Dos ex en la palestra     
 
 Informaciones.    23/03/1974.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

DOS «EX» EN LA PALESTRA

DOS conocidos ex ministras del régimen, en modo alguno apartados de la política activa, han pronunciado sendas conferencias en la semana: don José Solís Ruiz, ex ministro secretario general del Movimiento y delegado nacional de Sndicatos, y don Federico Silva Muñoz, ex ministro de Obras Públicas.

El señor Solís intervino en el acto conmemorativo de la fundación de las Falanges gallegas. El acto se celebró, como es tradicional, en Villagarcía de Arosa (Pontevedra). «Política, política y política —afirmó—. Su eficacia y «forzamiento es necesario, pues muchas veces los problemas económicos, naturales en todo quehacer, son situados por algunos en primer término, tratando de ocultar que la política es el principal problema que han de resolver los tiempos.» (...) «Pero política clara sin medias tintas, sin claudicaciones, enérgica y flexible a un tiempo, con participación popular a todos los escalones, pero con responsabilidad y dentro de las normas doctrinales.»

Respecto a las dos Cámaras dijo lo siguiente: «Las Cortes, que con su actual presidente, sabia y de manera real han perfeccionado su funcionamiento, han de continuar el camino iniciado y dentro de la necesaria colaboración han de reforzar su independencia tanto ante la Administración como frente a determinadas fuerzas de presión que a veces no sirven los intereses de nuestro pueblo y sí al suyo propio egoísta. Libertad y plena responsabilidad es necesario.»

«El Consejo Nacional —prosiguió el señor Solís— debe volver a sus reuniones periódicas, desarrollando su legal y docrinal cometido, un poco empequeñecido en algunas disposiciones, ya que su quehacer, no hay duda, es, en parte, el de asesorar al Gobierno en materia política, pero no debe olvidarse que por corresponderle la defensa y vigilancia de los Principios del Movimiento Nacional, el velar por la transformación de las estructuras económicas, sociales y culturales y el ejercicio de los derechos y libertades constitucionales, ha de mantener permanentemente diálogo con el Gobierno no sólo a través de su Permanente, sino de las secciones y, sobre todo, de su Pleno, garantía de mutua colaboración.»

Por su parte, el señor Silva Muñoz pronunció una conferencia en Cádiz, en la que afirmó: «Yo no postulo ni postularé la vuelta al parlamentarismo, que, como «ismo», rechazo; pero sí demandaré la vuelta íntegra de la política a las Cortes. No es cuestión de modificar ninguna Ley Fundamental, sino de introducir tos cambios necesarios en diaposiciones cambiantes por naturaleza, para que nuestro primer órgano representativo recoja el latir integral de la vida política, dispersa hoy en cenas y cenáculos.»

Sobre el asociacionísmo político expuso lo siguiente: «No quisiera que mis palabras fueran reiterativas y diesen la impresión de que el único problema político presente y de nuestro Inmediato futuro es para mí el del asociacionismo. No estoy en la corriente asociacionista por estar de moda o por haber contribuido a crearla. Estoy en la tremenda responsabilidad de postularla, consciente de sus riesgos, sí, pero también de su necesidad política (...). A los que no admiten o recelan del asociacionismo les preguntaría si un día, por error humano de los órganos designantes o por causas previsibles, pero imprevistas en la persona que ejerza en el futuro la Jefatura del Gobierno, tuviera acceso al mismo un grupo sectario, taimado, pero enemigo del sistema, cuyo fin al asaltar el Poder fuera socavar el orden establecido. ¿Qué recursos reales tiene el propio sistema para impedirlo? Me responderían que los hay, y yo les digo: en conciencia, ¿pueden ser utilizados? ¿No es el Poder demasiado omnipotente para impedirlo? ¿Na tiene instrumentos suficientes para la condena al ostracismo político de quien lo intente? Sólo el contrapeso de las fuerzas políticas organizadas dentro, del sistema puede impedir ese riesgo, que no es imaginario ni hechizo de brujas sueltas.»

 

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