Autor: Franco Oliván, Juan Antonio. 
 Crónica económica. 
 Cuatro tentaciones ante las puertas de la CEE     
 
 ABC.    22/11/1981.  Página: 45. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

DOMINGO 22-11-81

ECONOMÍA

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Crónica económica

Cuatro tentaciones ante las puertas de la CEE

Sólo la intervención del presidente del Gobierno ha dado relieve al debate de los Presupuestos Generales

del Estado para 1982, en el Pleno del Congreso, que transcurre en un clima anodino, como sobre

algodones, en absoluta moderación («ser moderado ahora es lo revolucionario», se disculpa el socialista

Enrique Barón). Calvo-Sotelo hizo un balance de situación de sus promesas en el discurso de investidura

y se refirió, «sin rubor», al cumplimiento puntual de aquel programa «ya abordado en todas sus partes y

concluido en muchas de ellas». Los empresarios, por su parte, han cedido en sus ataques, han regresado a

sus cuarteles de invierno y la adhesión al Mercado Común ha cobrado súbita actualidad en sus

preocupaciones tras la declaración del Parlamento Europeo invitando a que la «cumbre» de jefes de

Estado comunitarios adopte el 1 de enero de 1984 como fecha de nuestra adhesión a la Comunidad

Económica Europea.

• EL ANE, TABLA DE SALVACIÓN

El ANE ha sido el dios mítico adorado en el hemiciclo de la carrera de San Jerónimo. Gobierno y

oposición le han dedicado los más encendidos elogios y se han exigido mutuamente el cumplimiento

estricto de sus estipulaciones como condición básica para salir de la crisis. El presidente del Gobierno lo

considera como un gran activo que la sociedad española ha recibido con ilusión y complacencia, «a la que

no podemos defraudar con dudas y vacilaciones en su cumplimiento». El Acuerdo Nacional sobre el

Empleo constituye, sin duda, el pilar del Presupuesto, si tenemos en cuenta que persigue la creación de

condiciones favorables para la inversión y la consiguiente creación de puestos de trabajo mediante tres

frentes de actuación: la moderación en el crecimiento de los salarios, la reducción de los costes de la

Seguridad Social y el aumento de la productividad. Calvo-Sotelo opina que el ambiente de moderación de

costes y la firme ejecución de los programas de inversión pública han comenzado a producir sus efectos

favorables sobre la tasa de inflación y sobre los procesos de inversión de nuestra economía, e incluso

concluye que se ha andado un trecho «largo e irreversible» en la solución de la crisis.

• CUATRO TENTACIONES

De cara al futuro inmediato, sin embargo, nos pone en guardia sobre cuatro tentaciones ante las que no

podemos sucumbir: trasladar agresivamente sobre los demás el sacrificio que a cada uno nos corresponde

(falta de solidaridad), pedir medidas proteccionistas, huir hacia adelante cediendo a la presión diaria que

pide más gasto financiado por políticas monetarias y presupuestarias fáciles y permisivas y, finalmente,

retrasar más la inevitable reconversión productiva.

Y hace una declaración de firmeza: «Es la reiterada negativa del Gobierno a acceder a las presiones que

apuntan hacia esas cuatro falsas soluciones el hecho que ha traído sobre él las críticas más agrias. Pero es

sobre esta firme negativa sobre la que está el Gobierno dispuesto a sustentar sus acciones económicas en

el marco de los Presupuestos de 1982.»

• UN COMBATE DESIGUAL

Frente a los que hablan de despilfarro, pregunta: ¿Qué debemos disminuir? ¿Los subsidios al desempleo?

Véase en el nivel en el que están situados. ¿Las pensiones? Compruébense sus valores mensuales y

respóndase después. ¿Las subvenciones a las empresas? Dígase a cuáles y cómo. «A las cifras que en el

Presupuesto están para esas partidas se ha llegado después de contestar, creemos que responsablemente, a

esas preguntas inquietantes y concretas. Y porque no han podido reducirse no han podido aumentarse más

las cifras de la inversión pública.» Nueva mano socialista: «El déficit no se produce porque el Estado sea

un manirroto, sino por necesidades de la crisis.» (Enrique Barón.)

Sin embargo, los empresarios insisten en que no es un Presupuesto para la crisis, sino que rivaliza con la

iniciativa privada para generar empleo, consideran muy positivo el ANE («aunque hay que cumplirlo en

su espíritu y letra»), hay un aumento considerable de la presión fiscal (en un momento de crisis), no hay

fomento de la inversión y el déficit final será del orden del billón de pesetas.

