

Lo que dicen los periódicos, analizado desde el punto de vista lingüístico y social

MADRID, 3 (INFORMACIONES, por V. S.).

ALGUNAS facetas del lenguaje periodístico han adquirido particular interés en España en los últimos tiempos y han sido estudiadas individualmente durante el reciente seminario de la. Fundación March sobre «Lenguaje en periodismo escritos (ver INFORMACIONES de ayer). Se trata de la «significación» y «connotación» políticas en ese lenguaje, estudiadas por el profesor Eugenio de Bustos; de los titulares, que explicó el académico don Emilio Atareos Llorach, y finalmente de la responsabilidad «social» del texto periodístico, analizado por Robert Escarpit.

El profesor Bustos —catedrático de Historia de la Lengua Española en Salamanca— analizó desde e] punto de vista lingüístico la significación y la connotación para después adecuar los términos al actaul lenguaje periodístico, Insistiendo en que para ello hay que acudir al estudio de las relaciones entre sustancia y forma del contenido, «el no desdeñable problema de que una lengua no es un puro inventario de rótulos verbales que se ponen a determinadas parcelas de la realidad, sino que es un instrumento de análisis y ordenación de esa misma realidad que contiene en sí. mismo una particular visión del mundo».

ESTUFA CATALÍTICA

El profesor Bustos dio un paso más en su disertación al unir el concepto y el estereotipo; según la actual ligüística, se combinan en el significado; el concepto pertenece al plano lógico y el estereotipo al pragmático. Y —como mostró más adelante el ponente— el estereotipo, no ya lingüístico, sino conceptual, en el actual periodismo y en la comunicación en general, tiende a dominar al concepto. Así, un estereotipo positivo el del prestigio de lo técnico y lo científico, hace que sea eficaz una promoción publicitaria de una estufa catalítica, expresión que nadie —entre el público medio— entiende, pero que a todos impresiona.

Junto a concepto y estereotipo está otra categoría importante periodísticamente, la connotación, que confiere a la palabra su poder evocador. Y esa connotación —según el profesor Bustos— permite, a veces, dar su verdadero sentido a las cosas, por encima del concepto o incluso del estereotipo. Así, tomó como ejemplo el anarquista Yuste, en «La voluntad», de Azorín, cuya personalidad revolucionaria queda desmentida cuando Azorín le define en un momento determinado como burgués, valiéndose de rasgos connotativos de esta expresión: amante del orden, gozador de la vida, partidario de la metafísica y no de los furibundos anatemas. Las mismas connotaciones quiere ver el profesor Bustos en esas revistas «progresistas» cuya publicidad es totalmente burguesa.

EL TITULAR, ESE DESCONOCIDO

El profesor Alarcos —catedrático de Gramática Histórica en Oviedo— explicó la función de resumen del titular periodístico, siempre tan poco estudiado desde el punto de vista lingüístico y desde el profesional, así como las de adecuación de referencias reales de titulares y noticia, y la de despertar el interés del lector. Hoy día, los titulares han pasado de ser etiquetas informativas —identificación de la noticia— a desempeñar un papel apelativo: se llama la atención al destinatario. Los distintos tipos de titular informativo («Suárez explicará al país su participación en las elecciones»), con o sin elusión del verbo, o con frases nominales («Explicación por Suárez de su participación en Jas elecciones») fueron repasados por el ponente, junto al titular de comentarios, mucho menos definido («¿Elecciones presidenciales?»).

El titular ha adquirido hoy una sintaxis muy suya, no aceptable en el lenguaje hablado ni en los textos de los artículos. Pero el señor Alarcos advirtió contra ciertas deformaciones que llegan a pervertir el idioma español, como son aquellas al uso en la Prensa hispanoamericana, «en que la supresión de artículos y la casi sistemática anteposición del verbo dificultan la transparencia del titular». Un ejemplo: «Rechazan líderes negros plan de avenimiento inglés».

ESCARPIT Y LA RESPONSABILIDAD

El titular de artículos periodísticos fue también uno de los elementos que discutió un ponente de características especiales, el único extranjero —aunque sea buen hispanista y hable un admirable castellano—, Robert Escarpit, presidente de la Universidad de Burdeos-3 y columnista de «Le Monde», cuyo pequeñísimo e incisivo recuadro de la primera plana de este diario «ha sido mil veces imitado y nunca igualado», según dijo el profesor Lázaro Carreter, director del seminario.

Los componentes del lenguaje periodístico, desde el titular hasta la última noticia, e incluyendo los aspectos icónicas —confección, presentación y relieve dado a las noticias, fotografías— de ese lenguaje fueron analizados por el profesor Escarpit desde la perspectiva de la responsabilidad social, enfocada desde su experiencia francesa y —según aclaró el señor Escarpit en sucesivos debates— desde su óptica marxista.

Diferenció el profesor Escarpit el lenguaje periodístico del literario en que aquel «no es individual, sino colectivo; de ahí la responsabilidad». La censura de presentación —relegando a un lugar oscuro una información determinada— es un constante peligro y una prueba más de que la manipulación de la noticia es una constante del periodismo, a pesar de las confecciones aparentemente asépticas de las páginas de ciertos diarlos «puramente informativos».

Los condicionamientos del periodista son múltiples, desde el aparato que produce gran parte de las noticias —las agencias, por ejemplo—, que es a menudo incontrolable, hasta la propia selección de qué noticias tienen lugar en el periódico y cuáles no. Terminó el profesor Escarpit con unas palabras escépticas: «No sabremos cuál exactamente es la responsabilidad del periodista en su lenguaje hasta que sepamos quién controla el aparato de producción, es decir, quién habla de veras a través del periódico.»

En varios debates —e1 señor Escarpit fue uno de los principales animadores de esas discusiones durante todo el seminario— quedaría ampliada esa idea del universitario y periodista francés, que siempre mostró el aire sonrientemente condescendiente de quien viene de su gran país democrático.

«NO» AL CUARTO PODER

El señor Escarpit «se encontró con fuertes reacciones en contra cuando afirmó que la Prensa no puede ni debe erigirse en «cuarto poder», porque no es democráticamente elegida, y sus campañas pueden hacer un daño excesivo («matar incluso»). Asi, dijo rotundamente que Woodward y Bernstein, que informando sobre el escándalo Watergate contribuyeron a la dimisión de Richard Nixon, «no merecen llevar el nombre de periodistas». Un «incidente sin importancia, como las escuchas telefónicas, que se realizan en todas partes», sirvió, «sacándolo de toda proporción», para defenestrar a Nixon. Ese, recalcó, «no es el papel de la Prensa», que así «abusa» de su libertad. Se le recordó el papel liberalizador de la Prensa en la peor época dictatorial en España, y en el actual momento de transición. «Claro, se me había olvidado que ustedes no conocen los peligros de la libertad», dijo a uno de sus interlocutores.

Esta visión limitadora de la libertad fue acogida con sorpresa por los participantes al seminario, más aun cuando el señor Escarpit defendió la política de los medios informativos de Albania, cuando estuvieron varios días sin dar la noticia de que guerrilleros palestinos habían volado un avión secuestrado en 1970: «Me explicaron que había una contradicción dialéctica entre el apoyo albanés a los palestinos y el rechazo albanés ante actos como la voladura, y por tanto había que esperar a que se encontrara una forma coherente de dar la noticia. Eso me parece correcto. Además, los albaneses ya se habían enterado de la noticia escueta por la televisión.» Por la televisión italiana, precisó el profesor Escarpit.

3 de junio de 1977

 

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