Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Asociarse o no, he ahí la cuestión     
 
 ABC.    28/12/1974.  Página: 35. Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS

ASOCIARSE O NO, HE AHÍ LA CUESTIÓN

Las fiestas navideñas no han hecha más que imponer una. breve tregua al tema eminentemente político que caracteriza este final del año 1974, tan cargado de graves y variados problemas, pero que, al marcharse, nos deja una herencia exuberante de complicadas y difíciles cuestiones en torno a un futuro que, de golpe, se nos puede venir encima. No hay que decir que el tema del día es el del Estatuto de Asociaciones Políticas, que alguien —no con buena intención— ha calificado de regalo de Pascua a los españoles. Sin embargo, el hecho es que el asociacionismo ya está publicado en el «Boletín Oficial del Estado» y ahora se trata de saber si realmente habrá o no ciudadanos que se asocien, ya que el escepticismo abunda y los medios y recursos para crear los grupos políticos —en la práctica despolitizados— no son nada fáciles. Hasta el momento las noticias sobre una fuerte abstención es la que prevalece. Hombres de la dimensión nacional de Fraga y Areilza permanecen silenciosos e indecisos. Los dos más audaces en presentar batalla son, de una parte, Federico Silva, y de otra —aunque no muy distante—, la del Manuel Cantarero del Castillo. En realidad el único que trata, desde fuera del Gobierno, de estimular el juego es Alfonso Osario, que en unas declaraciones en «Ya» ha dicho, entre otras cosas: «Si la política es el arte de hacer posible lo necesario, y para mi una de las cosas "necesarias es que nuestra vida política discurra por los cauces de la democracia, de la que son parte importante los legítimos derechos de asociación, expresión y reunión, quiero dejar constancia, una vez más, que haré siempre cuanto esté en mi mano para que esto sea posibles Luego añade que si, como creen algunos, este Estatuto de Asociaciones es una trampa, «hay que entrar en ella para que se evidencie que lo es». Creo que esta postura es muy razonable. De otra parte, hay que comprobar hasta qué punto cuanto dice y proclama el preámbulo del Estatuto es una verdad que resulta sincera en la práctica. Lo grave será si es general la abstención que parece anunciarse, porque entonces entraremos en una vía muerta política de imprevisibles consecuencias. Todos sabemos, empezando por el presidente del Gobierno, que lo que se ofrece no es un ideal en la concepción democrática y que se está muy distante de serlo. Si el balón con el que hay que jugar no es de calidad superior, no quiere decir por eso que no sea reglamentario. ¿Por qué no intentar utilizarle y controlar si cabe o no el juego limpio por parte de los arbitros?—ARGOS.

 

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