Religión. 
 Entre el indulto y la amnistía     
 
 Gaceta Ilustrada.    16/02/1975.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

RELIGIÓN

ENTRE EL INDULTO Y LA AMNISTÍA

EL pequeño cepillo de aquella iglesia tenía un cartel: «Para multas por homilías». El chiste hizo fortuna y por otro lado los humoristas Tip y Coll incorporaron a sus actuaciones en público un «gag» en el que uno de ellos se asustaba tremendamente al coger un papel «que creía que era una homilía». El problema, sin embargo, no es para tomárselo a broma: en las últimas semanas, sacerdotes navarros han sido sancionados por un importe global de más de cinco millones de pesetas; el gobernador civil de Las Palmas de Gran Canaria ha multado a un sacerdote y a una religiosa por un total de cuatrocientas mil pesetas; en Bilbao, Teruel, Madrid, Barcelona, Salamanca, San Sebastián..., los sacerdotes son multados y en algunas ocasiones deben ingresar en prisión sustitutiva: este es el caso, por ejemplo, de don Bernardo Maisterra, hasta ahora el más duramente castigado, con dos multas respectivamente de cincuenta mit y seiscientas mil pesetas. El padre Mais-térra y dos sacerdotes más —don José María Jiménez y Miguel Andueza— permanecen en Carabanchel, y otros religiosos navarros fueron recluidos en conventos. El padre Xirinachs mantuvo una huelga de hambre también en la prisión de Carabanchel y tuvo que ser conducido al Hospital General Penitenciario casi al mismo tiempo que profesores universitarios barceloneses le proponían oficialmente como candidato al Premio Nobel de la Paz y trescientos cincuenta cristianos de seis parroquias de San Andrés de Palomar (Barcelona) explicaban a! cardenal Enrique y Tarancón, presidente de la Conferencia Episcopal Española, que habían guardado un día de ayuno para solidarizarse con el sacerdote catalán.

FIEL A SI MISMO. — La Dirección General de Instituciones Penitenciarias comunicó a la prensa que el 31 de enero el padre Xirinachs había depuesto su actitud de huelga de hambre, y anunciaba que tres de los nueve encarcelados en Lérida que igualmente iniciaron huelga de hambre desde el 24 de enero la habían abandonado el pride este modo desistía de su propósito (...). Mi hijo es una persona que se ha dado a los demás tanto como le ha sido posible, sin considerar su propia salud, su vida». Don Lluís María Xirinachs, 42 años, escritor, además de religioso escolapio, fue aceptado como candidato a dicho premio según carta del día 16 de enero firmada por el director del Instituto Nobel de Noruega, el señor Tim Grave. El documento fue publicado por el «Diario de Barcelona». Los veintisiete profesores universitarios que propusieron la candidatura del padre Xirinachs señalaban que «era conocido más allá de nuestras fronteras por su incansable actitud en la proclamación de la dignidad de los hombres y de los pueblos, así como en la defensa de los derechos humanos, y su rechazo a la pena de muerte —idea por la que llegó a ofrecer su vida—, la defensa de minorías y su acción no violenta para promover la paz y la convivencia». El cardenal Enrique y Tarancón recibió et mensaje de los católicos catalanes, en el que se hacía mención a la amnistía pedida por ciento sesenta mil ciudadanos españoles en relación con los presos políticos. Precisamente el cardenal arzobispo de Madrid sopesaba en esos días si la petición de! episcopado español debería referirse a «amnistía» o a «indulto». Finalmente se prefirió el «indulto».

A LA DERECHA. — Cuando e! presidente de la Comisión Nacional de «Justicia y Paz» don Joaquín Ruiz Giménez presentó al cardenal Enrique y Tarancón los pliegos de firmas de las peticiones de amnistía general para los «exiliados, presos o sancionados por hechos de intencionalidad política o de objeción de conciencia», se creía que monseñor Tarancón sería el mensajero que llevaría al Jefe del Estado tal petición. La campaña en favor de la amnistía tuvo un eco favorable en numerosos colegios profesionales del país, pero a pesar de diversas entrevistas entre algunas personalidades y monseñor Tarancón, el episcopado español decidió que solicitaría al Jefe del Estado «indulto», en vez de la «amnistía» pedida por «Justicia y Paz». Hasta la fecha, en España se han concedido doce indultos generales por decreto desde el primero de abril de 1939, y se supone que la negativa de monseñor Tarancón a ser oficialmente, portavoz de los miles de españoles que firmaron la convocatoria de «Justicia v Paz» se debe a la posible politización de la citada convocatoria: se sabe que et cardenal Tarancón ha elegido la petición de «indulto»» para no aparecer como sospechoso de del país el resultado de su campaña, pero desde luego en calida de «amnistía», y no de «indulto Por las mismas fechas, monseñor Enrique y Tarancón había c clarado públicamente que «el anticlericalismo se ha pasado a la recha»; que «el Concilio ex cambios que muchos no se a ven a aceptar», y abundaba en tema de que en la Iglesia española existían ciertos aspectos n tivos, como un confusionismo i lógico y una falta de «orientaciones claras», al tiempo que se ba como objetivo urgente la clari cación de «la relación Iglesia-Esdo para que no se interprete cambio como ingerencia política Las sutilezas de la elección de ¡ palabra por parte del cardenal rancón en el sentido de no c plicar las relaciones de la Iglesia con el Estado —de difícil salida gún se contemplan las converse nes en torno al Concordato— t trasta con las decisiones de de minadas diócesis, como la de Ci ca, en donde el obispado acaba hacer público una reforma del ar cel, según la cual, un bautizo c> tara cien pesetas; un funeral adulto, quinientas; uno de ni doscientas; y un funeral de aniversario, trescientas, entre otras dificaciones de este tipo.

 

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