Autor: Perinat, Santiago. 
   La OTAN no nos necesita     
 
 El País.    13/04/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 39. 

EL PAÍS, jueves 13 de abril de 1978

OPINIÓN TRIBUNA LIBRE

La OTAN no nos necesita

Si España entrara en la OTAN, nuestro Ejército sería más ejército; se completarían las plantillas de

material; se eliminarían cuarteles e instalaciones superfluas; afluirían las unidades operativas, los mejores

oficiales, suboficiales y tropas; las maniobras serían más frecuentes y provechosas...

Si España entrara en la OTAN, la política de defensa sería más racional, en un mundo en que los

armamentos son cada día más costosos y de vida más efímera (en diez años quedan obsoletos), la

instrucción debe hacerse con simuladores especiales, el mantenimiento exige instrumental e instalaciones

exclusivos, y los stocks se acabarían en pocas horas de conflicto real...

Si España entrara en 1 OTAN, la sociedad miraría con más cariño a sus Fuerzas Armadas, empeñadas

ahora en una misión concreta: la Administración pondría más medios a su disposición; el control

parlamentario sobre el aparato militar tendría respaldo total...

Si España entrara en la OTAN, nuestras Fuerzas Armadas entrarían en «leal competición» (en maniobras

y ejercicios) con las instituciones militares más avanzadas (alemanes, ingleses...), lo que motivaría en los

cuadros profesionales un serio esfuerzo de superación profesional... siempre positivo; el control de los

altos organismos de la Alianza ejercería efectos también beneficiosos; y el contacto con las democracias

armadas modificaría muchas actitudes propias; oficiales procedentes de Zaragoza, Marín y San Javier

asimilarían definitivamente que no hay contradicción entre ser un buen profesional militar y respetar la

autoridad nacida de las urnas...

La OTAN no nos necesita

Desgraciadamente, esto no va a ser así. La OTAN no nos necesita. Una afirmación que contradice todo lo

que estos días «suena» por aquí y por allá. Y también son contradictorios los dos argumentos en que me

fundo para opinar así:

— La OTAN es más fuerte que el Pacto de Varsovia.

— A la OTAN no le sobran dineros para invertir en España.

En el cuadro que se adjunta he tratado de plasmar de forma sencilla cómo los países occidentales que

forman la Alianza Atlántica son más ricos, están más poblados, tienen más tropas y dedican más dinero al

capítulo de Defensa que sus presuntos rivales del Pacto de Varsovia. En el mismo cuadro he reflejado que

los «ejércitos en presencia», como se diría en frase antañona, en el centro de Europa, están casi

equilibrados. Se indica que en el área mediterránea la ventaja es Occidental. Y que las únicas ventajas de

los países socialistas radican en su mayor número de aviones y carros de combate. No ha sido posible

reflejar que también aventajan en botas de fuego artilleras, con una superioridad no bien establecida, pero

que se estima entre el doble y el triple. Sí lo ha sido la superioridad de la OTAN en el mar.

La profesionalidad de los efectivos

No se puede, en cambio, reflejar en números la considerable superioridad tecnológica de los occidentales,

ni lo que a muchos expertos les parece como gran baza de los ejércitos americano y británico: la

profesionalidad de todos sus efectivos.

Estimo que huelgan más demostraciones sobre la superioridad de la OTAN. En principio, ésta no tendría

interés mayor en aumentar su ventaja, salvo que lo pudiera hacer con medios de gran calidad, y en

condiciones razonablemente económicas. Y este no es el caso de España.

La entrada de España en la OTAN podría reflejarse en alguno de los siguientes espacios físicos:

— Centro de Europa (tropas de tierra y aviación táctica).

— Mediterráneo Occidental (elementos aeronavales).

— Atlántico, en la zona Iberclant (elementos aeronavales).

— Refuerzo a, o desembarco en, países costeros del Mediterráneo.

Cito el centro de Europa en primer lugar porque, como es sobradamente conocido, es el punto de contacto

físico más inmediato entre los dos bloques en oposición. Todos los juicios, todos los comentarios y todos

los discursos en que se encarece al mundo libre a permanecer «alerta contra el peligro comunista» se

basan en lo que pueda acaecer en esa llanura que cruza, de Este a Oeste, el Norte de Alemania.

