La semana política     
 
 Informaciones.    08/06/1974.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

NADA o destacar «a cinco columnas en la primera» en el Consejo de ministros decisorio (extraordinario) de ayer. Y esta es la principal noticia. Al portavoz del Consejo y ministro de Información y Turismo se de preguntó sobre los rumores de crisis gubernamental. «No tengo opinión personal sobre este tema, —dijo—. Pero yo ya pensé que no la habría.» A otra pregunta sobre la vigencia del programa del 12 de febrero contestó que las leyes siguen vigentes, que el espíritu del 12 de febrero se mantiene como propósito y que la línea orientadora del discurso del presidente obliga a todos los ministros.

Las próximas noticias políticas de algún fuste serán, sin duda, el envío a les Cortes del proyecto de ley de incompatibilidades parlamentarias y el discurso en Barcelona del presidente Arias Navarro.

La situación económica, empero, aun cuando no ocupe la atención principal de los rumores y comentarios, es la verdaderamente preocupante. La recesión del turismo aparece en el horizonte como algo más que una nube de verano. Los empresarios —fundamentalmente pequeña y mediana empresa— no ncuentrun liquidez, a veces ni para hacer frente a nóminas extraordinarias; la balanza de pagos se inclina y la inflación sigue su marcha ascendente royendo las rentas fijas. Un país como Italia —en mejores condiciones económicas básicas mucho más boyantes que las españolas— acaba de reconocer por boca de Mariano Rumor y Emilio Colombo que su situación económica es «extremadamente grave». Este explícito realismo no impera precisamente en nuestros pagos, pero no por ello deja de ocultar una realidad cada día más patente y preocupante.

El jefe del Alto Estado Mayor, teniente general don Manuel Díez-Alegría, ha visitado Rumania y ha mantenido conversaciones con el Presidente Ceausescu. No debe dejar de advertirse o interpretarse esta visita de nuestro prestigioso militar a Ceausescu. Especialmente a la vista de las conversaciones mantenidas por el Presidente, rumano, días antes de la llegada de Díez-Alegría, con otros españoles.

 

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