Nacionalización del poder (Fernández-Miranda)  :   
 Ruiz Gallardón se posesionó de su cargo. 
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NACIONALIZACIÓN DEL PODER (Fernández-Miranda)

Ruiz Gallardón se posesionó de su cargo

«Pretender que el pueblo español, para lograr su propio destino, tenga que copiar miméticamente una

serie de soluciones políticas, que pueden ser óptimas para otros pueblos y que se han demostrado,

constante e inveteradamente catastróficas para el nuestro, es pretender hacer que dejemos de ser lo que

somos, que perdamos el paso firme de estos treinta últimos años, para meternos en no sé qué

aventuras...», dijo ayer tarde el ministro secretario general del Movimiento, don Torcuato

Fernández-Miranda, en el acto de juramento y toma de posesión del nuevo delegado de Acción Política y

Participación, don Rafael Ruiz Gallardón.

A este acto, celebrado en el despacho oficial del ministro secretario general, asistieron también el ministro

de Justicia, don Antonio María de Oriol y Urquijo, delegados nacionales y numerosas personalidades de

la Administración y de la política.

Discurso de Fernández-Miranda

Inició el señor Fernández-Miranda su discurso afirmando que quienes creen que la acción política se

puede ejercer con criterio geométrico de laboratorio no han entendido nunca lo que es tan vital acción

política. Seguidamente rindió tributo de homenaje y gratitud a los directores de le extinguida Delegación

Nacional de Asociaciones, «quienes han contribuido — dijo— al desarrollo del régimen de Estado en que

estamos empeñados».

«La Ley Orgánica del Estado — prosiguió—, arrancando de los Principios del Movimiento y demás

Leyes Fundamentales, habla con precisión del término "acción política y participación", que significa la

decidida voluntad de nuestro Fundador de hacer del Estado un instrumento de poder. El Estado no es sólo

eso; es un instrumento de poder especificado por unas notas claras. Es el esfuerzo por la

institucionalización del poder, que no está vinculado a una persona o grupo, sino vinculado a la sociedad,

al pueblo. Es, en definitiva, su principal característica, la nacionalización del poder.» Siguiendo este

argumento, el señor Fernández-Miranda dijo que si esto es democracia, la nuestra es auténtica, por cuanto

que logra, por los cauces de representatividad, hacer que el pueblo esté presente en los instrumentos del

poder y que éste sea un instrumento al servicio del pueblo.

Señaló más adelante que antes el poder se concretaba en unos determinados derechos que se concedían

como libertades. «En el año setenta —dijo— no es el poder el que pueda ser atribuido a una sociedad

como una suma de individuos, sino que ha de ser concebido como aquella instrumentación de la

voluntad de un pueblo que quiere transformar su mundo y realizar la justicia.»

Después de reiterar que los españoles no quieren aventuras, sino, por el contrario, seguir firmes en la

realización de la Patria, declaró, que la legitimidad de los cauces de representación está perfectamente

definida en las Leyes Fundamentales del Reino, «considerado éste, en su sentido profundo, como cuerpo

colectivo que se corona con una institución regia o monárquica que el pueblo ha creado, suscitado e

instaurado, segregando una familia de su propio seno, para que, estando —por determinación sucesoria—

independiente a todos los intereses, pueda ser auténtico árbitro en las tareas del pueblo».

Concluyó su discurso afirmando que se buscan formas genuinamente españolas para esa acción política y

la participación a través de los cauces representativos, perfectamente definidos en las leyes orgánicas.

«Queremos que el pueblo tenga auténtica voz y presencia en las instituciones del poder; pero lo queremos

desde la propia peculiaridad española.»

Con anterioridad, el antiguo delegado nacional de Asociaciones, don Cruz Martínez Esteruelas, pronunció

unas palabras de despedida y agradecimiento a sus colaboradores, y puso de manifiesto su fe en el

asociacionismo como uno de los caminos para la construcción de la democracia y convivencia civil de

España.

Ruiz Gallardón

Por su parte, el designado delegado nacional de Acción Política y Participación, señor Ruiz Gallardón,

después de manifestar su agradecimiento por la confianza de que era objeto para este cargo, dijo que

llegaba a la Delegación tras un ejercicio profesional en el que ha aprendido el respeto socrático de la ley:

anteponiendo el cumplimiento de la ley a los propios intereses; cumpliéndola aunque la ley no nos guste,

aunque no estemos de acuerdo con ella. Porque el bien común lo exige y porque ello es la base de un

Estado de Derecho.

Añadió que la discrepancia, en su opinión, es una base para el diálogo; pero no puede constituir una

actitud de rebelión ante el orden jurídico. «El Derecho es la única forma de convivencia, y en razón a esto

quizá mi dedicación al Derecho ha hecho surgir en mi sentimientos de lealtad a las instituciones y

personas que encarnan la Patria.» El señor Ruiz Gallardón terminó pidiendo ayuda para desarrollar la

misión que le ha sido encomendada. (Cifra.)

 

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