Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Baja en la expectación política     
 
 ABC.    30/11/1974.  Página: 44. Páginas: 1. Párrafos: 1. 

A MAÑANA. PAG. 44.

EN POCAS LINEAS

BAJA EN LA EXPECTACIÓN POLÍTICA

Por los síntomas, el optimismo preasociacionista ha bajado en estos días muchos puntos. Parece que ya se sabe —como ha escrito en un estupendo artículo Juan Luís Cebrián en «Informaciones»— que «las asociaciones políticas, si llegan a existir, podrán tener muchas cosas, menos una: tener ideología propia. En definitiva —añade el joven escritor—, la ideología ya está definida y se tiene. ¿Para qué pensar nosotros lo que otros pensaron ya». Lo ha dicho de otra parte «Nuevo Diario» con grandes titulares: «Las asociaciones no podrán tener ideologías propias.» Y Cebrián dice que, en cambio, el cardenal Tarancón no sólo opina que se debe permitir pensar, sino que pensar es un derecho y una obligación y reclama unas condiciones políticas «que hagan efectivamente posible la participación de los ciudadanos desde su propia identidad ideológica con efectivo reconocimiento de facultades y medios para hacerla valer.» Buen editorial el de «Ya», titulado «Mirada a la mayoría.» Es, a esta mayoría —escribe— a la que el Gobierno deberá mirar y atender exclusivamente, haciendo oídos sordos al griterío cruzado de los extremismos, tanto inmovilistas como revolucionarios, sí quiere llegar —y llevarnos— al buen puerto que están empeñados en bloquear los representantes más calificados de la doble insensatez nacional». Un buen artículo ha sido el de Negrín en «Pueblo», a propósito de las palabras de fidelidad de Girón y Rodríguez de Valcárcel al Príncipe. «La Monarquía reinstaurada que en su día encarnará Don Juan Carlos —escribe— asumirá en pleno la herencia del Régimen o, para ser más exactos, será la continuidad, que no el continuismo, del propio Régimen, con lo que queda dicho que los pretéritos defectos no serán otra cosa que pura historia. Un Estado moderno, enérgico y enraizado no gira su pupila hacia el pasado, sino que afronta el presente y el porvenir tal como son. El Príncipe ha proclamado en todo momento su rigurosa contemporaneidad, su voluntariedad social y su ufan de servir democráticamente a la nación. La cuota de confianza que ayer expresaba Valcárcel y Girón es la misma de la mayoría del país, que aspira a mantener la paz, a mejorar los canales de la justicia distributiva y a participar activamente y democráticamente en la vida política de la nación, con unas leyes plenamente desarrolladas y unas instituciones auténticamente representativas y a todo rendimiento. Ni aventuras ni inmovilismos.» Muy bien, aplausos, querido Negrín.— ARGOS.

 

< Volver