Autor: ;Cierco Sánchez, Eduardo. 
   Diálogo sobre Cuadernos     
 
 Ya.    17/02/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Diálogo sobre "Cuadernos"

"Cuadernos para el Diálogo" publica una carta firmada por Osear Alzaga Villaamil, Eduardo Cierco Sánchez, Gregorio Marañón Beltrán de Lis, Juan Antonio Ortega Díaz-Ambrona y José Juan Toharia Cortés. En ella los firmantes expresan sus discrepancias con la revista y dicen en lo esencial:

"Sorprendentemente, en el número extraordinario, el único balance de estos años se debe a la pluma de nuestro compañero y buen amigo Gregorio Peces-Barba, en unas "acotaciones" menos ingenuas de lo que su título indica. Sobre estas "acotaciones" queremos manifestar nuestra cordial pero inequívoca discrepancia en una serie de puntos que pueden explicar también de alguna manera nuestro apartamiento (y de bastantes otros amigos) de las tareas de redacción y gestión de "Cuadernos" :

"Frente a la ingenuidad del "Cuadernos" inicial, que pretendía ser plataforma de diálogo para todos, aunque en una perspectiva democrática y pluralista, poco a poco nos fuimos convirtiendo en una revista democrática, de inspiración humanista y espiritual, crítica y de mentalidad socialista."

Este cambio de "Cuadernos" se repite más adelante, siguió una "línea democrática y socialista" y supone, a juicio del acotador, "una maduración de las finalidades de la publicación".

Es justamente en este punto donde incide nuestra, principal y primera discrepancia. En nuestra opinión, no se trata de un estricto proceso de "maduración". Es cierto que "Cuadernos" ya no es uña "plataforma de diálogo para todos", sino más bien una revista "crítica y de carácter socialista". Pero, cualquiera que sea el juicio que merezca esa transformación, parece evidente que en ningún caso es adecuado hablar de "maduración de finalidades", sino de auténtica corrección de objetivos, con abandono indiscutible de ciertos puntos de vista Iniciales, que quedaron plasmado en la "razón de ser" de la publicación (véase el número 1, de octubre de 1963). Estos puntos de vista iniciales de 1963 los sustentamos aún muchos y no creemos que puedan ser calificados de "ingenuidad". El propósito de "facilitar la comunicación de Ideas y sentimientos entre hombres de distintas generaciones, creencias y actitudes vitales", la negativa a convertir "Cuadernos" en el "coto patrimonial de un grupo" y la apertura "a todos los hombres de buena voluntad, hállense donde se hallen y vengan de donde vinieren", son ideas de la "razón de ser" fundacional (1963), que muchos seguimos considerando válidas y necesarias.

Como demócratas de inspiración cristiana, con una visión pluralista de nuestra convivencia civil, no hemos de formular reproche alguno por este deslizamiento hacia el socialismo, ni menos enturbiar la cordialidad que en el orden estrictamente personal siempre ha existido y debe continuar existiendo entre quienes estuvimos de alguna manera ligados a lo que "Cuadernos" significó y ya no significa. Pero conviene dejar constancia de que en lo que empezó siendo una revista en la que confluían diversos sectores ideológicos ha pasado a ser básicamente la representación de uno solo de ellos."

Por su parte, la revista apostilla:

"Creemos que es preferible dejar plena independencia a los lectores—amigos y adversarios—para que sean ellos quienes opinen libremente sobre el tema y lo reflejen, si les place, en las respuestas a un cuestionario que recibirán, en fecha próxima, donde nos interrogaremos todos, lealmente, sobre la andadura de "Cuadernos" en estos diez años y sobre sus perspectivas de futuro.

El diagnóstico en torno a la línea de evolución de nuestra revista formulado por Peces-Barba en sus referidas "acotaciones", contra el cual polemizan los firmantes de la carta, es simplemente reflejo de su criterio personal, digno de todo respeto, pero susceptible de discrepancia, como puede serlo también—en otros aspectos—el de nuestro presidente, profesor Joaquín Ruiz-Giménez, "Cita con el futuro" o cualquier otro que lleve firma con nombre y apellidos."

 

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