Diversas declaraciones     
 
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DIVERSAS DECLARACIONES

«SUS FUEYO. —Entrevistado por Mary Mérida en «La Vanguar Española», el consejero nacional del

Movimiento y presidente del Instituto de Estudios Políticos, dice: «"Estas últimas semanas han sido de prueba, para demostrar que la previsión del futuro es algo más que aceptable. Las instituciones y la clase política y, sobre todo, la serenidad del país han dejado bien probado que el futuro político está bien encauzado y los mecanismos constitucionales han actuado a la perfección. Parece que no será difícil salvar el desfase que existe entre una mentalidad que corresponde a Ia enorme transformación que si ha operado en todos los estratos de la vida nacional en Ir últimos cuarenta años y la situación de partida (...). Creer que estamos en una situación de gimen provisional es producto de una confusión inducida. El régimen tiene la condición bien notoria entre nosotros de haber durado casi medio siglo. En segundo lugar, ha sido capaz de objetivarse y concretarse como régimen de normas fundamentales, como orden constitucional y como orden de derecho positivo, todo ello sobre la base de un consenso nacional mayoritario indiscutible. Hoy, nuestro régimen tiene un cuadro de Leyes Fundamentales que incluye entre su normativa la posibilidad de un desarrollo con arreglo a los cauces de reforma. No veo ninguna motivación causal suficiente para intentar reducir la Constitución d e I régimen del 18 de julio de 1936 a un fenómeno de personificación pura y simple del poder en la persona del Caudillo, aparte de que habría mucho que hablar sobre hasta qué punto Franco ha ejercido el poder con ese estilo de personificación, puesto que es notorio que procesos significativos en lo político y en (o económico han estado conducidos, como he dicho, con entera libertad con los Gobiernos de las distintas etapas del régimen"».

JOSÉ SOLIS.—En un reportaje de «Sol de España», el ex ministro de Relaciones Sindicales declaraba: « "Si hace cinco o seis años hubiésemos puesto en marcha al asociacionismo, no estaríamos ahora pensando en inventario, sino en modificarlo; sobre todo, tendríamos la experiencia de estos años de rodaje (...). La monarquía puede y estará con e! sistema y las leyes actuales sin los partidos políticos. La monarquía puede vivir también sin los partidos Tengo fe y esperanza en la monarquía que prevén nuestras Leyes Fundamentales, y yo tengo la seguridad, dentro de lo que cabe en política, de que el sistema va a jugar tal y como está previsto. Jugó ya cuando el asesinato de Carrero y en la enfermedad del General Franco. ¿Por qué no vamos a tener la seguridad de que va a jugar en todo lo demás? (...) ¿Franquismo sin Franco? ¿Por qué no? Desaparece una persona y no tiene por qué desaparecer su influencia. Murió Napoleón, es • ejemplo, y una gran parte los códigos civiles, incluido > nuestro, son napoleónicos, L que ocurre es que estas idea se filtran con arreglo a la actualidad y el tiempo. Está prevista en nuestras leyes una continuidad. Yo estoy totalmente de acuerdo con esa continuidad"».

ESPERASE DE ARTEAGA.—En un artículo para la revista –Síbado Gráfico», dice que vivimos un ambiente de confusión política, lo cual no es bueno. Nadie entiende nada, excepto tos que lo entienden, que, por si acaso, lo disimulan. V añade: i Movimiento iba a ser la *~., a en la que los españoles con respecto a los Príncipes jugarían a la política; esto es, la ordenada proposición de sucesivas y cambiantes fórmulas de Gobierno, y hasta la preparación de equipos para gobernar. Pues llegada la hora de sustituir unos hombres por otros, ni el país puede jugarse sus ministros a los dados, ni la designación de un Gobierno puede ser obra de sus compadres. Tendrán que existir organizaciones políticas de donde el (presidente del Gobierno) electo pueda escoger, pues no se va a llegar a la conclusión de que lo que el artículo 17 de la Ley Orgánica proponga es un Gobierno de amiguetes. Diecinueve ministros son demasiados para sacarlos de tan reducido escalón"».

RUIZ-GIMENEZ.—En una entrevista concedida al «Diario de Barcelona»: «"Me parece que hemos de tener en este momento, muy serio y decisivo de la vida española, una gran serenidad y al mismo tiempo una gran decisión en las actitudes que hemos de adoptar (...). Cuando el discurso del 12 de febrero yo no dejé de expresar públicamente mi opinión, y siempre dije que el discurso abría una perspectiva de esperanza sobre la evolución del sistema. A mi entender, no eran suficientes las medidas que en dicho discurso se ofrecían como una cierta evolución dentro del Sistema, ya que lo que está en discusión en el Sistema mismo. Y en segundo lugar, no oculté mi temor y, por qué no decirlo, también mi pena de que, por buena que fuese la voluntad del presidente, tropezaría con obstáculos muy grandes para poner en práctica incluso Ias moderadas medidas de reforma que aquel discurso pregonizó"». Respecto a un hipotético nombramiento suyo como ministro, declara: « "Creo que se trata de una hipótesis de cienciaficción. No creo que a nadie se le ocurra ofrecerme en este momento puesto alguno, dada mi actitud. Es decir, descarto la posibilidad de ocupar ningún cargo de responsabilidad política mientras no se haya puesto en marcha seriamente un proceso de cambio institucional a través de las necesarias consultas a la voluntad popular. Cooperar a que se abran estas vías me parece inmensamente más importante que ocupar ningún cargo político"».

