Libertad televisiva     
 
 Diario 16.    05/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Libertad televisiva

El estatismo supino de este país nos lleva a veces a aberraciones peregrinas y peligrosas. Ejemplo: la televisión ha de ser estatal por principio teológico. Todo el mundo sabe, y las pruebas abundan por el ancho mundo, que cuanto más estatal la televisión, —o la Prensa escrita, o la Radio—, menor es la libertad informativa. Los medios que paga el Estado no se meten contra el Estado, y la libertad individual sufre, en consecuencia.

Por eso hay que felicitar al "ABC", a "Informaciones", a Cadena 16 o al lucero del alba si piden libertad televisiva y combaten contra ese monopolio lambón, monumental y opresivo que es la TVE del Estado. El tema se ha abierto a debate. Los gabachos de siempre querrán copiar el ejemplo estadista francés, pero hay otros ejemplos que permiten la libertad televisiva. Tal es el caso de Gran Bretaña, donde coexisten magníficas cadenas del

Estado con cadenas privadas de los periódicos. Verán ustedes cómo mejora TVE si tiene competencia,

Claro que todo esto es contrario a la ley vigente. Como casi todo. La ley vigente impone el monopolio estatal de la televisión, como impone la censura de Prensa, escatima los derechos humanos, encierra a los huelguistas en la cárcel, martiriza a los partidos políticos, y nos deja vivir y respirar escasamente de milagro. Pero cuando la ley vigente entra en contradicción flagrante con los deseos de la sociedad, se cambia la ley y santas pascuas.

Mantener el monopolio estatal televisivo es condenar a esta sociedad a seguirse viendo a sí misma de rodillas en la pequeña pantalla. Y ya llegó la hora de que nos veamos de pie, libres, y sin ira. En la calle, en las Cortes y en ¡a televisión.

 

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