Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Según Demóstenes     
 
 ABC.    28/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

APUNTE POLÍTICO

Según Demóstenes

Por José María RUIZ GALLARDON

He leído con gran atención el discurso programático que ayer pronunció don Felipe González como

presentación del grupo parlamentario del P. S. O. E. en el Congreso de los Diputados. Es un discurso de

muchos padres, hasta en el estilo. Se adivinan en él los puntos de compromiso a que han tenido que llegar

estos socialistas nuestros que se remontan a Pablo Iglesias con orgullo. (¿Qué ocurriría si la derecha

española subiera en sus fuentes hasta don Antonio Maura y, por qué no, hasta Cánovas del Castillo?

Acaso no estaría de más.) Se adivina también que son duras las tensiones que anidan en el seno del

partido. Así, a diferencia del señor Carrillo, que explícitamente y por ahora —el realismo marxista se

explica siempre en función de un «por ahora»— acepta la Institución Monárquica, don Felipe González,

no alude al tema, y ojalá sea porque su base lo acepta.

Con todo, su discurso me ha recordado una frase del gran Demóstenes —vieja Gracia, vieja democracia,

gloriosa creación de la razón helena—, que he leído recientemente. Permítanme que la recuerde. Dice así:

«Es de buen ciudadano preferir las palabras que salvan a las palabras que agradan.»

Yo estoy con el máximo orador de la Historia. Y no veo salvación ninguna —ninguna solución real— a

los problemas que nos aquejan en las palabras de don Felipe González. Que, eso sí, sonarán muy en

muchos oídos. Como él mismo diría a propósito de las medidas económicas del Gobierno, la música de su

discurso no disuena. Pero tampoco salva. Tampoco se ve claro que se renuncie al sectarismo de la escuela

pública obligatoria y única, o la ya demagógica alusión a que paguen los que más tienen para hacer pagar

más a las clases medias, o, el velo de misterio —o de hipocresía— con que se trata el tema de las

autonomías, etcétera.

Me quedo con Demóstenes.

J. M. R. G.

 

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