Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Tras de la tempestad viene la calma     
 
 ABC.    13/11/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS

TRAS DE LA TEMPESTAD VIENE LA CALMA

La ventolera de los bulos se ha calmado. La lluvia de chismes ha cesado de improviso, porque la auténtica está dura de romper. Los relámpagos de los extremismos políticos se han apagada en el negro horizonte. Y los truenos, con artillería apocalíptica, han dejado de sonar de golpe. Al quedarse la crisis en minicrisis y ser sustituidos dos ministros por otros dos del mismo talante y el mismo talento y por un pensamiento y una acción paralelos a los de Pío Cabanillas y Antonio Barrera de Irimo, la luz interrumpida ha vuelto a lucir con igual fuerza e igual intensidad. Después del tropezón, era necesario que tal sucediera para recobrar el equilibrio político y reafirmar el programa del Gobierno. El nuevo ministro de Información ha hablado muy bien y muy claro, cuando ha dicho que «Pío Cabanillas y yo estamos de acuerdo en muchas cosas y por completo en todas las que son realmente importantes». Por encima de ser ministro, León Herrera es un caballero. Y para que no hubiera duda en su limpia intención dejó constancia de que el asociacionismo es un «paso que hay que darlo bien y cuanto antes», y que con anterioridad a su nuevo alto cargo expresó su entusiasmo por el programa del presidente Arias, y en cuanto al Príncipe, se mostró «muy optimista en lo que al futuro de España se refiere y que apoyo una gran parte de ese optimismo —dijo— en el patriotismo, la capacidad, la prudencia y, envolviéndolo todo, en su alto sentida del deber, del qué tantas pruebas ha dado a todos los españoles». León Herrera es hombre que acepta el diálogo, sabe dialogar sin sofismas y es ministro de «ventanas abiertas». Cabello de Alba, nueva ministro de Hacienda, ha dicho a su vez: «Soy de los políticos que piensan de verdad que no se puede hacer nada de espaldas a los medios de información, soy hombre de puertas abiertas. El país debe estar siempre enterado de lo que hace su ministro.» Esperamos que asi sea, y que el presidente Arias no tenga que hacer otras minicrisis y le dejen tranquilo desarrollar su programa, ya que el fin de año está cerca. Mientras tanto, a Emilio Remero le ha molestado —¡qué cosa!— el relato de la crisis hecho por «Blanco y Negro», y dice que «Argos» ha leído este serial como una historia de Simenón, crispado y hasta voluptuoso, añadiendo que soy sorprendente y sensible como una madreselva. En cuanto a sorprendente y voluptuoso, nadie supera a don Emilio, y en orden a la sensibilidad, es un girasol insuperable, ahora feliz y contento por su victoria sobre Pío Cabanillas.—ARGOS.

 

< Volver