No al aislamiento. 
 Oreja abrió en el Senado el debate sobre la incorporación de España a la O. T. A. N.     
 
 Informaciones.    10/03/1978.  Páginas: 2. Párrafos: 30. 

NO AL AISLAMIENTO

Oreja abrió en el Senado el debate sobre la incorporación de España a la O. T. A. N.

EL POLISARIO NO ES UN MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN, NI ´ESTA RECONOCIDO POR LA

O. N. U. O LA O. U. A., NI ES EL ÚNICO REPRESENTANTE DE LA POBLACIÓN SAHARAUI

Sendas interpelaciones de los senadores Villar Arregui y Ramos, de progresistas y socialistas

independientes y del grupo socialista, respectivamente, relativas a la salida del Gobierno del profesor

Puentes Quintana y al personal contratado y laboral de la Administración, y una amplia exposición de la

política exterior del Gobierno a cargo del ministro don Marcelino Oreja, coparon ayer las casi cinco horas

y media que duró la sesión plenaria del Senado, que se ha reanudado esta mañana a las diez.

Como inicio de la sesión, el presidente de la Cámara, don Antonio Pontán, expresó el sentir dé la misma

con relación al reciente atentado terrorista perpetrado en Vitoria y manifestó la satisfacción por el

nombramiento del senador Calvo Ortega como ministro de Trabajo, quien, tras ser, aplaudido

calurosamente por los senadores, puestos en pie, pronunció unas breves palabras de agradecimiento,

ofreciéndose sin reservas desde su nuevo puesto en la Administración.

A continuación, el senador Villar Arregui formuló una Interpelación relativa a la reciente remodelación

ministerial. Consideró «lógico y coherente» que don Adolfo Suárez hubiera solucionado la crisis de

Gobierno, aludiendo en su intervención al lema de la campaña electoral «ucedista»; «Vota centro, vota

Suárez». No obstante, señaló que la incoherencia se encontraba en la propia ley de Reforma Política,

para, a continuación, preguntarse cómo el presidente del Gobierno había perdido la confianza en el

profesor Fuentes Quintana, que, por su parte, según el interpelante, expuso recientemente como razones

de su dimisión «la impotencia para llevar a cabo una política económica racional». Tras preguntarse si la

salida de Fuentes Quintana del Gabinete se debió a una confrontación entre dos Ministerios y si el

presidente Suárez no acometió las medidas económicas en su día para no perder popularidad, el senador

Villar Arregui dijo que «la crisis está sin explicar y quedará inexplicable, porque el único sujeto apto para

explicarla es el gran ausente de la sesión de esta tarde», refiriéndose a don Adolfo Suárez.

Para responder a la interpelación tomó la palabra el ministro de Justicia, don Landelino Lavilla, quien

puntualizó que el propio señor Fuentes Quintana había solicitado la dimisión y que la misma tan sólo

constituía un dato por el que se verificaba la recomposición del Gobierno, «en la que —dijo el ministro—

no tiene por qué haber, ni tiene por qué verse, ningún cambio en la política económica del Gobierno, que

hace la misma que hizo el profesor Fuentes Quintana y la sigue ejecutando conforme a los pactos de la

Moncloa».

En el turno de réplica, el senador Villar Arregui, que expuso su reserva y la de su grupo para poder

formular una proposición no de ley, dijo que lo que se había producido en el equipo del Gobierno con la

dimisión del señor Fuentes era una «ruptura grave», cuestionándose, por último, «en virtud de qué

milagro, se ha sustituido a Fuentes por uno de sus principales enemigos, como es Rodríguez Sahagun».

Don Landelino Lavilla replicó de nuevo al senador Villar Arregui, matizando algunas de sus

declaraciones y recalcando que en la recomposición del Gabinete «no hay motivaciones personales» y

que «U. C. D. tiene suficientes piezas de recambio para las distintas fases del período de transición».

Ya en el turno de portavoces, el senador Ramos, en nombre del grupo socialista, dijo que «no se puede

personalizar la crisis» y que «esto no es un Gobierno parlamentario», celia marcha del profesor Fuentes

no es un dato. Suárez —añadió— tenía que haberla explicado al país. Evidentemente, algo ha cambiado

en el Gobierno. U. C. D. tiene suficientes piezas de recambio —concluyó—, pero no los suficientes

Fuentes Quintana. Hay datos para suponer que habrá un cambio de política.»

