Autor: Briones, Carlos. 
   La prensa, en peligro     
 
 Pueblo.    18/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA PRENSA, EN PELIGRO

Por Carlos BRIONES

LA situación de la Prensa española se desestabiliza por momentos. Una crisis económica mundial en este sector ha salpicado de lleno a las empresas periodísticas de nuestro país. El aumento desmesurado de las materias primas en los últimos tiempos —papel, tintas, etc.—; el incremento salarial, lógico y justo, aunque muy cuantioso; la recesión económica, con su inevitable repercusión en un descenso del volumen publicitario; la progresiva competencia de la televisión en el campo de la publicidad; el aumento de los costes de distribución: los precios políticos de venta de los periódicos... Cada uno de estos factores, por sí solos, son capaces de desencadenar una crisis grave en la estabilidad económica de las empresas editoras. Todos ellos juntos ponen al borde del colapso a la casi totalidad de las empresas, que de un tiempo a esta parte tienen sus balances cuajados de números rojos, a la espera del milagro —yo no creo en milagros de tipo mercantil— o de que aparezca un «mirlo blanco» de las finanzas que se haga cargo altruistamente —tampoco crea en el altruismo entre los hombres de las finanzas— de las pérdidas, a cambio de una hipotética rentabilidad política o de otro tipo.

* La cruda realidad es que todas las empresas periodísticas de cierta solera —a excepción quizá de una afincada en Cataluña— llevan ya varios años perdiendo dinero y sin unas expectativas claras a corto o medio plazo de que la situación vaya a mejorar en el futuro. ¿Por cuánto tiempo podrá mantenerse esta anómala situación? ¿Quiénes sufragarán, en definitiva, las cuantiosas pérdidas del indispensable periódico de cada día? ¿Podrá una futura Prensa de partido subsistir con sus proplos medios, pese a las cuantiosas y acumulables pérdidas cotidianas? ¿Tendrá que ser la Administración quien, en definitiva, se haga cargo del problema de forma global y canalice un río de millones a sufragar las pérdidas del «parlamento del papel»?

* No tengo respuestas definitivas a estas interrogantes que espero se estén haciendo no pocas empresas y la casi totalidad de los profesionales del periodismo, que sienten una lógica inquietud ante el giro de los acontecimientos. Lo que sí creo que es urgente es replantearse el tema con rigor, y realismo. Mantener la situación actual mucho más tiempo me parece suicida, pues conduciría , el espinoso asunto a un callejón sin salida, con el grave problema político que ello supondría de cara al ciudadano y, por supuesto, pondría en peligro la estabilidad, en el empleo de miles de personas que actualmente trabajan en los periódicos.

* Creo que no es un secreto para nadie que en España hay demasiados diarios de información general —más de un centenar—, y con esta proliferación, ante la crisis actual, lo único que se consigue es multiplicar los costes de edición, con resultados, negativos para las empresas. No pocos de estos diarios tienen unas tiradas ridiculas —más de media, docena no alcanzan los mil ejemplares diarios de tirada—, lujo que es un verdadero despilfarro tal y como están las cosas en España. Cuando los grandes colosos de la Prensa mundial están en una encrucijada en que se juega nada menos que su supervivencia, nosotros seguimos sin resolver el minifundismo periodístico, por inercia o gandulería mental, que es, a mi juicio, la primera terapia que hay que poner en práctica ante el acuciante problema español en este terreno.

* Pienso que debemos ir con urgencia a una pronta regionalización de la Prensas a una eficaz distribución de los periódicos; a una toma de conciencia seria por parte de la Administración de Jas ayudas que con carácter general, y sin discriminación, merecen los periódicos como artículos de primera necesidad para la buena salud pública del país; a una progresiva e inteligente campaña publicitaria para que el español compre más periódicos cada día; a tomar medidas que pongan freno eficaz a la terrible competencia que se hace a los periódicos desde la televisión en el orden publicitario. Muchos son los "caminos para intentar al menos frenar el empeoramiento de la delicada situación por la que atraviesan los periódicos en este momento. Quedarnos cruzados de brazos puede resultar desde ya mismo extremadamente peligroso a no muy largo plazo. Empecemos por realizar un diagnóstico frío e imparcial de la situación real ahora mismo. Mañana podría ser tarde.

 

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