El viaje del Presidente     
 
 Informaciones.    22/06/1974.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EL VIAJE DEL PRESIDENTE

EL presidente del Gobierno, don Carlos Arias , Navarro, ha rendido su viaje a Barcelona y Baleares y ha regresado a Madrid. Amplia difusión ha tenido en el país su discurso del sábado pasado ante los consejeros locales del Movimiento de la provincia barcelonesa. No es ocasión de hacer aquí nueva reseña de las palabras del presidente. Sí de resaltar su propósito de llevar adelante un programa de Gobierno, ya inaugurado, por encima de las incomprensiones o las deformaciones que sobre él se hacen. El presidente puso énfasis en señalar la necesidad de un asociacionismo político que haga viable el principio fundamental del derecho al contraste de pareceres y a la asociación con fines lícitos. Por otra parte, el presidente nutrió su discurso —lo que no ha pasado inadvertido para la clase política— con frecuentes alusiones al protagonismo del Movimiento en la presente hora política. Se han llegado a contar —y no es trabajo baladi— las alusiones al Movimiento en el discurso del 12 de febrero y las hechas en el discurso del 15 de junio. Las segundas son las más numerosas.

Tras su discurso del sábado, el presidente dedicó el domingo al descanso navegando la costa catalana en un yate privado. Del climax de expectación política da fe la especulación —infundada— de que el yate «presidencial» y el de don Juan de Borbón —que regateaba en aguas baleares— podían haberse encontrado en alta mar. El lunes, el señor Arias Navarro hizo uso de la palabra en la Universidad Autónoma barcelonesa. «La búsqueda de un nuevo horizonte para la Universidad española —dijo— necesita un clima de serenidad; sin ella no son posibles ni una planificación adecuada ni la audiencia de las auténticas aspiraciones sentidas por los distintos sectores (...). Todo país y todo sector en expansión son proclives a la conílictívidad. Este es uno de los costos de la expansión.»

En la tarde del lunes, el señor Arias Navarro recibió en su despacho barcelonés al cardenal arzobispo de Barcelona, doctor Jubany. Ni él ni sus obispos auxiliares habían estado presentes en el recibimiento oficial de la ciudad al presidente. Posteriormente, y acompañado por seis ministros, presidió el señor Arias el Pleno del Consejo Económico Sindical de Cataluña. En este acto pronunció un nuevo discurso sobre materias socioeconómicas. «Es preciso —afirmó— mantener un ritmo elevado de actividad económica y un nivel alto de empleo. Sobre todos nosotros, Gobierno y administrados, pesa también la responsabilidad de frenar el alza de los precios. Estamos dispuestos, en fin, a tratar de contrarrestar el deterioro de la balanza comercial que ha sufrido de forma directa el impacto de la crisis de las materias primas. Vamos a trabajar unidos para que el progreso económico y la mejora social de los españoles siga siendo una realidad entre nosotros.»

Sobre problemas sindicales, dijo: «El Gobierno esta decidido, como siempre, a resolver la situación de los conflictos con equidad y sin la demagogia que siempre rechazó. Al sindicalismo español le hemos emplazado para que se promocione por los cauces que determina su ley y le instamos para que sea cada día más exigente en la unidad, amplio en su generalidad, ambicioso en la participación, concreto en su autonomía, definido en su asociación y realista en su libertad.»

En su visita a Palma de Mallorca, el presidente asistió desde un portaaviones de la VI Flota a unos ejercicios conjuntos de las fuerzas aeronavales españolas y estadounidenses. Antes de dar por finalizada su visita a Barcelona recorrió zonas suburbiales de la ciudad —el chabolismo es uno de los problemas barceloneses de más urgente solución—, e hizo donación de 25 millones de pesetas para contribuir a la terminación del templo de la Sagrada Familia. En el último discurso, ante las Mutualidades barcelonesas, el señor Arias Navarro subrayó que «sin desarrollo social, el desarrollo político podría desnaturalizarse».

 

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