La novedad de estas opiniones en este caso proviene del hecho de ser expresadas por el jefe del Servicio

de Estudios de la CEOE, José Folgado, en presencia de un panel compuesto por el subsecretario de

Presupuestos y Gasto Público, Miguel Martín, y los diputados Luis Gamir (UCD) y Barón (PSOE). El

combate fue desigual, como es lógico presumir cuando a un distinguido técnico se oponen tres no menos

distinguidos políticos. Estos juraron y perjuraron que el déficit de 1982 encaja perfectamente en las

variables monetarias y que el crédito puede crecer al ritmo del 15 por 100; es decir, tres puntos sobre la

inflación prevista.

Gamir manejó con habilidad el florete dialéctico para defender la idea de que el Presupuesto se enfrenta

con las distintas clases de paro. ¿Habían oído ustedes hablar de un paro «neoclásico»? Pues lo hay,

palabra. Es el producido por la elevación de los costes salariales; por eso en España la inversión no da,

sino que sustituye trabajo. Los Pactos de la Moncloa, el AMI y el ANE han tratado y tratan de reducir

estos costes. Hay otro procedente de los sectores industriales en crisis y aquí el Presupuesto pone a

disposición de la reconversión 77.000 millones de pesetas. Finalmente, los fondos del INEM pretenden

suavizar los efectos del paro. Así pues, el Gobierno y su partido llegaron a la conclusión de que el

Presupuesto es beligerante en el problema del paro y coherente con la política monetaria.

• ¿EMPRESARIO? NO, GRACIAS

Lo malo del caso es que la profesión de empresario no goza de predicamento. Y sin emprendedores,

hombres de riesgo y creadores no hay inversión, no hay trabajo. En una encuesta del Centro de Estudios y

Comunicación Económica se ha puesto de manifiesto que sólo el 16 por 100 de los consultados está

dispuesto a ser empresario. Un 32 por 100 desea ejercer una profesión liberal, un 15 por 100 desea ser

trabajador autónomo y otro 15 por 100 funcionario.

Los que no desean ser empresarios argumentan que no se consideran preparados (26 por 100), que no les

interesa (21 por 100), que les preocupa los problemas laborales (21 por 100) y por el riesgo (19 por 100).

Si se agrupa la falta de interés con el hecho de no estar preparado, prácticamente se tiene el 50 por 100 de

la población que ha contestado su deseo de no ser empresario, mientras que los problemas laborales, con

un alto porcentaje y la falta de predisposición al riesgo, asimismo con un alto porcentaje, abarcan un 40

por 100.

Atención: El profesor Santiago García Echevarría, al comentar esta encuesta, subraya que el mundo

universitario es el que menor valoración hace de la figura del empresario y confirma la laguna en la

formación universitaria encaminada a la función empresarial, «que puede constituir en nuestro país uno

de los grandes problemas para el funcionamiento de una economía de mercado».

Esta imagen negativa, en contra de lo que ocurre en otros países donde la admiración por el empresario y

el emprendedor es notoria, no se ha visto favorecida durante una época pasada en la que los

condicionamientos sociales, económicos y políticos no eran los más propicios para el ejercicio

empresarial en el riesgo y en la competencia, ausentes en una situación de intervencionismo. Podría

decirse que la admiración y la consideración pública está creciendo ahora en razón directa del riesgo

asumido en un sistema de abierta competencia y con igual dad de oportunidades.

• CEE: SE ACERCA EL DÍA «D»

Quizá sea este caldo de cultivo en el que ha vivido el empresario español el que le impide ahora mirar con

tranquilidad y sosiego el camino hacia el Mercado Común. Los nervios se desatan cuando la adhesión a la

CEE pasa de la retórica de los políticos a la realidad de los negociadores y el Parlamento Europeo pide a

la «cumbre» de jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad que fije el 1 de enero de 1984 como fecha

de ingreso de España. Esto quiere decir que la adhesión tiene visos de estar terminada y firmada en enero

de 1983. Queda, pues, 1982 para negociar y 1983 para conseguir la ratificación de los distintos

Parlamentos. Raimundo Bassols señalaba esta semana que la cuestión está en que, unidos a los nuestros,

están los problemas internos de la CEE y quieren arreglar su casa para que nosotros no destrocemos los

muebles. Lo esencial es que no vayamos a la CEE para ingresar en la UVI. Y Guido Brunner, en el

Instituto de Economía de Mercado, venía a significar que si ingresáramos sin solucionar nuestros

problemas estructurales, pidiendo el máximo apoyo comunitario, la CEE no podría seguir como hasta

ahora y se diluiría. García Díez expresaba su convencimiento de que la entrada en la CEE nos va a

suponer un gran esfuerzo de liberalización que ayudará a resolver nuestros problemas en un contexto más

amplio. Numerosos retos y tentaciones para la nueva generación de empresarios.—Juan Antonio

FRANCO OLÍ-

 

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