El Gobierno, firme     
 
 Informaciones.    08/06/1974.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

EL GOBIERNO, FIRME

LAS jornadas de descanso y deporte del Jefe del Estado en los ríos salmoneros asturianos han dado pábulo a toda suerte de especulaciones políticas. Es obvio suponer que el Jefe del Estado no se ausentó de Madrid sólo para practicar la pesca; le acompañó el presidente del Gobierno, y es lógico estimar que ambos pasaron revista a la situación política del país. El ministro de Información se trasladó también a aquellos pagos con ocasión de la inauguración de un hotel.

No es precisamente descubrir ningún secreto decir aquí que el rumor extendido a cuenta de la estancia de Franco y Carlos Arias en Asturias tenía por posible un replanteamiento de la política hasta ahora seguida por el Gobierno. Los hechos han desmentido tal hipótesis, confirmando, por el contrario, un refianzamiento del programa gubernamental expuesto el 12 de febrero.

El primer vicepresidente del Gobierno y ministro de la Gobernación, señor García Hernández, ha explicado en Barcelona algunos de los alcances del proyecto de ley de bases de Régimen Local, que es el primer compromiso gubernamental, impecablemente cumplido. En declaraciones hechas a «La Vanguardia», el vicepresidente estima: «Creo que es oportuno señalar que el Gobierno no tiene ninguna oposición a la regionalización; antes al contrario, estima que los servicios en la actualidad requieren grandes áreas para que su desenvolvimiento y aplicación resulten mucho más efectivos. Esto ya se-toteió con la ley del Plan de • Desarrollo y ha de continuar, sucesiva y paulatinamente, en otra serie de actividades y esferas. Lo que ocurre es que el Gobierno, fiel a la interpretación que de la ley Orgánica se ha formulado, incluso por el Consejo Nacional, entiende que en ella no está incluida la región como entidad local, pero, como he señalado, ello en manera alguna quiere decir que el Gobierno sea contrario ni a la regionalización ni a los movimientos que en este aspecto pueden producirse en los planos en que la regionalización tiene posibilidad de realizarse o de proyectarse. Por lo demás, entiendo que es importante, desde el punto de vista de una Administración moderna.»

De entre las objeciones planteadas a la politica gubernamental —aparte de la del consejero nacional de designación directa, Blas Piñar—, destacó en su día la «declaración política» de José Antonio Girón publicada en las páginas de «Arriba». Posteriormente a aquel manifiesto circuló en fotocopias una supuesta aclaración del líder falangista sobre lo expuesto en aquella tronante declaración. Ahora Girón ha concedido dos entrevistas de Prensa, en las que clarifica su toma de postura obviando el tono de sus primeras palabras.

A «La Vanguardia» dice el señor Girón: «Yo sabía que algo se iba a organizar en torno a la declaración hecha por mí, de modo que no me extraña nada. Quizá me haya equivocado en la dimensión, pero en el hecho, no. La reacción ha sido larga, constante. Bien. Yo no censuro a nadie por esto. (...). Entiendo por falsos liberalismos los que exclusivamente se apoyan en una serie de libertades que halagan, es decir, que van más al formulismo de las libertades que al conjunto de responsabilidades que cada uno debe tomar en esta vida y por una senda determinada que debe ser respetada por todos.»

Sobre el pretendido «cerco presidencial», explica en pasado: «Veía un cerco por la manera de expresarse determinadas personas en torno al presidente, que no estaban de acuerdo en absoluto con lo que yo he oído al propio presidente. Esto me daba sensación de cerco, y esto es peligroso. ( ..). Pero me han dicho que no hay tal cerco. Me he limitado a cumplir un deber que tenía conmigo mismo. Si hablaba de este cerco al presidente era porque creía que podía impedirle desarrollar el programa del 12 de febrero, que, a mi juicio, tiene toda la fuerza y posibilidad de puesta en marcha en tanto en cuanto es una prolongación del 18 de julio, con las modalidades que cada momento exige.»

A «Hoja del Lunes» de Madrid declaró: «Con lo que se ha llamado "el manifiesto de Fuengirola" no he pretendido abrir ninguna recluta política, como se ha dicho con alegre facilidad. Ni taponar con hosquedad reaccionaria cualquier anhelo de "vida democrática, libre y apacible", que está inscrito en el pensamiento jose-antoniano y que recordé, suscribiéndolo, en mi discurso de Valladolid. En mis planteamientos ideológicos, en mis ilusiones revolucionarias, voy mucho más lejos que los neófitos de una libertad verbal que no incluyen la justicia, que excluyen las grandes y absolutas libertades que yo defiendo: la libertad de saber, la libertad de mandar y la libertad de poseer.»

 

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