Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Después de la Pascua flórida     
 
 ABC.    16/04/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

DESPUÉS DE LA PASCUA FLORIDA

Ciertamente no ha resultado lucida ni brillante, más que a ratos muy breves, la Semana Santa de 1974. En casi toda España, el fría, la lluvia y, en general, una atmósfera desagradable ha impedido o perturbado el desfile de las procesiones en las más famosas ciudades por sus pasos y Cofradías. A mi personalmente me han conmovido en Cabra la procesión del Entierro y la de la Soledad, Mientras tanto, medio Gobierno, con su presidente, ha centrado sus vacaciones en la Costa del Sol. Ello habrá sido motivo para que él vicepresidente García Hernández y el malagueño Utrero Molina se hayan percatado del poco hacer, o del no hacer, o del deshacer que caracteriza al Ayuntamiento de Málaga y que culmina en Torremolinos con su lamentable tutela, donde hubo día y noche en que el agua de la lluvia tranformaba en laguna y en torrente la carretera, interrumpiendo el tránsito y provocando peligrosos accidentes, en tanto en calles, sobre todo de Montemar, el lodazal, de una parte, y el basurera permanente, de otra, operan contra la higiene y el turismo. Pero, a la que parece, no hay solución. Ahí sí que podría lucirse el señor Utrera ocupándose de que a la estatua arrumbada de don Antonio Cánovas del Castillo se le encuentre un lugar donde colocaría, y a Torremolinos se le libere del vasallaje económico-político que le impone el Municipio malagueño. Por la demás, la flexión de las corrientes turísticas se advierte a simple vista y, todavía más, por la escandalosa sabida de precios, presionando y paralizando, cada día que pasa, las bolsillos de los de fuera y de los de dentro. Un colosal hotel de Torremolinos, como es el Principe Otomán, está al borde de la quiebra. Suponemos que la mitad del Gobierno que ha estado en la Costa del Sol se habrá documentado sobre la situación presente para buscar soluciones que eviten resultados catastróficos a los grandes complejos turísticos. Y esperamos que tras la tempestad vuelva la calma y el turismo se mantenga, en cantidad y en calidad, como merecen los bellísimos parajes malagueños y los de toda España en sus cuatro puntos cardinales.— ARGOS.

 

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