Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Medidas urgentes de reforma fiscal     
 
 ABC.    05/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

5 DE AGOSTO DE 1977.

APUNTE POLÍTICO

«MEDIDAS URGENTES DE REFORMA FISCAL»

Por J. M. RUIZ GALLARDON

A los juristas nos repugna la inconcreción. Por eso, entre otras causas, no me he permitido ningún tipo de

comentario sobre las medidas urgentes de reforma fiscal. Pero hoy ha llegado a mis manos un texto

articulado de las mismas que, según todos los indicios, va a servir de guión para su discusión en las

Cortes. Es un texto no muy largo —cuarenta y seis artículos y cuatro disposiciones transitorias— y

bastante claro. Pero es un texto insolidario. He ahí la, para mí, principal característica.

No voy a hacer aquí —no es éste el lugar una crítica detallada del mismo. Diré que se trata de gravar más

y con nuevos impuestos a aquellas personas —físicas o jurídicas— que más poseen. Diré también que son

muy discutibles no pocos aspectos parciales. Pero todo eso no es hoy lo importante, con afectar, y mucho,

a numerosos ciudadanos.

Lo importante es que este texto no debe ser promulgado sin que simultáneamente —lo repito,

simultáneamente, o sea a la vez— se lleven al «Boletín Oficial», por lo menos, las siguientes

disposiciones:

1) Una norma que racionalice y aclare el gasto público. ¿Vamos a pagar más? Está bien. Pero es

preciso que se vigile y se sepa en qué se invierte el dinero de los españoles. Cómo, dónde y con qué

controles.

2) Otra norma que establezca la imposibilidad legal de aumentos desaforados de rentas salariales. La

gran justificación de las medidas fiscales propuestas por el Gobierno está en su justicia. Pero esa justicia

exige que seamos todos —no de forma igual, pero sí proporcionada— los que soportemos el común

sacrificio. Que si no es común no será justo. Al igual, por ejemplo, que en Inglaterra se llegó a la

imposibilidad —pactada— de aumento de salarios más allá del 10 por 100, en España, para reducir la

inflación, no basta con incrementar los impuestos y establecer el delito fiscal: hay que cortar la sangría de

la progresión en el aumento de las rentas salariales sin disminuir la productividad.

Otra cosa equivaldría a conseguir una masa dineraria para el gasto público sin nuevo y mejor control y

frenando muy poco, o sin frenar en absoluto, la espiral inflacionista. Con lo cual, los presupuestos de

solidaridad y justicia que deben inspirar el conjunto de medidas económicas se verán seriamente

amenazados en su credibilidad.

J. M. R. Q.

 

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