Mientras Mitterrand valora las ventajas de la ampliación. 
 Giscard reitera su oposición a un próximo ingreso de España en la CEE     
 
 ABC.    12/04/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

DOMINGO 12-4-81

INTERNAClONAL

Mientras Mitterrand valora las ventajas de la ampliación

Giscard reitera su oposición a un próximo ingreso de España en la CEE

MADRID. Las relaciones hispano-comunitarias se han vuelto a poner en primera línea de actualidad con

las declaraciones de los principales candidatos-rivales en las elecciones francesas: Giscard se ha

reafirmado en su línea de aconsejar una «pausa» al posible ingreso de la España para evitar más

complicaciones a la ya complicada Comunidad. Mitterrand, por el contrario, sin descuidar las necesarias

cautelas, piensa que la entrada de nuestro país fortalecería y mejoraría el Mercado Común.

Y otras voces, las de los países de África, Caribe y el Pacifico (ACP), asociados con la CEE, se han

levantado este fin de semana para exigir que se les consulte «con tiempo» si se piensa dar entrada a

España en el «club» europeo, ya que el acceso de Grecia les encontró desprevenidos y, al parecer, el

hecho les ha causado muchas molestias. Entretanto, según informa Europa Press, el equipo español que

negocia con la CEE no espera nada en este momento de sus contactos con Bruselas. Las negociaciones no

saldrán del «impasse» hasta pasadas las elecciones francesas —10 de mayo—, y aun entonces el equipo

español ha abierto un plazo de crédito político para comprobar si las declaraciones comunitarias de una

posible aceleración o intensificación de las negociaciones se traducen en hechos reales o se quedan en

declaraciones políticas sin contenido. «La prueba de fuego de la voluntad comunitaria —señalan los

medios diplomáticos consultados— está en la negociación del tema agrícola y pesquero. Si la CEE

intensifica la negociación de estos dos temas, España podrá creer en las declaraciones comunitarias.»

GISCARD: CAUTELAS, GARANTÍAS, PAUSAS

Por lo que se refiere al presidente Giscard d´Estaing, el viernes insistió en Montpellier

(sur de Francia) en la necesidad de exigir una pausa a la integración de España en el Mercado Común,

según recoge Efe.

El presidente saliente y candidato a otros siete años de mandato, tranquilizó a sus electores de la región

del Languedoc (con abundancia de agricultores) que se sienten preocupados por el posible acceso español

a la CEE. Giscard indicó que «las negociaciones de incorporación de España no podrán progresar

mientras la Europa de los Diez no haya arreglado sus problemas internos».

Se refirió especialmente Giscard a los problemas agrícolas comunitarios y a los de financiamiento y

presupuesto, en lo que Francia se enfrenta particularmente con Gran Bretaña. Giscard repitió que el

período de transición que habrá de transcurrir desde que se plantee formalmente la adhesión hasta el

pleno ingreso, tendrá que ser de diez años. De todas formas, en todo momento, Giscard garantizó que los

intereses agrícolas franceses serían salvaguardados y se negociaría con las organizaciones interesadas.

MITTERRAND: EL INGRESO ESPAÑOL, UNA OPORTUNIDAD

El candidato socialista actúa en el tema español con menos criterios «electorales» y unos planteamientos

que, sin descuidar la llamada al realismo, comprenden la necesidad del ingreso y las ventajas que

reportaría: «Hoy el Mercado Común funciona mal, y la entrada de España podría dar ocasión para

mejorarlo. Hay que aprovechar esta ocasión. La entrada de España es cosa hecha políticamente desde que

tomó el camino de la democracia. Sabemos bien lo que España puede aportar en términos económicos y

políticos, conocemos su apertura hacia Iberoamérica y hacia el Mediterráneo, así como la riqueza de su

cultura. Por ello, la pertenencia de España a Europa es un hecho. De lo que se trata ahora es de organizar

ésta permanencia dentro del marco comunitario porque hay contradicciones económicas que superar y,

tanto el Partido Socialista como yo, hemos expuesto éstas en lo que llamamos petición de condiciones

previas, tanto agrícolas como industriales y regionales.»

Ante el evidente envenenamiento de las relaciones bilaterales, Mitterrand se inclinó por la conveniencia

de un diálogo más directo: «Las relaciones entre Francia y España son, sin duda, menos buenas de lo que

se dice a veces y de lo que debieran ser. Y ya que lo que envenena estas relaciones es la cuestión de la

entrada de España en el Mercado Común, quizá fuera útil pensar en un diálogo directo entre Francia y

España sobre ello.»

Mitterrand señaló también que, además de los contactos de Gobierno a Gobierno que exija el acceso de

España en la CEE, las negociaciones debían llevarse a cabo también entre organizaciones agrícolas y

cooperativas directamente afectadas por un cambio en el actual estado de cosas comunitario.

 

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