Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   País Vasco: ¡No a la subversión!     
 
 ABC.    14/05/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. SÁBADO, 14 DE MAYO DE 1977

APUNTE POLÍTICO

País Vasco: ¡No a la subversión!

Por José María RUIZ GALLARDON

Lo más alarmante del increíble e intolerable «manifiesto al pueblo vasco» difundido ayer, es que no

parece producir alarma en quien debiera adoptar las más enérgicas y justas —he escrito justas— medidas

frente al desafío que en aquel documento se contiene. Y esperemos que las adopte.

Todos sabíamos que existían concomitancias entre nacionalistas, carlistas —en su versión

revolucionaria—, socialistas, comunistas y «E. T. A.» en sus dos ramas. A nadie le coge de sorpresa su

anunciado acto de fuerza —incluso hablan de «reanudación de ofensivas armadas»— si no se accede a

todas y cada una de sus pretensiones. Ayer, los manifestantes ilegales desafiaron a las fuerzas del orden

público y ahí está el resultado de una muerte y varios heridos graves. De esa muerte no son responsables

los defensores del orden ciudadano: el único responsable es el grupo de organizaciones incitadoras y

mantenedoras del desorden, del mortal grado de tensión. La sangre de las víctimas hay que imputarla a

quienes, abandonando la vía de la legalidad, se alzan en armas contra el Estado y el Derecho.

Pero, repito, lo más alarmante de esta desestabilizada situación es la falta de reacción eficaz del Gobierno.

Y yo que no me muestro muy partidario del Gobierno he de apoyarle en cualquier acción que en este

sentido emprenda. En la larga serie de concesiones del Gobierno; en el proceso de desgajamiento y

progresivo deterioro de la autoridad, hay que poner un límite y cuanto antes.

Porque la amnistía total que esas organizaciones exigen, no es una petición de clemencia o de perdón. Es

una reivindicación de una nunca lograda victoria. Si se pide amnistía no es porque se reconozca el delito y

se clame por el perdón y el olvido. Es que no se considera delito —sino acto lícito— el asesinato de

miembros de las fuerzas del orden, la extorsión, el chantaje, la muerte de honrados ciudadanos. Y ¿es que

merecen esa consideración objetiva los asesinos de don Manuel Araluce Villar? ¿Es que pedir amnistía

para esos crímenes les hace de naturaleza distinta? ¿Alguien, algún miembro de «E.T.A.» o del «P.N.V.»

o de los demás firmantes del manifiesto, ha pedido públicamente perdón a la viuda y a los hijos del que

fuera presidente de la Diputación Guipuzcoana?

No es, pues, momento de recomendar «sólo» prudencia, ni menos silencio, o minimización de los hechos

qué allí, en San Sebastián, tienen aterrorizados a cientos de miles de españoles. Es a éstos y no a sus

enemigos a quienes el Gobierno tiene el deber de proteger. Es la vida, la hacienda y la seguridad de éstos

lo que hay que salvaguardar. Y no se les protege ni salvaguarda concediendo de hecho la victoria, el

triunfo, a los que solo tienen como argumento la amenaza callejera, el desencadenamiento del boicot a las

elecciones y la movilización de masas armadas.

Ya son muchas las veces y muchas las voces que se han alzado contra todo tipo de entreguismo, no querer

enfrentarse con la realidad, o exceso de consentimiento ante la convocatoria de jornadas de lucha, de o

inacción ante dónde y cómo y con qué medios se fabrican «cócteles Molotov», etc., etc.

Cuando ésto escribo no se conoce aún la referencia del Consejo de Ministros. La opinión debe estar

informada sobre los hechos de Rentería y Guipúzcoa y está pendiente de que se adopten las medidas

urgentes que aseguren, y no sólo permitan, a aquellos españoles vivir en paz y con seguridad. Por lo

demás, bueno es saber que el «Partido Nacionalista Vasco» milita junto a «E. T. A.» firmando

«manifiestos».

J. M. R. G.

 

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