Autor: Aguirre López, José María (AMÉRICO VÉLEZ). 
 Ante el Consejo de la Alianza Atlántica. 
 El Pacto de Varsovia intenta cortar el paso de España a la O. T. A. N.     
 
 Informaciones.    02/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

ANTE EL CONSEJO DE LA ALIANZA ATLÁNTICA

EL PACTO DE VARSOVIA INTENTA CORTAR EL PASO DE ESPAÑA A LA O.T.A.N.

Por Américo VELEZ (Corresponsal diplomático en Europa occidental)

BRUSELAS, 2.

LA semana que viene va a celebrarse aquí uno de los últimos grandes episodios diplomáticos de 1976: la

serie de reuniones que marquen la sesión de invierno del Consejo ministerial de la Alianza Atlántica.

Se ha previsto este calendario: eurogrupo, el lunes 6. El Comité de Planes de Defensa (titulares de los

Departamentos de tuerzas armadas de los países aliados, asistidos por los jefes de los Estados Mayores)

deliberará el martes 7 y el miércoles 8. Tema central — y delicado financiera y políticamente—: la

adquisición por cada Gobierno de un sistema (el americano A.W.A.C.S.) para detectar a larga distancia

medios aerotransportados de combate potencialmente adversos.

El jueves 9 y el viernes 10 se desarrollarán las discusiones de los ministros de Negocios del Exterior de

«los quince». Los heraldos anuncian que el discurso que pronuncie el secretario de Estado de la

Administración Ford, doctor Henry A. Kissinger. puede resultar «histórico».

Para muchos observadores es difícil imaginar que el prohombre —de origen europeo y de mentalidad

bismarkiana, según algunos de sus biógrafos o de sus críticos— que durante cerca de ocho años ha

dirigido la diplomacia americana vaya a hacer un «mutis» definitivo de la escena planetaria. El mismo

Presidente electo, Jimmy Cárter, parece participar de tal sentimiento. Ha calificado a Kissinger de

«soberbio negociador» y anunciado su propósito de confiarle misiones específicas (y limitadas).

Oportunamente, nos hemos ocupado en estas columnas de la reunión «cumbre» que la semana pasada

mantuvieron en Bucarest los altos dirigentes de los Estados «socialistas» signatarios del Pacto de

Varsovia. Pero por haber reclamado nuestra atención otros aspectos de la política internacional no hemos

agotado el tema. Res ulta, pues, oportuno evocarle una vez más.

Las reacciones de los centros responsables de la O.T.A.N. —especialmente los castrenses— a las

propuestas del bloque del Este sobre un tratado renunciando a utilizar «inicialmente» (es decir el primero)

la fuerza nuclear y suspendiendo la admisión de nuevos miembros en ambos organismos (el Atlántico y el

de Varsovia) son inequívocamente negativo.

La organización defensiva occidental no tiene el menor propósito de modificar su estrategia. En la

perspectiva de que la O.T.A.N. pudiera recurrir cuando sus jefes políticos y militares lo considerasen

oportuno (en primer término o en respuesta a un ataque con armas similares), a su disponibilidades

atómicas, radica precisamente su «credibilidad».

En cuanto a la limitación de nuevas adhesiones a las alianzas en presencia, la intención de los del Este no

es otra que impedir la eventual incorporación de España al Pacto Atlántico.

De esos dos puntos —y de varios más— podría hablar Kissinger ante sus colegas del Consejo de

ministros de la O.T.A.N. De fuente responsable se indica que, si lo hace, habrá recibido previamente la

aprobación de Mr Cárter.

El Comité Consultivo de Pacto de Varsovia ha creado un organismo «institucional» Integrado por los

ministros de negocios extranjeros de los Estados «socialistas» aliados Esa nueva entidad ha recibido el

encargo de «controlar la aplicación de los principios recogidos en el acta final de la C.S.C.E.», es decir, la

conferencia celebrada en Helsinki a finales de 1974 por la casi totalidad de las naciones europeas, los

Estados Unidos y el Canadá.

La «corbeille» numero 4 de famoso Concilio sobre «seguridad y cooperación» en el antiguo continente

(relativa a los derechos humanos y a la libre circulación entre el mundo libre y el soviético o el

sovietizado de personas, ideas e informaciones) no ha sido nunca digerida por los líderes de la U.R.S.S.,

de Alemania Oriental, de Checoslovaquia (los impuestos por el Kremlin tras la yugulación de la

«primavera de Praga», claro), etc. En Bucarest han decidido emprender acciones sistemáticas para que el

Occidente acepte una «nueva interpretación» de la correspondiente cláusula de la «Carta de Helsinki»

Se preparan a lanzar la iniciativa en la sesión «revisora» que en Belgrado tendrá lugar en el otoño de

1977, el texto de la correspondiente «resolución» —ya elaborado y misteriosamente obtenido por los

servicios atlánticos de «inteligencia»— reprocha a varias naciones democráticas —de manera especial a

los Estados Unidos— haber infringido «en muchos aspectos y en repetidas ocasiones» el compromiso

sobre «no injerencía» en los asuntos internos de otros Estados soberanos.

Moscú y las demás capitales del Este orientan sus esfuerzos a sustituir el contenido de la cuarta

«corbeille» de la C.S.C.E.: por otro, que «favorezcan los contactos humanos mediante la organización,

por los Estados interesados, de festivales deportivos conciertos y discusiones de nivel literario».

Probablemente va Kissinger a referirse también a esa decisión del comité Político del Pacto de Varsovia.

Lo hará -si, en efecto, lo hace-«en nombre del pueblo americano políticamente unificado».

 

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