Autor: Chamorro Martínez, Manuel. 
 ¿Interesa a España su ingreso en la OTAN?. 
 VI.- Ventajas que para la Alianza representa nuestra incoporaciión     
 
 El Alcázar.    07/01/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

¿Interesa a España su ingreso en la OTAN?

VI.-VENTAJAS QUE PARA LA ALIANZA REPRESENTA NUESTRA INCORPORACIÓN

Por Manuel CHAMORRO MARTÍNEZ

Si echamos, la vista a cualquier mapamundi en proyección azinutat-equidistante con Centro en Madrid,

podemos apropiar que la posición de la Península casi coincide con el centro geométrico de los Antiguo y

Nuevo Continentes; es decir, que, prácticamente, nuestro país constituye el centro de todos los territorios

mundiales, excepto Australia. De ello se infiere la evidente supervaloración estratégica que en la

actualidad confiere a la Península Ibérica su privilegiada posición central. Si, además, se trazara en el

mapa citado los círculos concéntricos de 5.000 y 10.000 kilómetros, podemos observar, asimismo, que

dentro del círculo de los 10.000 quedan comprendidos todos los territorios de Europa, Asia, África y

América, excepto la Patagonia, lo cual nos está diciendo que desde bases de lanzamiento peninsulares son

dominados todos los objetivos estratégicos situados dentro de aquél. Pero bien entendido que no se trata

aquí de una extrapolación caprichosa, sino de una viva y tremenda realidad, ya que en la actualidad

existen ingenios balísticos con alcance de magnitud tan peligrosa como la apuntada. Lo mismo podemos

decir en cuanto a la aviación estratégica, pues las nuevas técnicas de abastecimiento en vuelo hacen hoy

alcanzables casi todos los objetivos del Globo.

De todas formas, aun en el caso de que se superen todavía más los grandes alcances conseguidos, y el

radio de acción de la añadan estratégica cubriese todo el Orbe, la realidad es que el factor "espacio-

tiempo" confiere a nuestra Península un considerable valor estratégico.

Consideremos que la costa atlántica europea está constituida por una Zona Central y dos Peninsulares

extremas: la escandinava y la ibérica. La salida natural europea al Atlántico (no consideramos por el

momento la vía Mediterráneo-Estrecho de Gibraltar) se hace desde estuarios, bahías y puertos que

precisamente se encuentran situados, casi en su totalidad, en la parte central del litoral atlántico.

Frente al litoral central europeo, las Islas Británicas ocupan una posición natural geobloqueante que les

confiere un poder interceptor respecto al tráfico marítimo continental, pero al que se le escapan las dos

penínsulas extremas. Esto explica, en parte, el que al tiempo de iniciarse la decadencia española,

Inglaterra necesitara crear un dispositivo estratégico neutralizador de nuestro tráfico, poniendo sus reales,

entre otros puntos, en Gibraltar, Malta y Suez. Los dos últimos liberados ya del yugo británico y el

primero sufriendo todavía la afrenta inglesa.

La misma posición estratégica de la Península Ibérica respecto al Atlántico hace que pueda ser utilizada

eficazmente como base interceptadora de las grandes comunicaciones marítimas. En efecto, las cinco,

grandes arterias del tráfico marítimo mundial son:

- Norteamérica-Europa

- América Central-Europa

- América del Sur-Europa

- Indico-Mediterráneo-Norte de Europa

- África Occidental-Europa

Observemos también que todas ellas son de gran valor para la economía de los pueblos que las circundan,

pero observemos de igual modo que todas estas arterias de tan alto valor económico discurren muy

próximas a la Península Ibérica. De aquí que no, sin razón podamos considerarnos situados en la que

podríamos llamar la "zona fértil" del tráfico marítimo mundial. Esto nos permite poder ejercer - de

disponer de medios adecuados - un gran poder interceptador sobre las más importantes rutas marítimas

mundiales, poder potencial éste que no podrá sernos arrebatado en tanto en cuanto no se consiga la total

neutralización de la Península Ibérica.

Todo esto no hace sino demostrar palpablemente cuál es la importancia y fortaleza que representa para la

OTAN la integración de España dentro de esta Organización.

Desde un punto de vista particular, es decir, refiriéndonos al Mediterráneo, que es el mar que por

excelencia nos interesa, podemos observar que, en primer lugar, la proyección ibérica hacia las Baleares

hace que para una acción en fuerza en el Mediterráneo Occidental sea preciso contar con la colaboración

o neutralidad de España, ya que no puede perderse de vista, a este respecto, que los medios de detección

de hoy permiten ejercer desde Baleares el control del Mediterráneo Occidental cuando se juegue

conjugadamente desde las costas del Levante español hasta las de Córcega y Cerdeña, y desde las del Sur

de Francia hasta las africanas.

Factor importante a considerar, a este propósito, es el problema que plantea a nuestro estudio la exclusión

del Norte de África al control de las potencias europeas y la subsiguiente aparición en esta zona de unos

Estados más débiles sobre los cuales están presionando, cada día con más fuerza, los sujetos estratégicos

en presencia. Ejemplo: el enorme despliegue de la Flota Roja en el Mediterráneo, que hasta fecha reciente

se elevaba a más de 50 Unidades, aparte de remolcadores, petroleros y buques de aprovisionamiento, con

el refuerzo de dos o tres cruceros y unos diez destructores más, procedentes del Mar Negro. Con la

presencia de esta Flota, Moscú trata, no sólo de estar presente en las rutas europeas, sino responder

adecuadamente a las grandes maniobras navales que, de forma casi periódica, viene realizando la NATO

en esta zona neurálgica del "Mare Nostrum ".

Pero téngase en cuenta, además, que con la presencia de la Flota rusa en el Mediterráneo, la U.R.S.S.,

pretende hacer saber a Occidente y a los pueblos ribereños que éstos se encuentran apoyados moral y

materialmente por Rusia.

De aquí que exista el peligro de que nuestra península pueda convertirse un día en objetivo de acciones en

fuerza proyectadas desde el Norte de África, con grave riesgo para el dispositivo del bloque occidental. Si

a esto agregamos la actual desaparición de las Bases francesas de África, de un valor estratégico

particular, se comprenderá fácilmente que, siquiera sea para potenciar al máximo el dispositivo que se

monte por las grandes potencias occidentales, sea necesaria, por no decir imprescindible, nuestra

presencia en el Mediterráneo y, más concretamente aún, en la OTAN. Y como esto, más tarde o más

temprano, tiene que suceder, pues la geopolítica no tiene escapatoria posible, estimarnos grave error - por

no decir exagerado orgullo - que las potencias occidentales europeas, por razones exclusivamente

políticas, sigan perdiendo un tiempo precioso en no ajustar su dispositivo y que en aras de su propia

seguridad no se apresuren en hacer todo aquello que está en sus manos para convencer a nuestro país a

que se integre cuanto antes en aquella Organización.

 

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