Por su parte, el nuevo portavoz de U. C. D., señor Jiménez Blanco, recalcó que el señor Fuentes Quintana

había pasado a ser asesor del presidente, y agregó que «no se pueden pedir explicaciones a los

funcionamientos internos de U. C. D., porque, si no, yo también podría pedir explicaciones sobre la

marcha de negociaciones entre el Partido Socialista Obrero Español y el P. S. P.». Por último, el señor

Jiménez Blanco dijo que en ningún país europeo el Gobierno tiene que dar cuentas al Parlamento de

cambios de ministros y que esto sólo se exigía «cuando hay un cambio sustancial de política».

JUSTINO DE AZCARATE

En tercer y último lugar tomó la palabra don Justino de Azcárate, de la agrupación independiente, que se

refirió a la importancia del cumplimiento de los pactos de la Moncloa y agregó que «hay que buscar la

paz, el progreso y la libertad».

Seguidamente se pasó al segundo punto d e 1 orden del día, concretado en una interpelación del portavoz

socialista, don Francisco Ramos, sobre el personal contratado y laboral de la Administración. En este

sentido, el senador Ramos aludió al volumen de personal afectado por la situación de inestabilidad de

empleo en la Admi-nistración, así como a la legislación que se pone en practica en estos momentos para

salvar esta situación.

Respondiendo a la interpelación, subió a la tarima de oradores el ministro de la Presidencia, señor Otero,

que se refirió al decreto por el que fueron establecidas pruebas selectivas restringidas para el personal

contratado y a la necesidad de una reglamentación de carácter general para todo el personal sometido a

este régimen y no funcionario al servicio de la Administración, donde se determinarán las condiciones en

que los contratos eventuales de carácter laboral deban pasar a considerarse fijos, hechos que serán

regulados en el futuro en el Estatuto de la función pública.

LARGA INTERVENCIÓN DE MARCELINO OREJA

«Idealizar y ocultar los problemas a nada conduce en política y es poco serio intelectualmente; como es

poco serio intelectual y políticamente limitarse a instar al adversario a una autocrítica, porque de la

oposición hay que esperar algo más riguroso y, en especial, la propuesta de alternativas válidas y

fundadas.» Con estas palabras en respuesta a la crítica de un órgano del P. S. O. E., en la que se hablaba

de «el conservadurismo, la falta de imaginación y, sobre todo, el continuismo de nuestra diplomacia»,

inició ayer el ministro dé Asuntos Exteriores, don Marcelino Oreja, una larga intervención en la Cámara

Alta, durante la cual expuso la política general de su Departamento

Tras la introducción, el señor Oreja justificó en presencia en la Cámara señalando que venían a someter al

control de la misma la declaración programática que hiciera el Gobierno, tras a celebración de las

elecciones del pasado 15 de junio, en cuanto a política exterior se refiere. En este sentido, el ministro

agregó que «estamos aquí, señoras y señores senadores, sus señorías y el ministro de Asuntos Exteriores,

el Senado y un miembro del Gobierno, para realizar un acto honorífico o importante: poner en común

nuestros esfuerzos con el fin de contribuir entre todos a una mejor definición del iteres nacional de

España con el propósito de contribuir a una más exacta valoración del papel de España en las relaciones

internacionales, a una más precisa agregación de cómo se proyecta España en el mundo de hoy».

A continuación, el señor Oreja procedió a realzar un balance de resultados de la citada declaración del

Gobierno, refiriéndose, en primer lugar, a la normalización de relaciones con todos los países del mundo

«en el respeto pleno de las normas del Derecho Internacional y de los principios de las Naciones Unidas.

Al respecto, señaló que, «en un año, se han normalizado relaciones con todos los países del Este, incluida

la U. R. S. S.; con Méjico, Angola, Mozambique, varios países del Sudeste asiático y países nuevos del

continente africano». Asimismo, el ministro manifestó la disposición del Gobierno de normalizar

relaciones con Israel, si bien se encuentra pendiente de un indicio de solución en el conflicto de Oriente

Medio, pero reiteró que no existen con respecto al tema «prejuicios ni hipotecas».

Por otro lado, señaló, como segundo punto de la declaración, el favorecer la paz y la seguridad mediante

la distensión y el desarme; la defensa de los derechos humanos y la definición de un orden económico

internacional justo y equitativo. «Son los principios —dijo— que han inspirado nuestras posiciones en la

Conferencia de Cooperación y Seguridad», como resultado de los cuáles, según el orador. España ha sido

designada sede de la próxima conferencia. Asimismo, el señor Oreja señaló la solicitud que se hizo en la

O. N. U. de un comisionado de esta organización para condenar li violación de derechos humanos en

cualquier país que ésta se produjera ,y recordó que España se apartó en la UNCTAD de la posición de

algunos países occidentales, reclamando compromisos específicos y concretos de los países desarrollados.

