Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Un supuesto y dos objetivos     
 
 ABC.    26/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

APUNTE POLÍTICO

Un supuesto y dos objetivos

Por José María RUIZ GALLARDON

CLARIDAD, justicia y eficacia. Sin duda, ésos son el supuesto y los objetivos de la nueva política

económica.

La economía, ciencia inconcreta y en mantillas, vamos, poco «científica» —como con toda justeza

afirmaba el profesor socialista Bustelo el pasado domingo—, es pieza, básica de la política, condicionante

de ésta, incluido lo constitucional: si no arreglamos la economía, adiós democracia. El propio Gobierno lo

sabe. Lo dice. Y es verdad. Amén.

Para enderezar el arbusto económico hay, primero, que cumplir un presupuesto: claridad. Que todos nos

enteremos, que todos entendamos cuales son y en qué consisten esas —u otras— medidas. Su alcance y

sus efectos. Ahí las Cortes han de cumplir un esencial papel: antes que asentir o discrepar, desmenuzar y

explicar el significado de las medidas. Sin que queden zonas oscuras. Sólo si los ciudadanos entendemos

el porqué y el cómo y el para qué, estaremos dispuestos a consentir —a sentir juntos— en la nueva tarea.

Para conseguir el gran objetivo de la justicia. Sabemos que cómo consecuencia del encarecimiento del

petróleo y las materias primas otros países nos han dado, nos están donde, un tremendo mordisco a la

gran tarta nacional. Para que vuelva a ser lo que era, hay que trabajar más —mayor productividad— y

repartir menos o cobrarlo más caro —fiscalidad—. Sólo así todos mejoraremos. El nuevo esfuerzo, las

nuevas aportaciones han de hacerse con equidad, con justicia. ¿Criterios? Sigue valiendo el viejo

concepto romano: «Suum cuique». No suelen ser justos otros criterios igualitarios, lineales. La lógica pide

proporcionalidad.

Y lo tercero, eficacia. Que el esfuerzo sirva para algo. Aquí no vale equivocarse. Y es ilícito despilfarrar.

El error se paga con dimisiones. El despilfarro —atención al gasto público— se acercaría a la

malversación. Si se establece el delito fiscal para el particular que defraude, ¿qué figura penal habrá de

establecerse para el administrador-gobernante que tire lo que no es suyo o no obtenga el necesario

rendimiento?

El Gobierno pide sacrificios. La oposición apoya. Pero el Gobierno y la oposición —que también nos

gobierna, y mucho, quizá demasiado para lo poco que se moja— saben que la clave del éxito está en la

solidaridad de todos. Que no se entiende sin claridad, sin justicia y sin eficacia. Explicar, ser justos,

acertar.

La democracia ha comenzado.

J. M. R. G.

 

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