Asociaciones. 
 Palabras, palabras, palabras...     
 
 Gaceta Ilustrada.     Página: 12,13. Páginas: 2. Párrafos: 5. 

NACIONAL

ASOCIACIONES

PALABRAS, PALABRAS, PALABRAS...

NO habrá asociación político-deportiva, dice el señor Samaranch, mientras el actual delegado de Educación Física y Deportes, don Juan Gich, afirma en Gerona que las asociaciones son indispensables para la participación y que el país tiene que decidir quiénes son depositarios de su confianza. Grupos que anunciaban tener todo dispuesto para asociarse siguen viéndolas venir, mientras otros nuevos dan noticia de que se asociarán. Si las asociaciones sólo sirven para—quienes se mueven cómodamente dentro de los cauces ya establecidos, los que quisieran abrir y ensanchar esos cauces se niegan a participar. El país recibió la noticia del Estatuto con verdadera ilusión, pero empieza a estar moderadamente mareado por la cascada de palabras, palabras y palabras pronunciadas y escritas sobre el tema y aunque cuando se le pregunta si es partidario de las asociaciones responde que sí, si le preguntaran «con quién» se asociaría acaso se planteara la posible opción de alguien que «no puede» crear una asociación. Ni los comentaristas ilustres se ponen de acuerdo. Para don Luis Apostua «nunca ha sido tan grande e! poder de la derecha», y para «Augusto Assía» «la ausencia de una derecha solida, razonable e ilustrada», es el talón de Aquiles de las asociaciones. «El escepticismo es amplio, muy amplio, en e! país», escribía «La Vanguardia Española», de Barcelona, en un editorial.

TODOS, NO. — El presidente Arias acaba de volver a insistir en que el Estatuto no es sino «un primer paso», pero hasta uno de los hombres con quien se contaba desde el principio como catalizador de alguna asociación importante ha dicho que si sólo se asocian las fuerzas que constituyen el Movimiento, se inclina a creer que no será una solución efectiva al problema de la participación ciudadana. En efecto, don José María de Areilza ha declarado a Mary Mérida, en «La Vanguardia» que considera «problemático» que otros grupos que se hallan fuera de la Organización del Movimiento, pero que aceptan la legalidad constitucional, puedan tener fortuna en el nuevo cauce asociativo: «Me gustaría que jugara todo el mundo», aclaró el conde de Motrico, que en otro momento dice: «Si la democracia cristiana, como tal, o el partido comunista acudieran al ventanillo asociativo, ¿qué les contestaría el Consejo Nacional? Yo creo que en el país existe un gran sector de opinión que no es de extrema derecha, ni se halla inscrito en el Movimiento Organización, ni tampoco es marxista. No sé cuántos son, ni qué porcentaje electoral representarían, pero pienso que en su momento acudirían a una llamada que se les hiciera, si se emplea un lenguaje adecuado en la convocatoria».

Y MIENTRAS... — Mientras tanto, las «apuestas mutuas» intercambiadas entre los comentaristas habitualmente bien informados se limitan a poner un «1» en la casilla «compás de espera» y lo que a media mañana de cualquier día se da como seguro, por la noche está completamente desmentido. La alianza Fraga-Areilza-Silva que aparecía como fuerte conglomerado nacional, está ahora —«ahora — descartada. El señor Fraga llega a Madrid y hasta entonces no hace comentarios, pero algunos creen saber que desde hace dos años su equipo trabaja en las provincias españolas para hacer realidad el centrismo que propugna el embajador en Londres. El señor Silva opina que el exceso de comentarios poco matizados está perjudicando sus operaciones y don Manuel Cantarero del Castillo parece dispuesto a esperar un poco más, aunque si se decide finalmente a presentar su asociación —que ya no podrí» estar oficialmente formada por los antiguos miembros del Frente de Juventudes— se verá imposibilitado a vivir uno de sus confesados deseos: que el Partido Socialista Obrero Español funcionara en España: «Tal vez —dijo a "lnformaciones", de Madrid— con el ala moderada del mismo podría estar en una posición de identificación». Los «proveristas» ya anunciados en estas páginas son los únicos —hasta la fecha— que tiene los papeles en regla para solicitar su asociación.

DE 9,30 A 13,30... — Los funcionarios que atienden en el Consejo Nacional a loo solicitantes de asociaciones no tienen una actividad precisamente conmocionadora. De 9,30 a 13,30 por las mañanas y de 17 a 20 horas, por la tarde, ías ventanillas permanecen abiertas, pero un periodista que se acercó para comprobar la actividad en el departamento sólo vio a unos cuantos curiosos. En Asturias, los comerciantes se han reunido en Sama de Langreo para formar una asociación que agrupe a los pequeños y medíanos comerciantes españoles —similar al «poujadismo»—, pero la mayor parte de los «preparados para la salida» se manifiestan inquietamente expectantes, probablemente «hasta ver qué dice Fraga», según ha dicho a «G.i.» un experto observador. Un «ex» del Gobierno Arias —don Juan Antonio Ortega Díaz Ambrona— ha declarado en «Diario de León» que «las asociaciones que se entrevén van a dividir a la élite política del Régimen sin traer savia nueva renovadora». Don Antonio Gavilanes —creador de las «cenas políti-

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cas»— considera «lamentable» el Estatuto y don Luis González Seara escribe en «Cambio 16»: «...El cambio evolutivo, en cuyo umbral estamos, sólo es pensable desde una democratización plena de nuestra vida política. A eso es a lo que hay que dedicarse, y en esa dedicación radica el auténtico patriotismo. Por la vía del inmovilismo, la nostalgia y la intolerancia, sólo podemos abocar en la catástrofe. Y ya está bien de catástrofe. Evitemos una nueva por la vía democrática. El año 1975 puede ser decisivo». Que se sepa, el señor González Seara no piensa apuntarse a alguna de las asociaciones comentadas.

A la misma hora, los españoles opinaban en una encuesta realizada por I.C.S.A.-Gallup para «Posible», de Madrid. Veinticuatro de cada cien consideran que este año será peor que el pasado. Treinta y nueve de cada cien opina que será igual... No es precisamente optimismo lo que demuestran.

 

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