Según Bassols no se hará ninguna "acción especial". 
 La "cumbre" de Londres no determinará las negociaciones de España con la CEE     
 
 El País.    20/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Según Bassois no se hará ninguna "acción especial"

La "cumbre" de Londres no determinará las negociaciones de España con la CEE

La posibilidad de que la cumbre europea del próximo día 26, en Londres, apruebe un documento sobre la

ampliación de la Comunidad Económica Europea (CEE) no sería determinante para la marcha de las

negociaciones de España con la Comunidad, según manifestó el secretario de Estado para las Relaciones

con la CEE. Raimundo Bassois, en una reunión celebrada ayer en Madrid con miembros de la Agrupación

de Periodistas de información Económica (APIE).

Si se presenta tal documento, lo que Raimundo Bassois considero una "eventualidad", se trataría de "un

asunto interno de la Comunidad, que España no debe juzgar". Para el secretario de Estado, es normal que

la CEE trate en sus reuniones aquellos problemas con que se enfrenta, tales como los agrícolas,

presupuestarios, las nuevas políticas regionales y la ampliación.

Debido a este punto de vista, la Administración española no ha montado ninguna "ofensiva especial" de

cara a la cumbre de Londres. "El Gobierno está en una ofensiva permanente de cara a la negociación. Y

no ha motivado una acción especial", subrayó.

Respecto al supuesto incidente originado después de que el presidente de turno del Consejo de Ministros

de Asuntos Exteriores de los diez, lord Carrington, mostrase a la delegación española el contenido de la

declaración que había sido estudiada el martes pasado por los ministros comunitarios, en Bruselas, y que

motivó, al parecer, la protesta de la representación francesa y su posterior negativa a que se entregue a los

españoles cualquier documento interno de la Comunidad, el secretario de Estado para las Relaciones con

la CEE se mostró muy sorprendido por esta interpretación (véase EL PAÍS del 18 de noviembre).

"Se llegó al acuerdo", señaló Bassois, "de que España supiera con cierta anticipación en qué dirección

irían los comunitarios, por pura cortesía, para que nosotros estuviéramos preparados para explicar nuestro

criterio, no para entrar en negociaciones ni imposiciones. Cuando tuvimos noticias de la eventualidad de

este documento, nuestro embajador en Bruselas envió una comunicación a la Presidencia de la

Comunidad y, al mismo tiempo, también por cortesía, a los representantes comunitarios".

"El Consejo Europeo es una reunión interna de la Comunidad y la negociación es otra cosa, en la que sí

participa España. La negociación lleva una marcha regular", insistió Bassols, aunque reconoció tener un

verdadero horror a anticipar la fecha en que pueda finalizar el proceso negociador. "Invoco a voces más

autorizadas que la mía, como las de Roy Jenkins o Lorenzo Natali, que han coincidido en situar en 1984

el año en que España puede estar dentro de la Comunidad. Pero no nos equivoquemos: no hay ningún

compromiso. Yo diría que, técnicamente, es razonable pensar que finalizaremos las negociaciones en

1982, para firmar el tratado de adhesión en 1984".

Para el secretario de Estado, en estos momentos es un hecho positivo que, desde el pasado 14 de

septiembre, se hayan desbloqueado las negociaciones con la Comunidad. "A nivel agrícola, por ejemplo,

eso no quiere decir que la Comisión quiera tratar todos los problemas, pero España sí puede aportar todas

las sugerencias que considere oportunas. También han rectificado sobre la unión aduanera. Primero

dijeron que España debía aceptar el establecimiento del impuesto sobre el valor añadido (IVA) desde el

primer día de su entrada en la Comunidad. España pidió un período de transición para la aplicación de

este impuesto y las negociaciones se pararon. Ahora continuarán, a pesar de que los comunitarios no

hayan modificado su posición inicial, pero sí están conformes con tratar otros temas aduaneros".

En pesca es donde menos se ha avanzado; "pero es que la Comunidad intenta trazar ahora su propia

política pesquera, aunque eso suponga para España el peligro de quedar marginada en un sector de gran

importancia para su economía. Por eso, siempre hemos defendido la tesis de que los candidatos no deben

ser tratados como terceros países en este tipo de negociaciones, que suponen la remodelación de las

futuras estructuras comunitarias".

 

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