Autor: V. S.. 
 PRENSA. El lenguaje periodístico español, en la encrucijada ( y III). 
 Es urgente la consolidación del periodismo informativo     
 
 Informaciones.    04/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

EL LENGUAJE PERIODÍSTICO ESPAÑOL, EN LA ENCRUCIJADA (y III)

ES URGENTE LA CONSOLIDACIÓN DEL PERIODISMO INFORMATIVO

MADRID, 4 (INFORMACIONES, por V. S.).

CUANDO el «Nuevo Periodismo», personal y de visos literarios, llega a las páginas de los diarias anglosajones —introductores que fueron del más puro periodismo informativo—, en España se atisba una tendencia opuesta: nuestro tradicional periodismo-literatura va cediendo el paso al de información, cuya pieza esencial es el «relato».

Para don Víctor de la Serna, presidente de la Junta de fundadores de INFORMACIONES, el fenómeno anglosajón del «New Journalism» no deja de ser marginal y, en realidad, tributario de la gran tradición informativa de Estados Unidos y Gran Bretaña. En cambio, según explicó durante el recién celebrado seminario sobre «Lenguaje en periodismo escrito», de la Fundación March, la apertura al periodismo láctico («como dicen ahora»), que proporciona al lector un máximo de información con un mínimo de distorsión, es un fenómeno profundo y de amplia repercusión en los hábitos del lector y en la formación y la técnica profesional del periodista.

El señor De la Serna habló, de entrada, de la «vieja discusión» entre «aquellos que piensan que la Prensa debe informar y los que creen que, además, debe formar», añadiendo: «Permitanme que desde ahora me inscriba en el bando de los primeros.» Razonó así su postura: «Al haber aumentado notablemente, desde fines del siglo XVIII, prácticamente, el caudal de mensajes ideológicos que el hombre civilizado recibe por conductos diferentes a los de! periódico, la hipotética y posible misión de éste como indoctrinador de sus lectores na perdido su justificación ética, moral y social. Y pienso, igualmente, que con demasiada frecuencia esa Prensa que forma, en realidad deforma.»

EL PERIÓDICO, SUSTITUTO DEL LIBRO

El ponente identificó esta concepción con la sajona, frente a la latina, brillante y literaria, que ha sido tradicional en Francia, Italia y España. En España, afirmó, su éxito se ha debido en buena parte a la incultura tradicional y general del país, donde el libro ha sido sustituido en muchos casos por el periódico.

El señor De la Serna analizó seguidamente él relato periodístico, del que dijo que «en esta tarea, la narración de un fenómeno, de un hecho —ya sea político, histórico, económico, cultural, etc.—, reside toda la grandeza y, con toda seguridad, toda la servidumbre del oficio periodístico».

Este análisis lo hizo en tres apartados: los creadores del relato, la función del reportero y la función del escritor.

EDITOR Y REPORTERO

Un binomio que, preferiblemente, debe funcionar con perfecta coordinación es el que crea el relato: reportero y editor. Este último, tradicionalmente y con escasas excepciones («Le Monde», en los años de Hubert Beuve-Méry, por ejemplo), tiene poca importancia, insuficiente importancia, en el periodismo de escuela latina. No se trata de la acepción más conocida de editor («persona que saca a la luz pública una obra, ajena por lo general»), sino de la transposición literal de la expresión inglesa, «editor», que es —explicó el ponente— ja persona «que prepara material escrito para su publicación»; más o menos, la función, insuficientemente desarrollada entre nosotros, del redactor-jefe o iefe de sección.

Este personaje, el editor, se une, en la concepción anglosajona, al reportero y al escritor, aunque estos se encarnen cada vez más en una sola persona. «Reporting», «writing» y «editing» son los tres componentes del periodismo informativo moderno.

El hecho informativo esencial, insistió el señor De la Serna, lo protagoniza el reportero, «el gran héroe del periodismo», el que logra la información «en directo», cuya técnica informativa detalló largamente, utilizando textos «aún inéditos, escritos con destino al libro de estilo de un diario madrileño».

