Cortina, en la O.N.U.     
 
 Informaciones.    05/10/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

CORTINA, EN LA O. N. U.

EL ministro español de Asuntos Exteriores reafirmó nuevamente la postura española acerca de Gibraltar en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Entre los observadores causó sorpresa el que el jefe de nuestra diplomacia pusiera más énfasis en su intervención sobre Gibraltar que sobre el Sahara, que es actualmente el tema más con-flictivo a corto plazo. Refiriéndose a Gran Bretaña, el señor Cortina dijo que «mientras un país extranjero siga detentando ese enclave estratégico para influir políticamente desde él, ejercer un implícito control de la navegación y potenciar su poder militar, sus propósitos no son precisamente de cooperación, sino de preponderancia».

La intervención española motivo una airada réplica de la representación británica, en la que, entre otras cosas, se adujo que España llevaba una generación dándole la espalda a la democracia. Nuestro representante, señor Piniés, usó su derecho de duplica, cerrando este nuevo escarceo verbal entre las dos naciones a cuenta de la Boca.

Sobre el Sanara, el ministro señor Cortina insistió en la conocida postura española de proceder a lo recomendado por las Naciones Unidas y no hizo referencia a la propuesta marroquí de resolver el contencioso en el Tribunal Internacional de La Haya, lo que se interpreta como un deseo de nuestra diplomacia de no encastillarse en ninguna postura ni cerrar el menor resquicio a un dialogo pacifico con todos los interesados. De su parte, los ministros del Exterior de Mauritania y Marruecos pronunciaron ante la Asamblea General sendos discursos sobre el Sahara. El primero se manifestó en términos desconcertantes, dando por buenas todas las soluciones —aun las contradictorias— aportadas por las partes en litigio, y terminando por dejar por sentado que los saharauís, si se pronuncian libremente, elegirán la anexión a Mauritania. El jefe de la diplomacia marroquí ha insistido de nuevo en el carácter nacional marroquí del Sahara y en la no aceptación de un referéndum en el lúe se incluya la posibilidad de independencia. Empero la diplomacia marroqui ha descendido en bastantes grados su reciente agresividad sobre este tema.

 

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