Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
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 ABC.    03/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

APUNTE POLÍTICO

Un error

Por J. M. RUIZ GALLARDON

No creo que nadie pueda tildarme de simpatías socialistas. Pero ello no obsta para que, desde estas

columnas, censure lo ocurrido en el seno de la comisión de las Cortes que va a redactar un proyecto o

borrador de Carta constitucional. Se trataba de elegir los miembros que habrán de ocupar los próximos

días sus tareas en hacer una primera versión. Había que elegir siete —número mágico, como con

frecuencia recuerda Pedro de Lorenzo—. Quedó fuera el señor Tierno Galván. Lo cual me parece un

error. Aunque, repito, en mis modestas coordenadas ideológicas no se inscriban las tesis del conocido y

no tan viejo profesor socialista.

Que el señor Tierno Galván tiene mucho que decir sobre el tema, no creo que nadie lo ponga en duda.

Que sus aportaciones críticas, en el orden constitucional, son importantes, también será comúnmente

admitido. Que para hacer una Constitución democrática habrá que oír a todos, es evidente. Que es mejor

aportar todas las opiniones serias desde el inicio de los trabajos, no admite discusión. Que no va a ser ese

grupo de trabajo el definitorio último, ni a él le corresponde utilizar guillotinas de ninguna clase, me

parece de cajón.

Entonces, ¿por qué esa exclusión? ¿Por qué aferrarse a una cifra, tan arbitraria como cualquier otra, en lo

tocante al número de componentes del grupo de trabajo? Me parece, cuando menos, un capricho que deja

fuera a un político que, además, domina el tema. Y demuestra un talante un tantico autoritario. ¿Vamos,

quizá, a una dictadura, de las mayorías?

Como síntoma, muy grave. Porque las minorías pueden tener, de hecho y de derecho, no pocas

apreciaciones acertadas y de valor. Pero, sobre todo, porque la razón no está —como no lo está la verdad,

ni el bien, ni la bondad— sujeta al criterio —¿democrático?— de la mitad más uno. La democracia que

queremos es más consenso que imposición. Oídos todos, sopesadas todas las opiniones. ¿O no?

J. M. R. G.

 

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