POLÍTICA DE ACERCAMIENTO

El tercer punto al que hizo referencia el ministro fue e1 relativo al estrechamiento de relaciones con todos

los países del continente en el espíritu del acta final de la C. S. C. E., respeto del cual dio cuenta de la

política de acercamiento iniciada con todos los países, al margen de la política con la C. E. E. Los

recientes viajes que protagonizó el propio orador a Polonia y Yugoslavia el que celebrará a Hungría en

abril y la invitación con que cuenta para viajar a Moscú sirvieron al ministro de ejemplos para ratificar

sus anteriores afirmaciones, a las que sumó las que anunciaron el concierto de acuerdos y convenios que

serán firmados en el segundo semestre y el progresivo incremento de la mencionada «aperturai».

En cuanto a las Comunidades Europeas, don Marcelino Oreja recordó los viajes del presidente Suárez a

las capitales de las mismas y la solicitud de negociaciones para la adhesión de nuestro país, que fuera

aceptada por el Consejo de ministros del organismo .europeo, que a su vez solicitó un dictamen en

colaboración con el Gobierno español. «Las competencias cías de Exteriores no quedan en absoluto

mermadas —dijo el señor Oreja a la Cámara—. La unidad de acción exterior está expresamente

reconocida. Un Consejo de Coordinación que preside el titular de Exteriores asegura el principio.»

Según dijo, nuestro país ha reclamado, en la negociación con la C. E. E., une política agraria que salve las

distancias entre el Norte y el Sur; una política de pesca que junto al aprovechamiento racional de los

caladeros dentro de la zona económica permita la utilización adecuada de los recursos a los países que

tradicionalmente han faenado en aquellas aguas; una política comercial que sepa resistir el

proteccionismo; una unión económica y monetaria que ponga fin a la inestabilidad de los mercados de

cambios; una política energética que permita una mejor utilización de los recursos europeos, y por último,

una política propia en materia científica, cíe investiga c i ó n y tecnología. Asimismo, el señor oreja

Aguirre aludió a la exigencia de una política regional que favorezca a las zonas menos desarrolladas y a

una adecuada política de emigración.

NI INCORPORACIÓN POR FASES

«Y hemos dejado claro agregó —que España no acepta ni preadhesión, ni una incorporación por

fases.»

También añadió el señor Oreja que nos parece injusta la política proteccionista de la C. E. E. en

siderurgia, textiles y pesca, y así lo hemos hecho ver. En este sentido manifestó que si los países de la C.

E. E. ni dejan pescar a España en sus aguas respetando nuestras exigencias mínimas, España les impediría

la pesca en nuestras costas, solicitando la globalización en las negociaciones con esos países. Después de

señalar que se negocia en estos momentos un acuerdo comercial, a punto de concluir, con la E. F. T. A., el

ministro de Asuntos Exteriores dijo que «no vamos hacia la C. E. E solo por finalidades económicas y

comerciales, sino también por aspectos políticos, como modelo de convivencia en la libertad y la justicia,

y superación de viejas estructuras».

DON Marcelino Oreja, ministro de Asuntos Exteriores, abrió ayer con una importante intervención en el

Senado el gran debate sobre la incorporación de España a la O. T. A. N.. El jefe de la diplomacia española

rechazó el neutralismo y expuso los pros y los contras de la integración de nuestro país en la Alianza

Atlántica. El balance fue netamente positivo para esta incorporación, de la que es partidario el Gobierno

Suárez. Empieza, por tanto, la gran ofensivo para evitar el aislamiento español y sentar la base principal

de una verdadera política exterior.

Ya en el aspecto político, don Marcelino Oreja recordó el ingreso de España en el Consejo de Europa, la

firma de la convención europea de derechos humanos, el acuerdo de la firma de la carta social europea y

la admisión de la competencia de la comisión y la jurisdicción del Tribunal Europeo de los Derechos

Humanos.

Tras aludir a la búsqueda de una nueva expresión de amistad peninsular respecto de Portugal y la

voluntad de cooperación existente con todos los pueblos de Iberoamérica, se centró en el tema de la

contribución al sistema defensivo occidental a través de los vínculos convencionales con Estados Unidos,

señalando la eliminación del almacenamiento de armas nucleares llevada a cabo en nuestro país y el

hecho de que para julio del próximo año serán retirados los submarinos nucleares de la base de Rota.

