Autor: V. S.. 
 El Lenguaje periodístico español, en la encrucijada (I). 
 Tres amenazas: La épica, la pretenciosa y la chabacana     
 
 Informaciones.    02/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

EL LENGUAJE PERIODÍSTICO ESPAÑOL, EN LA ENCRUCIJADA (I)

TRES AMENAZAS: La épica, la pretenciosa

v la chabacana

MADRID, 2 (INFORMACIONES, por V. S.). LA «problemática de las instancias unitarias» nos acecha en las páginas de los alarios, y con ella otras muchas expresiones igualmente tortuosas.

El mismo redactor que hace menos de dos años escribía —con la sensación de estarse jugando el tipo— sobre «el llamado Partido Comunista de España», hoy describe, en tonos a menudo desproporcionadamente épicos o líricos, los mítines que celebran en los plazas de toros españolas Carrillo, Alberti y «Pasionarias».

Los titulares se hacen escandalosos y bordean el libelo: «Fraga, hombre de la C.I.A.», sin que en gran parte de los casos el texto del artículo, los datos aportados, justifiquen tales despliegues.

Todo ]o que está sucediendo en la Prensa española es producto, combinación, a la Tez, de un largo periodo de estancamiento, de censura y de. insuficiente formación de los profesionales, y, por otra parte, de unas mieras circunstancias históricas que han modificado sustancialmente, que siguen modificando cada día, el lenguaje periodístico, para bien y para mal. Este lenguaje, como casi todo en este país, se encuentra hoy en la encrucijada, y bajo ese prisma ha sido estudiado en un seminario restringido, de valioso contenido intelectual y periodístico, en la Fundación March.

En el recién concluido seminario han intervenido cuatro autoridades de la ciencia lingüística española: don Fernando Lázaro Carreter, don Luis Michelena, don Eugenio de Bustos y don Emilio Alarcos; dos periodistas, representantes de la Prensa independiente —el periodismo escrito era el campo de estudio del seminario—, don Juan Luis Cebrián y don Víctor de la Serna, y un distinguido invitado francés, Robert Escarpit, presidente» de la Universidad de Burdeos-3 y famoso columnista de «Le Monde». parece lógica 3a existencia de una Prensa que promueva la igualación idiomática en un nivel elaborado y, si se me permite la palabra, culto? Una Prensa empeñada en una tarea social, claro es, que informe y contribuya a la justicia, a la verdad, a la convivencia en el seno de la comunidad, que, lejos de ser combatiente y épica, intente conducir a los ciudadanos por caminos razonables, aunque estos hayan de promover cambios radicales, ¿puede abdicar de su misión cultural, que empieza precisamente por el empleo de un lenguaje claro, neto, racional, coloreado sin exhibicionismo ni ramplonería, y que, en vez de abatir el idioma de todos, cuide y procure el desarrollo de ese instrumento de solidaridad ciudadana, forjado colectivamente a lo largo de tantos siglos?»

MICHELENA, EL PAIS VASCO Y LOS «OTROS» PERIODISMOS

Don Luis Michelena, catedrático de Lingüística indoeuropea de la Universidad de Salamanca, habló sobre «Las lenguas "españolas y el periodismo escrito», precisando que por su experiencia propia se centraría en el vasco; periodistas gallegos y catalanes intervinieron después en un largo coloquio, subrayando los problemas y posibilidades de la Prensa escrita en idiomas españoles no castellanos. Desde el punto de vista lingüístico, el profesor Michelena insistió en la importancia de la normalización sintáctica y ortográfica del vascuence, del catalán y del gallego, como paso previo importante ante el próximo desarrollo del periodismo en esas lenguas; en catalán —se subrayó en el coloquio— ya se ha logrado esa unificación, y se está en buen camino tanto en la lengua vasca —con el «batúa»— como en la gallega.

Subrayó el profesor Michelena lo que llamó un «hecho curioso» en el País Vasco: a pesar de «los destrozos» causados por la tremenda represión lingüística a partir de 1937, el uso escrito del vascuence, desde entonces, «parece haber mejorado su condición antes que empeorarla»: los antiguos periódicos y revistas redactados total o parcialmente en vascuence, se dedicaban, sobre todo, a temas culturales y estaban dominados por la Iglesia y las órdenes religiosas; en cambio, durante los últimos cuarenta años, surgen órganos laicos y de información general en euskera, primero en el exilio y después en el propio País Vasco.

Las perspectivas de la aún balbuciente Prensa en idiomas no castellanos fueron analizadas en el posterior debate, coincidiendo los seminaristas en sus grandes posibilidades y también en un problema actual, tras cuatro décadas de vacío cultural en esas lenguas: la dificultad que muchos gallegos, catalanes y vascos tienen para leer largos textos en sus lenguas, siempre habladas pero tan pocas veces escritas hasta ahora. «Hay que enseñar, y aprender, a leer en esas lenguas», se subrayó.

LÁZARO CARRETER Y LAS INFLUENCIAS ABUSIVAS

El tono del seminario, al que asistía una veintena de periodistas de toda España, lo dio ya la primera ponencia, la del catedrático y académico señor Lázaro Carreter —director de este curso— sobre «El! lenguaje periodístico, entre el literario, el administrativo y el vulgar».

En efecto, tres notables influencias están afectando al periodismo informativo, y —advirtió el profesor Lázaro—, sobre todo, el de la Prensa independiente, causando en muchas ocasiones runa grave distorsión: las influencias literarias (quizá habría que entrecomillar la palabra), con tonos épicos o sarcásticos, destinados a ensalzar lo que el redactar aprueba, o a ridiculizar lo que no comparte; las de la jerga administrativa que creció durante los años de la tecnocracia («la problemática»), con un nuevo apartado moderno que es el de las expresiones, generalmente extranjeras, que los partidos políticos han introducido con alegría digna de mejor causa («las instancias unitarias»); las de la vulgaridad, hoy de moda, que, pretendiendo reproducir el lenguaje de la calle, no hace sino rebajar el nivel cultural que el lector y, sobre todo el menos culto, quiere generalmente encontrar ven su periódico. Un ejemplo; «Fraga se la traga.»

El profesor Lázaro Carreter insistió, al terminar su ponencia, en lo que considera un punto importante, el de un lenguaje que no sea propio de -clase social alguna, como ideal democrático, y añadió: ¿«No

 

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