Caso Añoveros     
 
 Informaciones.    16/03/1974.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

«CASO AÑOVEROS»

MONSEÑOR Añoveros, obispo de Bilbao, y su vicario de Pastoral, padre Ubieta, han iniciado unas vacaciones fuera de la diócesis. «Vacaciones» que para ninguno de los dos entraña pérdida o detrimento de su rango en la diócesis. DMe cualquier modo, el «caso Añoveros», ya indudablemente de la mano de la más alta magistratura de la nación, ha sido «aliviado» y ha entrado en una fase de distensión y templanza por más que el asunto de la renovación o supresión del vigente Concordato entre el Estado y la Santa Sede sigue en pie y precise de urgente abordamiento.

Una declaración de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal comenzó por reducir el «problema» a sus reales términos. La Permanente hizo público el sentimiento de monseñor Añoveros en los siguientes términos: «Le sorprendieron dolorosamente algunas interpretaciones hechas públicas sobre la homilía por él aprobada, de las cuales —si fueran, ciertas— se seguiría que en su intención y en la de su vicario general de Pastoral, con ellas se pretendía atacar la unidad nacional y sembrar la discordia entre los ciudadanos. Lo cual es falso y no puede estar más lejos de sus verdaderos propósitos. Tales interpretaciones resultan especialmente dolorosas e inaceptables para quien como él, amando las peculiaridades de la comunidad concreta que en cada caso la Providencia le ha deparado, na demostrado siempre, a lo largo de su dilatado servicio pastoral en las diócesis de Pamplona, Málaga, Cádiz, Ceuta y Bilbao, su constante amor a España y el respeto y lealtad debidos a la unidad nacional. La homilía origen de estos hechos, al igual que las otras dos distribuidas anteriormente a los sacerdotes de la diócesis de Bilbao, sólo pretendía iluminar cristianamente, lejos de cualquier intención política partidista, Jas conciencias de los católicos sobre un tema que, según el juicio del propio prelado, de sus colaboradores y de los organismos diocesanos consultados, requería una orientación pastoral.»

«La Comisión Permanente —sigue el comunicado— manifiesta su fraterna y cordial comunión con el señor obispo de Bilbao en una situación como la presente en que las acusaciones, los agravios, los malentendidos y, la turbación que está experimentando: nuestro, pueblo, por todos estos hechos inciden de modo especial sobre él y le causan profundo dolor. Por lo que respecta a su actuación, además de reconocer y poner de relieve la rectitud de intención con que el señor obispo de Bilbao ha procedido, recordamos a todos el derecho que tiene cualquier obispo, al libre y pleno ejercicio de su poder espiritual y de su jurisdicción, asi como el de proyectar la luz de los principios cristianos sobre un problema temporal concreto que afecte a los católicos de su diócesis. Es competencia de la Santa Sede juzgar con autoridad las actuaciones pastorales de los obispos. Si el poder civil ¡ por su parte creyera encontrar en alguna de aquellas actuaciones concretas una violación del orden jurídico, a él correspondería ejercitar su acción utilizando los cauces concordados.»

«Conviene, sin embargo, subrayar que en el cago presente la situación resulta particularmente delicada y difícil, porque pone de manifiesto la necesidad de dejar bien claras las mutuas relaciones entre la comunidad política y la "Iglesia, cada una de ellas independiente y autónoma en su propio terreno. Y en estas circunstancias se hace necesario que el diálogo sea precedido por te serenidad y la lucidez.»

En este largo párrafo de la nota facilitada peala Permanente del Episcopado se encuentra todo el quid del «caso Añoveros» probablemente hinchado y desenfocado por diferentes puntos de vista.

En el fondo del asunto resta esa necesidad de clarificar las relaciones Iglesia-Estado, ya que como afirmó monseñor Yanes: «La homilía no ha sido causa del deterioro en las relaciones Iglesia-Estado, sino efecto de ese deterioro.»

Según monseñor Yanes (secretario de la Conferencia Episcopal) «no ha habido rectificación a la homilía de monseñor Añoveros. Sólo ha existido una explicación con la nota de la Comisión Permanente, una explicación. Hemos deseado ver fórmulas que sean constructivas sin que esto signifique que la Iglesia renuncie a lo que cree un deber suyo».

Comentarios ni oficiales ni oficiosos tienen como probable que la Iglesia española esté haciendo inventario de sus bienes en el país, cara a estimar sus posibilidades dé subsistencia física sin asistencia del Etado. Así como que la Conferencia Episcopal esté solicitando asesoramiento de eminentes canonistas de cara a unos hipotéticos acuerdos parciales que sustituyan al actual Concordadto. En esta dirección tí primer paso sería la mutua renuncia de ambas partes —Iglesia y Estado— al fuero eclesiástico y ai privilegio de presentación de obispas.

 

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