Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   De Nuncio a Auger pasando por Laureano     
 
 ABC.    18/06/1974.  Página: 38. Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS

DEL NUNCIO A AUGER F SANDO POR LAUREANO

17 almuerzo del Club Siglo XXI hiinor del Nuncio de Su Santid monseñor Dodoglio, se ha caraclerí do por la cordialidad de fondo y p la claridad en la forma. Éxito firmí mo del embajador del Santo Padre p la diáfana dialéctica con la cual refiondió a las muchas preguntas que i le hicieron sobre las relaciones Iglesia-Estado y por el calor humano y cristiano que puso en sus intervenciones dejando la diplomacia en el perchero Paralelamente hay que destacar la magistral lección que ofreció el embajador Antonio Garrigues explicando las verdaderas causas históricas que provocaron una ferie de fracturas, a la hora de discutir, entre el Estado español de hoy y la Iglesia posconciliar. Fuera de esta órbita, el comentarista Miguel Veyrat, que desde su ventana del «Nuevo Diario» avizora certeramente y cosas muy interesantes, ha señalado Ja presencia de Laureano López Rodó en la mesa presidencial de Arias Navarro durante m discurso barcelonés. Por derla, ¿será verdad que el ex ministro del Desarrollo y de Asunto» Exteriores está tratando —aparte de sus contactos con los tradicionalistas ortodoxos— de obtener una «entente cordial» con don José María Gil-Robles y Quiñones? En el coctel de la Asociación Católica de Propagandistas, en el Colegio Mayor de San Pablo, te habló mucho de los temas políticos de la hora presente. Entre los invitados había numerosos «Tácitos» y algunos «tacitrunos». El caleta visible de la A. N. E. P. A., el gran Strrati. Mientras tanto, Sebastián Auger declaraba: «Las tres promesas pronunciadas por el presidente Arias: ley de Régimen Local, ley de Incompatibilidades y Estatuto de Asociaciones son pasos decisivos para el aperturismo.» Finalmente pidió que se asegure la continuidad de la Monarquía a través de Don Felipe, no olvidando que Don Juan Carlos es nieto de Don Alfonso XIII y que en él confluyeron las dos ramas dinásticas.—ARGOS.

 

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