Efectivamente, allí es donde los soviéticos no sólo son más fuertes que los occidentales, sino que no lo

ocultan. Sus 31 divisiones asentadas en territorio de la República Democrática Alemana tienen

preferencia total en materia de equipamientos sobre todas las demás. Y, después de ellas, las 64 apostadas

en las regiones fronterizas inmediatas, en la propia URSS. Allí es donde gozan de esa superioridad de casi

19.000 tanques (algunos cálculos dicen que sólo 16.200), y más de 3.000 aviones de combate, contra

7.000 y 1.500, respectivamente, de los aliancistas.

Magnitudes diferentes

Es preciso aclarar que las divisiones de modelo soviético son de efectivos inferiores a los occidentales.

Por tanto, cuando se afirma, con fines propagandísticos, que 45 divisiones rusas amenazan a sólo

veintisiete (datos referidos a las regiones Norte y Centro de Europa) de la NATO, se está cometiendo el

error de comparar dos magnitudes diferentes. Las divisiones soviéticas cuentan con unos 11.000 soldados,

frente a 17.000 las americanas, o 15.000 las alemanas.

También hay que destacar el «despilfarro» occidental en materia logística: según datos de Robert L.

Fischer (Adelphi Paper, número 27), casi el 50% de sus efectivos militares desempeñan misiones en

retaguardia, en el bien engrasado aparato logístico. Mientras en el Pacto de Varsovia éste absorbe poco

más del 30%.

La táctica soviética también ha sido dada a conocer. El «rodillo ruso» trataría de arrollar las defensas

occidentales a base del empleo masivo de sus tanques y liquidar, penetrando profundamente en el

dispositivo defensivo.

SANTIAGO PERINAT Comandante de Ingenieros aliado, todas las resistencias en menos de diez días.

Para evitarlo, la OTAN cuenta con su avanzada tecnología, que le proporciona las siguientes armas, casi

todas ellas «inteligentes»; esto es, con medios de dirección que les proporcionan una gran precisión.

Las grandes armas

— Aviación táctica, con bombas dirigidas (Pave Way, Mave-rick, Cóndor, etcétera) y con bombas de

saturación o «conclusión» (que arrasan centenares de metros cuadrados).

— Helicópteros con misiles anti carro TOW (americano) o Hot (franco-alemán)

Esta es considerada actualmente como el arma fundamental. Se ha calculado que cada helicóptero

eliminará quince tanques enemigos antes de ser derribado. Americanos y alemanes están creando una

flotilla de un millar de helicópteros para actuar en el Centro de Europa.

— Los carros de combate propios, que tienen cierta superioridad sobre los rusos en aparatos de puntería

y de transmisiones.

— Misiles anti carro Tow, Hot, Dragón, Milán, Swingfire, etcétera, manejados desde vehículos

ligeros, blindados o no, o por tropas a pie.

— Artillería «inteligente»: proyectiles de artillería guiados hacia su objetivo por un pincel láser que

ilumina éste. El cañón puede situarse a quince o veinte kilómetros, y el «apuntador» puede ser un soldado

emboscado cerca del enemigo, o un avión sin piloto, o un helicóptero.

Los medios clásicos

Quedan, además, los medios clásicos: minas, artillería convencional, cohetes, etcétera. James Digby

(Adelphi Paper, número 118) afirma que en los dos primeros días de guerra los occidentales podrían

eliminar el 80% de los tanques atacantes.

(Se omite intencionadamente toda referencia a la bomba de neutrones y a los mísiles «crucero», en los

que los tácticos occidentales tienen puestas muchas esperanzas. Su puesta en servicio incidiría aún más en

la tesis de este artículo.)

Pero, a nuestros efectos, lo importante es que las tropas que utilicen esos formidables «sistemas de

armas», como ahora se dice, han de estar muy bien instruidas y mejor mandadas. No hay lugar para las

improvisaciones. En otras palabras: no hay lugar para la «furia española». El soldado americano, inglés o

alemán, es un frío profesional, con un buen coeficiente intelectual, aceptable nivel cultural, en el que se

han invertido muchas horas y muchos medios de entrenamiento.

