Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   Más sobre criptología política     
 
 ABC.    26/07/1974.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

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MAS SOBRE CRIPTOL06IA POLÍTICA

«Que Giscard haya aceptado que la pildora sea pagada por la Seguridad Social —escribe «Copérnico» con innegable astucia— no invalida su carácter conservador. La pildora es otro de esos temas que la izquierda levanta y la derecha se apropia para su supervivencia.» Bien. Pero ¿qué izquierda?, ¿qué derecha? ¿Qué sedicente conservador en nuestro país proclamará la conveniencia de que el Estado, por medio de la Seguridad Social, pague la pildora a las casadas que deseen no tener hijos? ¿Y a las solteras? No deja Giscard, en efecto, de ser conservador por haber adoptado ese criterio respecto al problema de la anticoncepción, pero conservador en Francia, donde, por lo que se ve, muchas de las cosas conservables no son conservables entre nosotros por la sencilla razón de que aquí no han llegado a ser cosas.

Nuestra relatividad política es peculiarmente infrapirenaica, y sí tal como están las cosas hablar de izquierdas, derechas o centro es ingresar voluntariamente en el terreno de la confusión, involucrar esos relativísimos términos políticos con sus aparentes equivalencias ultrapirenaicas supone abismarse en el caos. En el caos de la mente y mucho más aún de la terminología política. En la realidad española de este momento, o todos somos de derechas, o todos somos de izquierdas. La clase política —y ya es de por sí confuso y peregrino este concepto de clase política— se mueve entre nosotros, como la varilla del metrónomo, de izquierda, a derecha y de derecha a izquierda, pero sin variar ni un milímetro del punto en que está unida a su caja. Que la caja tenga sinónimos alusivos a nóminas y haberes no oscurece nuestra locución, sino que la clarifica. Lo que se produce así es una apariencia de movimiento, un pseudomovimiento. Ir y venir, marchar y volver, sin que el eje de tanta actividad se desplace. En tales condiciones no es difícil que la diferencia entre izquierda y derecha, se le escape al observador por agudo que sea y, en tal caso —es lo que le sucede a «Copérnico»— habrá que deducir, como el inteligente escritor propone, que «Copémíco es de derechas».

Si, entre nosotros, fuera cierto eso cíe que la derecha espera a que la izquierda descubra sus obsesiones para adaptarlas, la utilidad, el carácter imprescindible de una auténtica izquierda resultaría apodíctico, pero no es así. Hay una actitud, diremos futurológica, consistente en un anhelo de avanzar, de cambiar, por sentir como trágica, la inmovilidad Junto al desplazamiento de las demás sociedades hacia adelante, y hay otra actitud, radicalmente enemiga del cambio, aferrada al pasado en el cual encuentra el sosiego y la seguridad apetecibles. ¿Qué términos utilizaremos para describir, para nominar esas dos, opuestas, actitudes? Que la segunda sea más vigorosa, más tenaz, mas poderosa que la primera, se aprecia a primera vista. Hablar de desarrollo político es una actitud pasadista. Hablar de cambio político, es futurológica. Asociacionismo, se adhiere a aquella actitud. Antiasociacionismo, la supera. Pluripartidismo, escapa a la terminología política. Penetra en la Ciencia-Ficción. Lorenzo LÓPEZ SANCHO

 

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