Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Un Frente Popular para el Senado     
 
 ABC.    07/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

APUNTE POLÍTICO

UN «FRENTE POPULAR» PARA EL SENADO

Por José María RUIZ GALLARDON

Como lo tenía anunciado este servidor de ustedes, don Felipe González, en la rueda de Prensa en la que

informó de las candidaturas del «P. S. O. E.» (R.) para el próximo suceso electoral, se refirió «al acuerdo

de llegar con el consenso de todas las fuerzas democráticas, sin exclusiones ni previa delimitación, a

confeccionar una lista de 200 personalidades políticas para el Senado, que serian apoyadas por todos los

partidos democráticos. «Si esa idea cristaliza —añadió—, el Senado podría ser mayoritariamente

democrático y contribuir a redactar una Constitución democrática.»

Como para el «P. S. O. E.» (R) el «Partido Comunista» «es» democrático, tendremos «lista conjunta» de

candidatos para senadores.

Mientras tanto, se defenestra al señor Areilza, se rumorea el cese de don Pío Cabanillas, el señor

Camuñas —en Alicante— intenta alancear a «Alianza Popular», el señor Boyer deja la

socialdemocracia... En fin, el «no marxismo» español en su vertiente centrista, aparece más que como

dividido, como divisor de lo que debería estar unido. Pero ¿cuándo nos daremos cuenta de que la

izquierda «ya» está unida (y más que se unirá) antes y después de las elecciones? ¿Cuándo terminaremos

por comprender que, o el antimarxismo español se deja de dibujos, se une y actúa solidariamente, o aquí

ganan los de enfrente? ¿Tendremos —como en tantas otras ocasiones en la historia— que esperar a que la

realidad nos demuestre nuestros propios errores para convencernos de que sólo con la unión de los que no

queremos a Marx ni a Gramsci, podremos hacer verdad la pacífica transición?

¿Cuándo los políticos españoles pensarán antes en el bien de los ciudadanos que en conseguir un escaño?

¿Quién va a frenar a esa candidatura de izquierdas unidas? ¿No se parece demasiado al programa común

francés y más al Frente Popular de la II República? ¿No tuvimos bastante —o es que se ha olvidado—

con la lección que recibió Portela Valladares el 16 de febrero de 1936?

Antes de que sea tarde, conviene reflexionar. Y dejar para el laboratorio la consecución de la fórmula

mágica de la política centrista.

El presidente Suárez ha querido que las Cortes futuras sean fiel retrato de la realidad española. Ahora

resulta que, para el Senado, la izquierda marxista no se deja retratar. Se mueve y se une. Y lo que salga de

las urnas se va a parecer mucho a un cuadro abstracto: lleno de color, pero sin dibujo de figuras. ¡Y ojalá

que el color dominante no sea el rojo!

J. M. R. G.

 

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