Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   ¿Qué nos va a deparar 1975?     
 
 ABC.    29/10/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS

¿QUE NOS VA A DEPARAR 1975?

En esta semana que se nos ha ido, casi rayando fon el final de octubre, el Gobierno que preside don Carlos Arias Navarro nos ha anunciado el programa económico para el año próximo. El programa te basa, según la amarizada información, en tres grandes objetivos que son otros tantos «compromisos políticos», al decir del ministro de Hacienda, señor Barrera de Irimo, quien fue preciso y claro en la exposición que hizo pitra la Prensa, la Radio y la Televisión. Así supimos que los tres «compromisos políticos» son: primero, asegurar el nivel de empleo y lograr que el paro no supere el 2 por 100; segundo, reducir sustancialmente el ritmo de inflación hasta cuatro puntos, sin renunciar a un crecimiento del producto nacional bruto, en 1975, del orden del 4,5 por 100, y tercero, contener el desequilibrio de nuestras cuentas con el exterior y hacer posible que la economía en el consumo y el esfuerzo exportador contengan la disminución de nuestras reservas de divisas. A estos compromisos, que se califican de «políticos», hay que añadir los otros, estrictamente de evolución política del régimen, que están en el programa del Gobierno y en la mente de todos. Porque el año que está en trance de acabarse ha sido decisivo para el futuro de España tanto en el orden político como en el económico y, por lo tanto, el 1975. que se nos avecina llevará a cabo la» decisiones apuntadas en 1974 de forma irreversible. El asociacionismo es urgente que llegue cuanto antes. La preocupación hace hablar a las mejores mentes españolas. Ahí ha quedado e! discurso modelo que ha pronunciado, hace tres días, el embajador don Antonio Garrigues. Y ahí está —y es muy importante— el programa del I.N.I. que ha expuesto su presidente, señor Fernández Ordóñez, para 1975, consistente en una inversión de 89.000 millones de pesetas, con 34.000 millones de autofinanciación, 16.000 millones de las Cajas de Ahorro y 12.000 millones de crédito exterior. Lo curioso es que, pese a la gravedad de los problemas, tanto el programa del Gobierno como el del Instituto Nacional de Industria incitan al optimismo. A un optimismo, naturalmente, dentro de la austeridad que se pide a los españoles, al menos durante el año 1975.—ARGOS.

 

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