Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
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 ABC.    19/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC. JUEVES, 19 DE MAYO DE 1977.

APUNTES POLÍTICOS

Los días siguientes

Por José María RUIZ GALLARDON

Permítanme ustedes que les proponga un ejercicio de imaginación. Trasládense, por unos momentos, a los

días siguientes al 15 de junio próximo. Ya están elegidos los nuevos procuradores en Cortes, diputados

del Congreso y miembros del Senado. ¿Cuál será, entonces, la situación para el español medio?

Por lo pronto habrá llegado el momento de cumplir, de hacer verdadera realidad, las promesas electorales.

Ahora todo es harina. Todos prometemos paraísos —unos más y otros menos— que, prudentemente, cabe

predecir no serán tan alcanzables como es cierto el deseo de quienes aspiran a la representación popular.

He ahí un primer criterio para seleccionar: hay que elegir a quienes estén más capacitados, y en mejores

condiciones para cumplir lo que prometen. Por ejemplo: una de las lacras que gravan a nuestra sociedad

de manera evidente —y con ello se pone en peligro el nivel de bienestar general conseguido en los

últimos años y se frena el desarrollo futuro— son las alteraciones del orden, las huelgas no laborales y el

clima de incumplimiento constante de la Ley. Piensen ustedes si los partidos políticos que prometen el

cielo y sus aledaños han demostrado o pueden conseguir el seguro mantenimiento del orden, de la paz

interior y la absolutamente imprescindible exigencia del cumplimiento de las leyes, sobre todo en el orden

laboral.

Pero, aparte de este aspecto fundamental, resulta que entonces, a partir del 16 de junio, se desvelarán, con

toda su cruel realidad, los muy serios problemas económicos que hoy permanecen, digamos, que en

nebulosa. Habrá de planificarse cómo se paga el bárbaro endeudamiento exterior, la recuperación del

valor adquisitivo de la peseta, el frenazo indispensable a la corrosiva inflación y el logro del

mantenimiento de una cada vez más dudosa seguridad en el propio empleo. Aquellos partidos políticos

que, por su experiencia, por su claridad en los programas o por la racionalidad de los mismos; ofrezcan al

ciudadano mayores garantías, deben ser —a mi juicio— preferidos sobre aquellos otros que, descarada o

disimuladamente, buscan un utópico y revolucionario mejoramiento en función de la previa destrucción

de todo —o gran parte— de lo existente.

Mas queda el tercer problema. Quizá el más inmediato en el tiempo. Después de las elecciones las Cortes

habrán de rehacer nuestra normativa constitucional y, al tiempo, posibilitar un Gobierno eficaz. Y si lo

primero es importante, lo segundo es imprescindible. Quien ofrezca como fórmula salvadora sólo un

período constituyente, ¿nos estará hundiendo cada día más? Encontrar la fórmula que permita, al tiempo,

gobernar y reformar lo necesario en nuestra constitución parece un sistema más prudente, más racional y

sobre todo más eficaz para llegar a buen puerto.

Son tres criterios los que acabo de exponer. Pienso que el español consciente ya los tiene en su mente.

Porque lo cierto es que el 15 de junio es una fecha importante, pero más lo son el 16, el 17 y el 18, etc.

J. M. R. G.

 

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