También en el aspecto económico el ministro aludió a la supresión de las medidas restrictivas y

proteccionistas norteamericanas, y apuntó a continuación la conveniencia de un debate nacional acerca de

la posible inserción de España en el Tratado del Atlántico Norte.

LA NEUTRALIDAD ESPAÑOLA, UNA UTOPÍA

«Actualmente —dijo el ministro sobre el tema de la neutralidad— ésta tiene o una justificación histórica

—Suiza— o proviene de una determinada situación geoestratégica que hace de la neutralidad camino de

supervivencia. Este último supuesto —añadió—, en el cual se incluye la mayoría de los casos de

neutralidad que hoy se producen en el continente, cubre situaciones de países fronterizos entre el Este y el

Oeste.» Más adelante, en torno al mismo tema, el ministro concretó que «España no se encuentra en

ninguna de estas situaciones. Su neutralidad implicaría una modificación muy profunda del actual

equilibrio europeo. La neutralidad desarmada —especificó el orador—, en la situación geoestratégica de

España, no pasa de ser una peligrosa utopía». En cuanto a la Alianza Atlántica, el señor Oreja apuntó la

necesidad de distinguir adhesión de participación militar integrada, en la que, según dijo, «caben

múltiples modalidades

Después de enunciar algunos «pros» y «contras» de cara a la adhesión a la Organización del Tratado del

Atlántico Norte, el orador dijo que son obvias las razones por las que algunos no quieren que España sea

miembro de la Alianza. El Gobierno ha señalado claramente cuáles son sus preferencias», aunque

puntualizó que considera que la opción requiere un «amplio consenso».

A continuación, don Marcelino Oreja expresó la posición del Gobierno en relación con la búsqueda de

la seguridad en el Mediterráneo mediante el entendimiento entre ribereños, contribuyendo a la creación de

un sistema de cooperación regional. En este sentido señaló la intención de que las fuerzas en presencia en

el Mediterráneo no aumenten, sino que disminuyan; el que se logre la creación de un sistema

complementario por los ribereños, que permita la gradual disminución de fuerzas extramediterráneas y el

interés de toda la comunidad internacional en que los principios de la estrategia global no se apliquen

automáticamente a esta zona «tan delicada y tan compleja».

Por otra parte, analizó las muestras españolas de apoyo a las justas causas de las naciones árabes y por la

búsqueda de la reintegración de la integridad territorial de España respecto a Gibraltar, «atendiendo a los

legítimos intereses en presencia». Con respecto a ambas cuestiones, don Marcelino Oreja recordó la

posición española de que Israel se retire de los territorios ocupados en 1967, reconociéndose los derechos

palestinos y el «anacronismo histórico y político» que constituye la concreción en Gibraltar de la única

colonia europea, respecto de cuyas negociaciones España reitera la necesidad de un planteamiento global

del problema.

Tras anunciar la sustitución del Concordato con la Santa Sede con la garantía de que las nuevas firmas

contemplarán principios de mutua independencia y la necesidad de proceder a una desconfesionalización

de nuestro país, el ministro de Asuntos Exteriores expresó la preocupación del Gobierno por la protección

de la emigración.

EL POLISARIO

El señor Oreja analizó la situación en el norte de África y, con respecto a la declaración de la O.U.A.

apuntó como imprescindible la necesidad de «una acción solidaria de todas las fuerzas políticas, una

política de Estado».

Por último, don Marcelino Oreja concluyó su larga intervención señalando que «el Gobierno no se

desinteresa de la población saharul, a pesar de la instrumentalización del tema del Sahara y sus habitantes,

tras el fracaso de la organización africana para resolver la situación sahariana. Nuestra política al respecto

se centra en dos ejes: equilibrio y cooperación con todos los países, particularmente los del Mogreb».

«El Frente Polisario —dijo— ni es un movimiento de liberación nacional, ni está reconocido por la O. N.

U. ni por la O. U. A., ni es el único representante legítimo de las poblaciones del Sahara. Es, sobre todo

—como ha advertido con exactitud un miembro del P. S. O. E.—, "una baza diplomática, un elemento a

utilizar en una situación conflictiva en África y de confrontación constante en el mundo".»

INFORMACIONES

10 de marzo de 1978

MADRID, 10 (INFORMACIONES).

 

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