Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Ante el año 1975     
 
 ABC.    24/12/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS

ANTE EL AÑO 1975

El Jefe del Estado dirigió (moche su tradicional mensaje de «buen año» u ios españoles. En el texto, la mayor novedad era la mención que hacía de las Asociaciones políticas, en cuya realización algunos creen y muchos no. El nuevo año se nos va a presentar con un nocturno de luna llena, suave de temperatura y un día de sol esplendente. Madrid, en cambio, se ha quedado vacío de cabalas y rumores políticos. Una parte del Gobierno se ha ido de vacaciones a la Costa del Sol. Y como allí está el presidente, y el vicepresidente primero, y el vicepresidente segundo, y el imprescindible ministro secretario del Movimiento, y el señor Pinilla, que es una conexión de alto voltaje, con Girón, más Silva Muñoz y Monreal Luque y Pepe Solís —ai que deseamos un restablecimiento rápido de su accidente de caza— y, finalmente, José María Areilza, que también va a costear —y bien vale la pena, porque la temperatura ayer era de 34 grados—, quiere decirse que con todas estas figuras sobresalientes, el 1975 puede hacer para. España con un cierto optimismo, sí unos y otros conciertan acuerdos, pactos y prometen ser serios y formales cuando se trate de plantear, en fecha próxima, la realidad de las Asociaciones. Ortí Bordás, en «Pueblo», ha dicho algo que conviene repetir a toda hora: «El despliegue de todas y cada una de las virtualidades de ¡a Ley Orgánica del Estado es algo que debe hacerse previamente, de forma que la Monarquía herede cuestiones resueltas y no problemas. El primero y más grave pecado contra la Monarquía —añade Orti Bordas— que podemos cometer, es el de encomendarle, a las primeras de cambio, la realización de aquello que nosotros no hemos sido capaces de llevar a cabo. Se impone la creación de un compromiso nacional —real, amplio y operativo— de cara al tránsito y en nombre de la concordia. Tránsito con el que hay que encararse, otorgándole al Principe toda la asistencia y toda la libertad: la distancia de unas tendencias organizadas, ^de unos cuadros dirigentes perfectamente preparados y dispuestos, y de las más anchas y sólidas coberturas populares posibles, y la libertad de ser fiel a España y a si mismo, y leal con sus compromisos institucionales e históricos» Estas verdades son las que deben ser meditadas por los ilustres huéspedes de la Costa del Sol y ponerlas en práctica ante los toros que van a tratar de cornear el orden y la esperanza del país en 1975. Hoy se nos va el nefasto 1974. Vaya con el diablo, que es quien le ha inspirado tantas fechorías, tantas depresiones, tantos gritos histéricos, tantos crímenes, tantas violencias y tantas falsedades. El nuevo año será muy decisivo para España. Y esperamos que, con la ayuda de Dios, nos sea lo más propicio en la paz y en el bien.—ARGOS.

 

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