Programa del Gobierno     
 
 Informaciones.    16/02/1974.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

PROGRAMA DEL GOBIERNO

LA expectación despertara por el discurso del presidente del Gobierno, don Carlos Arias Navarro, ante las Cortes Españolas en su sesión plenaria del pasado martes, quedó ampliamente justificada al finalizar la hora y cuarto que duró la alocución, retransmitida a todo el país por TVE. El realismo, la coherencia programática, el pragmatismo político y la sincera voluntad de integrar a todo el pueblo en las tareas colectivas, fueron los signos de este discurso, calificado por observadores nacionales y extranjeros como el mas importante desde que se aprobó la Ley Orgánica.

En el amplio programa expuesto por el presidente quedan contenidos todos los problemas de la realidad española, de los que cabe destacar, por su trascendencia, los siguientes:

a) Desarrollo político: El presidente afirmó que es tarea primordial del Gobierno acometer todas las medidas de desarrollo político, tendentes a desenvolver en plenitud la virtualidad de la ley Orgánica, y, en virtud de ello, anunció dos proyectos inmediatos y otros dos a plazo indefinido: el primero de ellos fue la retirada del proyecto de ley de Régimen Local y la remisión de un nuevo texto a las Cortes antes del 31 de mayo, en el que se atribuirá a alcaldes y presidentes de Diputación carácter electivo. El segundo, la próxima remisión a las Cortes, entes del 30 de junio, de un proyecto de ley que contemple y regule el régimen de incompatibilidades parlamentarias. El tercero, sin plazo fijo, la aceleración del desarrollo de la ley Sindical sobre los ejes de la autonomía de los Sindicatos Nacionales y el libre juego de las Asociaciones Sindicales. Y finalmente, el cuarto y menos concretado, el estudio y redacción de un Estatuto del Derecho ele Asociación para «promover la ordenada concurrencia de criterios».

b) Legitimidad del Príncipe: «El depósito de confianza puesto en manos del Jefe del Estado por el pueblo español no podía tener como futuro destinatario a persona alguna y sí, tan sólo, a un conjunto de instituciones culminadas por la Corona», dijo el presidente al referirse a la sucesión. Añadiendo que el Príncipe Juan .Carlos fue proclamado sucesor de la Jefatura del Estado por ser acreedor, además de las cuatro condiciones decisivas apuntadas por el Caudillo el 22 de julio —coincidencia de requisitos constitucionales, lealtad al Régimen y al Jefe del Estado, pertenencia directa a la dinastía reinante hasta 1931 y formación en el seno de la Universidad y el Ejército—, de una quinta que el Príncipe y la Princesa han demostrado sobradamente: su presencia frecuente entre el pueblo español, su eficaz cumplimiento de altas misiones en el extranjero y su puntual información sobre los problemas de la vida nacional.

c) Participación política: Don Carlos Arias subrayó la voluntad integradora del Régimen y te confianza en la madurez política, del pueblo español, y anunció «una clarificación y ensanchamiento decidido de los cauces de participación existentes, mediante el incremento de la representatividad de todas las instituciones, de tal carácter y mediante la ordenación de nuevas fórmulas para dar proyección política al pluralismo real de nuestra sociedad».

d) Orden público y paz ciudadana: El señor Arias puso énfasis en el tema del orden público y manifestó «la firmísima decisión del Gobierno de constituirse en enérgico guardián de la paz social y la convivencia ciudadana». «Quien atentare contra ese sagrado bien público —resaltó— debe saber que la justicia hará recaer sobre él, con más rigor que benevolencia, todo el peso de las leyes.»

e) Cortes, Movimiento y Consejo Nacional: El presidente se refirió a las Cortes como «cotitulares», con la Jefatura del Estatuó, de la soberanía nacional, y expresó sus esperanzas por «los frutos de constante diálogo entre las Cortes y el Gobierno. Respecto al Movimiento, resaltó que «es el agora de diálogo y convivencia» en la que deben tener presencia las plurales corrientes de opinión, y, finalmente, del Consejo Nacional dijo que «debe dar respuesta & sus cometidos específicos con una tarea intensa, invocación audaz y resuelta a la imaginación creadora».

Dentro del denso discurso programático, tuvieron parte importante también los apartados dedicados a la política social, el desarrollo económico, la reforma de la Administración, la importancia de los medios de comunicación social, el papel de las fuerzas armadas como garantes de la soberanía nacional; las relaciones con la Iglesia basadas en la mutua independencia, el desarrollo de la política exterior —deseo de integración europea, buenas relaciones con U.S.A. y reivindicación de Gibraltar—, y, finalmente, el tema de la juventud como colofón a esa gran llamada a la participación en que puede resumirse el discurso, y la petición de la aportación de la «energía renovadora de las nuevas generaciones».

 

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