No hay, pues, comparación posible con nuestro caso.

Lo han dicho claramente los principales responsables de la OTAN: el general Haig, el senador Sam Nunn,

el consultor Robert Komer, etcétera: la OTAN debe estar formada por tropas en corto número, pero muy

bien equipadas y preparadas. No a los ejércitos de masas.

Muchos gastos

Por lo demás, cuando el primero de los citados se hizo cargo del mando aliado en Europa, emprendió una

serie de medidas correctoras para mejorar el rendimiento de sus tropas, que incluían el redespliegue de

algunas unidades, la constitución de stocks de armamentos para varias divisiones americanas ubicadas en

Estados Unidos (que se trasladarían por vía aérea al iniciarse la crisis), y varias otras más. Los fondos

necesarios para estas reformas han salido de... los destinados a la 11 Flota de Estados Unidos. Esto es:

han distraído fondos de una misión para destinarlos a otra, estimada como más importante. Esto

demuestra que no sobra ni un duro en la, para nosotros, archimillonaria OTAN. Y más cuando están

intentando extraer como sea otros 2.000 millones de dólares para los AWACS, o aviones de alerta lejana,

imprescindibles en la guerra moderna.

La marina y la aviación

Trasladando la atención a los dos siguientes campos de actuación posible de España como fuerza militar

integrada en la OTAN, el Mediterráneo y el Atlántico, seria la aviación, desde bases en territorio

peninsular o en las islas (Baleares y Canarias) y la marina, con sus flotillas de fragatas y destructores, y su

portahelicópteros, las que podrían actuar de alguna manera. Pero la aviación carece de aparatos

especialmente apropiados para la lucha naval, y mucho más para la antisubmarina, principal amenaza en

el Atlántico (sólo los 3 P3 Orion, con base en Jerez de la Frontera). En cuanto a la marina, pionera en las

reivindicaciones de «un lugar en el sol atlántico», se ha visto denegar recientemente apoyo financiero y

técnico de Estados Unidos para la realización de un portaaeronaves de 15.000 toneladas, que sería el

puesto de mando flotante de las operaciones antisubmarinas en Iberclant. Los dirigentes del Pentágono

han estimado que les sale más barato y fiable vigilar las salidas del Mediterráneo con sus II y VI Flota,

más elementos de la inglesa y francesa, que «invertir» en flota española.

Refuerzo en el flanco sur

Queda la última opción: el refuerzo a cualquiera de los países limítrofes de la cuenca mediterránea,

amenazado de invasión, como Turquía o Yugoslavia. O la ofensiva contra algunos vecinos dudosos, a

partir de Marruecos o Egipto. En este caso podrían tomar la forma de operaciones anfibias.

Es la hipótesis más verosímil. El teatro de operaciones es secundario. Los países del Pacto de Varsovia

tienen en él unos objetivos limitados y concretos. Y tropas relativamente poco importantes. El área

mediterránea sería, en la hipótesis de una tercera guerra mundial, sólo la vía para hostilizar a la Europa

Central. En ningún caso, centro de gravedad de la ofensiva soviética. Con todo, la superioridad occidental

en hombres y barcos es total. La «inversión» en medios españoles es innecesaria.

Precedente Portugal

A la OTAN sólo le interesa una cosa de España: las bases. En lenguaje empresarial, digamos que le

interesa el arriendo de unas fincas de cierta extensión en tierras aragonesas, castellanas y andaluzas.

Añadamos unos amarres y unas naves industriales en Canarias y Baleares, y ya está todo. Y, siguiendo

con el idioma empresarial, están dispuestos a pagar el precio justo. Si la oferta se hace en plan saldo,

pagarán saldos. No es pesimismo. La base de Lajes, en las Azores, es tan importante como las de

territorio español. ¿Qué han pagado por ella?; el equipamiento de una brigada portuguesa con material

viejo e insuficiente.

Me temo que no se van a mostrar más generosos esta vez.

 

< Volver