Autor: Solana, Luis . 
   ¿OTAN?, naturalmente     
 
 Diario 16.    28/10/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Diario 16/28-octubre-80

OPINIàN

LUIS SOLANA

Portavoz socialista en la Comisi¢n de Defensa del Congreso

¨OTAN?, naturalmente

Desde la ¢ptica de un reci‚n converso al atlantismo, el repaso de todos los argumentos esgrimidos en

favor del ingreso de Espa¤a en la OTAN desembocar¡a en la perplejidad de averiguar por qu‚ no se

adopt¢ antes esa decisi¢n, si es tan beneficiosa como se dice.

Creo que el se¤or Oreja ha sido relevado de la c£spide de la diplomacia espa¤ola sin haber podido llevar

hasta sus £ltimas consecuencias el debate que, con cierta timidez, inici¢ el ex ministro de Asuntos Exte-

riores.

Habla ciertas dudas sobre por qu‚ decir s¡ o no a la OTAN, pero despu‚s de las declaraciones hechas por

el anterior responsable de nuestra diplomacia, ya podemos intuir cu les son los cauces por los cuales se

llega a cubrir un dilatado plan de objetivos internacionales. Ya sabemos por qu‚ hay que decir s¡ a la

OTAN. Voy a repasar las razones.

En primer lugar, somos parte del mundo occidental. Una gran verdad que, quiz , requerir¡a que se nos

repitiese m s a menudo. Nadie se hab¡a percatado de la posici¢n geogr fica, hist¢rica, pol¡tica, etc‚tera de

Espa¤a hasta que los atlantistas nos lo han recordado. El razonamiento sigue as¡: Como somos Occidente,

hay que defender Occidente. De acuerdo. Y contin£a: En Occidente hay varios sistemas de defensa, pero

el genuinamente occidental es la OTAN. No nos valen para atender nuestra vocaci¢n occidental las

posiciones complejas como la sueca, no. Directamente sabemos estar inmersos en lo que podr¡amos

llamar lo m s occidental de Occidente.

Espa¤a, otro Estado U.S.A.

A mi me han convencido pero -como buen converso reciente- he decidido que hay que llevar ese

razonamiento m s lejos a£n. Los partidarios espa¤oles de la OTAN debemos profundizar en esa l¡nea.

Veamos. Si la clave de la OTAN son los EE. UU., si es imprescindible contar con la cobertura nuclear

americana, si EE. UU. es realmente la quintaesencia del mundo occidental (al que pertenecemos)

dej‚monos ya de medias tintas: propongamos que Espa¤a se convierta en el Estado n£mero 51 de la

Uni¢n. As¡ ya no tendr¡amos problemas los atlantistas espa¤oles. Nadie podr¡a dudar de nuestra voluntad

de integraci¢n y defensa del mundo y del modelo occidental. Se equivocan los que -de forma tibia, al fin

quieren abrir un debate sobre si el pueblo espa¤ol quiere o no convertirse en un nuevo Estado de los

Estados Unidos del Norte de Am‚rica. Dejemos de lado cualquier media tinta como eso de ser parte de la

OTAN, y, mucho m s, abandonemos esas ideas de parecernos a Irlanda, Suecia, Suiza, Austria y dem s

pa¡ses que m s parecen estar incorporados al bloque oriental. Fuera ambigedades, Espa¤a debe ser una

estrella m s en la bandera de E. E. U. U.

La OTAN, panacea de todos los males

Segunda aportaci¢n: El mejor medio para recuperar Gibraltar es entrar en la OTAN. Tambi‚n ‚sta es una

importante innovaci¢n. Debemos superar viejos complejos patri¢ticos, no vayamos a caer en un

patriotismo impresentable para Occidente. Si queremos Gibraltar (al fin y a la postre nada m s que un tro

zo de Espa¤a) hay que iniciar un correcto y educado intercambio. Nada de decir que Gibraltar es espa¤ol,

que tiene resabios franquistas: Gibraltar es OTAN. Bastar  entrar en la OTAN para que lo que est  en la

OTAN sea nuestro. Adem s, estoy seguro que se har  lo imposible para que - iniciado este inteligente

proceso de intercambios- se nos trueque el sill¢n Atl ntico por ese trozo (al fin y al cabo, peque¤o) de

Espa¤a que es Gibraltar.

En todo caso, los pro OTAN algo novatos, como yo, proponemos a quien corresponda que si -como

podr¡a pasar- Jo de Gibral tar se complicase, no ceda, que siga en su idea de negociar con la geograf¡a

de nuestro pa¡s. Por ejemplo, que tras proponer cambiar OTAN por Gibraltar, proponga cambiar la r¡a de

Arosa por el Pe¤¢n. Podr¡a ser un h bil paso intermedio para ir, poco a poco, completando esa obra

maestra que va a ser la unidad de Espa¤a intercambiada por un puesto de honor en la defensa de

Occidente. No cabe duda de que, dejando a un lado ese superado concepto de patriotismo, podemos

ampliar enormemente nuestras bazas internacionales.

En la misma l¡nea nos aportan a los atlantistas otra idea a tener muy en cuenta: para entrar en el Mercado

Com£n, nada mejor que estar dentro de la OTAN. Claro. En esto s¡ que ha estado torpe el Gobierno hasta

ahora. Ten¡a previsto estar en 1983 dentro de la CEE (coincidiendo con unas previsibles elecciones gene-

rales) y no parece que all  consideren esta fecha como la m s id¢nea. Pero nueva mente se comprueba

que la OTAN puede acabar siendo la panacea universal para todos nuestros males internacionales. Lo que

resulta incre¡ble es que el Gobierno no lo haya puesto en pr ctica antes. ¨Que no nos dejan entrar en la

CEE?, pu‚s desde la OTAN presionaremos para lograrlo. Esta t‚cnica diplom tica tan aguda es triste que

tampoco se haya extendido a otros campos, ¨Que nuestros barcos pesqueros son atacados o retenidos?

Pues desde dentro de la OTAN se van a enterar de qui‚nes somos. Marruecos, Sahara, OUA, Francia,

Guinea Ecuatorial, no s‚, todo lo que a los embajadores de Espa¤a les quita el sue¤o ha encontrado su

®valium¯ reparador: la OTAN. S¢lo es cuesti¢n de estar en la OTAN.

Lo que nos sorprende a los atlantistas entusiastas convertidos por los descubrimientos geniales de

nuestros gobernantes es que no se haya puesto en pr ctica antes y definitivamente este sistema de resolver

problemas. ­Cu ntos sinsabores nos habriamos ahorrado los espa¤oles! Ya est  la f¢rmula definitiva:

d‚jese la idea de independencia nacional a un lado, p¢nganse todos los contenciosos espa¤oles en un

mont¢n o pir mide; frente a ellos sit£ese la carta OTAN, d¡gase a los Estados Unidos que cambiamos la

carta por el mont¢n, el presidente dice que s¡... y Espa¤a puede quedar tranquila para siempre, siempre,

siempre.

 

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