Se propugna en ellos la supresión de tres géneros muy comunes en los periódicos españoles: el editorial disfrazado de información —que entronca con ese periodismo «opinativo» de tradición latina—, el periodismo - informe, «género descarnado, con abundantes cuadros sinópticos y gráficos», y el periodismo «de interés humano». Los datos precisos y oportunos, incluso los más técnicos si hacen falta, deben combinarse en el relato con aquellos que se refieren al hombre, o a la mujer, que deben ser siempre los protagonistas de ese relato. La entrevista directa con los participantes o testigos de un hecho informativo es la mejor fuente informativa, apoyada por otras complementarias (recortes y demás material impreso que ñor da el «background», la documentación; informaciones privadas e indiscreciones). La información obtenida de fuente única ha quedado anticuada e insuficiente

LA FUNCION DE LA ENTRADILLA

El escritor de esa información es, cada vez más, el propio reportero, que debe saber seleccionar, ordenar y redactar el gran caudal de Información que ha obtenido sobre el tema de que trate su artículo. El «lead» o entradilla debe atraer la atención del lector y captar todo lo que mayor interés tiene la información. (No es una entradilla este típico —aunque hipotético— inicio de un artículo español: «La Junta general del Colegio de Abogados se reunión anoche en el Palacio de Justicia para discutir ios temas presentados por sus miembros en un extenso orden del día.» Sí que es una entradilla moderna la siguiente: «El Colegio de Abogados decidió anoche, por abrumadora mayoría de su Junta directiva, solicitar una pronta ley del Divorcio.»)

El señor De la Serna también advirtió sobre las farragosas y larguísimas, —por tanto, ineficaces— entradillas al uso en los actuales periódicos españoles, y sobre el absurdo alargamiento de nombre, y creación de otros para decir , cosas que ya decían otros, más correctos, ya existentes. Mencionó «la problemática», «la novelística», «la conflictividad», «el confusionismo», «la deteriorización» v hasta «la revolucionarización». Recordó el ponente una frase, definitiva, del profesor Alonso Zamora Vicente: «Una lengua que se añade voluntariamente a una circunstancia humana, política o económica, se está encadenando a algo caduco, perecedero, transitorio.»

LA IMAGEN V EL PERIÓDICO

Si un periódico ha adquirido una imagen propia, singular (en el sentido icónico en el que insistía el profesor Robert Escarpit), en los últimos años, este es «El País», y su director, Juan Luis Cebrián, habló justamente de la relación lenguaje-imagen en el periódico.

El señor Cebrián dedico incluso, y para abrir su disertación, amplio espacio al carácter táctil del periódico, importante en lo que, después de todo, es también un objeto que el lector compra. El fenómeno del tabloide, con su formato manejable, implica que «el "ABC" es, sin duda, el periódico más cómodo del mundo. Táctilmente hablando». -

El símbolo del texto es igualmente un factor en la imagen: las cabeceras de «ABC» o «El Pais» son símbolos, no textos para ser leídos. Por otra parte, el insuficiente uso de la fotografía en los periódicos españoles (que, como mucho, ilustra un texto, en vez de valerse por sí sola) hace que «el impacto gráfico de nuestra Prensa diarla esté reservado casi exclusivamente a la publicidad y a los titulares».

Hizo una distinción el ponente entre los periódicos de calidad y los populares en cuanto al tratamiento icónico del titular; mientras que en aquéllos «no se busca un impacto visual inmediato diferente al que de ordinario ofrece el periódico en si. En los populares, la cosa varía.

y los titulares en ellos son imágenes antes que expresiones conceptuales; buscan el impacto óptico».

Sobre la experiencia de «El País», su director afirmó que se buscó un criterio de normalización, globalizador, que hiciera posible leer todo el periódico. «Lo importante de nuestra experiencia fue que se trató de una combinación de criterios industriales y periodísticos, ajenos por completo a la estética. Al diseñar "El País" no tratábamos de hacer un periódico bonito, sino fácil de leer y de fabricar.»

 

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