JOSÉ MARIO ARMERO.—En una entrevista de «Tele/eXprés», el presidente de la agencia informativa Europa Press declara, entre otras cosas: «"Al país, a los treinta y tantos millones de españoles, lo veo muy bien. Creo que es una gente nueva, una gente joven en todos los sentidos, con un sentido moderno de las cosas, que han aprendido mucho de lo bueno que tiene la civilización occidental, que hablan ya un nuevo lenguaje. El paso es trascendental (...). No estoy convencido de que el sistema político español responda a esa mentalidad nueva. El presidente Arias habló de un 70 por 100 de la población que no tiene nada que ver con la guerra civil. Hasta qué punto el sistema traduce o interpreta los sentimientos o las actuaciones de ese 70 por ciento es algo en lo que tengo mis dudas. En ese cambio soy menos optimista (...). Es muy triste pensar que hoy, la mayoría de la gente que trabaja, la que ocupa los puestos ejecutivos de las empresas, son profesionales, que ven al político falto de cierta categoría personal. Tal vez hoy en España, la clase política tiene menos categoría personal que la clase, los ejecutivos y los nombres que actúan en la esfera privada. No están necesariamente en la política los mejores. Da la sensación de que el gran interés de un hombre público es casi exclusivamente conservar el puesto (...). A mí me hubiera gustado que en vida del Jefe del Estado se hubiera puesto en marcha un auténtico sistema de partidos políticos, porque por su prestigio personal hubiera sido capaz de corregir los defectos del rodaje. Hoy, esto es tarde, y no creo en absoluto en las asociaciones políticas, que es un término gastado, que nace desprestigiado y que carece de interés. Espero tiempos mejores, en los que se plantee sensatamente el tema de la participación a través de un partido, con su necesaria repercusión en la Constitución española (...). Seguir hablando de asociación es ir a una fórmula que me atrevería a llamar vergonzante. Las llamamos asociaciones porque no nos atrevemos a llamarlas partidos políticos (...). Desconozco en qué consiste ese estatuto de asociaciones, pero me da la impresión de que se trata de mantener el partido único dentro de unas fórmulas más floridas, más amables y con algún atractivo más, pero nada parecido a un sistema de auténtica participación del pluralismo político (...). La palabra apertura no me gusta. Es una palabra usada por los Regímenes totalitarios para explicar algo contrario a lo que de verdad se quiere hacer, o pretender superar un Régimen de autoridad. Tiene falta de credibilidad (...). Creo que hay una gran falta de tolerancia y que ni se ha manifestado ni se va a manifestar esa libertad en otros sectores. Se está cometiendo el grave error de no permitir algunas conferencias, clubs, recitales y espectáculos. Eso supone una política restrictiva"».

NICOLÁS FRANCO PASCUAL DE POBIL.—En una entrevista concedida a! diario «Pueblo»:

«"¿Asociaciones políticas? Hoy, si fuera posible. Mañana puede ser demasiado tarde (...). El temor a que los españoles andemos a la gresca está totalmente descartado. Creo que el poder carismático del Caudillo es difícil de heredar, aunque considero que el Príncipe de España es un hombre preparado y con cualidades más que suficientes para calificarle como el mejor. De todas formas, creo que cuanto más amplio sea el abanico de las fuerzas coaligadas en sostener y apoyar esa nueva etapa del Estado, más fácil y llevadera será la transición, que, como todas las transiciones, tiene que tener su adaptación y su adecuación (...). Deseo un futuro social y democrático. Con esto creo que queda dicho todo..."».

RAYMOND CARR.—Entrevistado por Rosa María Echeverría, dice en «Actualidad Económica»:

«"Creo que la mayoría de la gente estará de acuerdo en lo que han supuesto los cambios fundamentales. Es evidente que los cambios económicos comenzaron en los años cincuenta, cuando España abandonó la vieja política de autarquía, el viejo temor a las importaciones, a los precios de mercado, y que, en parte, no se trataba más que de una consecuencia de la ideología del Régimen en el momento. Esa política económica cerrada ha sido, más o menos, abandonada por una economía de mercado, que precisamente ha podido llevarse a cabo por el desarrollo económico de España. Los cambios sociales en España han sido más pronunciados que en ningún otro país que conozco. Claro... que todavía existe una profunda división en España entre las regiones fuertemente desarrolladas y las menos desarrolladas. Cuando yo conocí España, Andalucía era el problema más importante, tal como está tratado en el libro de Brenan. Después, la emigración, bien fuera del país o hacia los grandes centros urbanos, ha resuelto en cierta manera el problema agrario. Estas transformaciones comenzaron cuando llegaron al Gobierno los tecnócratas, que constituyen una nueva clase política, muy distinta a los clásicos falangistas"».

triunfo 57

 

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