Autor: Quiñonero, Juan Pedro. 
   La soberanía nacional, amenazada  :   
 Los acontecimientos que se vienen desarrollando en Oriente Medio aconsejan el ingreso de nuestro país en la OTAN. 
 Diario 16.    28/10/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

JUAN PEDRO QUI¥ONERO

La soberan¡a nacional, amenazada

"Los acontecimientos que se vienen desarrollando en Oriente Medio aconsejan el ingreso de nuestro pa¡s

en la OTAN.

Partidas y sindicatos espa¤oles cifran toda su estrategia en una noci¢n pol¡tica b sica: la ®soberan¡a

nacional¯, que las convulsiones econ¢micas, pol¡ticas y militares que est  sufriendo la civilizaci¢n

occidental convierten en un fantasma invisible, et‚reo y peligrosamente irrealista.

El partido en el Gobierno esboza un programa pol¡tico y econ¢mico destinado a buscar la salida de la

crisis, evitar la cat strofe. Una semana m s tarde, estalla un conflicto militar en el golfo P‚rsico, y las

econom¡as occidentales se enfrentan al tercer choque petrol¡fero. James R. Schlesinger, ex secretario de

Defensa norteamericano, estima como particularmente plausible una subida del precio del petr¢leo, que el

pr¢ximo mes de enero pudiera alcanzar los 40 d¢lares el barril. Tal eventualidad, fatalmente previsible,

ser  la ruina del programa gubernamental y provocar¡a la crisis de cualquier otro proyecto.

Decisiones en cuarentena

Las decisiones pol¡ticas, econ¢micas, tomadas en cualquier Parlamento liberal y democr tico, quedan hoy

en cuarentena, amenazadas por la incertidumbre catastr¢fica que pesa sobre todos los mercados

mundiales de materias primas.

No existe ning£n Estado independiente, si no cuenta con recursos propios que aseguren la estabilidad de

su tejido social con un abastecimiento regular. Ni Washington ni Mosc£ pueden permitirse el

aislamiento, a pesar de que los stocks estrat‚gicos estadounidenses de minerales estrat‚gicos, los mayores

del planeta, aseguran cinco meses de consumo nacional.

Ning£n Estado occidental o socialista est  en situaci¢n de asegurar a sus ciudadanos un abastecimiento

regular de materias primas: todos dependen en grado alarmante de alejados pa¡ses, sujetos a la m s

inexorable incertidumbre e inestabilidad pol¡tica.

En el caso espa¤ol, el problema es particularmente pat‚tico: ni pol¡tica ni militarmente, ning£n Gobierno

espa¤ol puede contar con los recursos necesarios para afrontar la m s m¡nima crisis de abastecimientos.

Una discusi¢n acalorada con Marruecos puede costarnos el suministro de fosfatos, sin el cual se ver¡a

amenazada toda nuestra agricultura. Una guerra entre dos Estados  rabes provoca el cierre de varios

centenares de peque¤as empresas. Un conflicto en Libia o Arabia Saud¡ amenaza con una cat strofe

nacional: y ning£n Gobierno espa¤ol podr¡a afrontar tal eventualidad, se ver¡a forzado a aceptar lo

imprevisible, dictado por las decisiones milita res de un sargento chi¡ta o sunnita.

La opini¢n de Kissinger

Todos los grandes Estados europeos se encuentran en la misma y agobiante situaci¢n de inseguridad

estrat‚gica. El control militar de las rutas del petr¢leo exige unos recursos humanos, econ¢micos, navales,

aeron uticos, militares y pol¡ticos que ninguna potencia occidental puede afrontar aisladamente.

Xissinger, en una entrevista c‚lebre publicada en ®­Business Week¯, tras el estallido de la guerra de

Kippur, record¢ que el problema estrat‚gico decisivo de nuestro final de siglo era la defensa pol¡tica o

militar, diplom tica y nuclear, de los recursos minerales que aseguran la supervivencia de nuestra

civilizaci¢n. Afganist n, Teher n, el conflicto irano iraqu¡, subrayan de modo dram tico tal hip¢tesis

intelectual.

El £nico organismo occidental donde las grandes democracias fraguadas por el hombre europeo discuten

tales dilemas -decisivos para el futuro del hombre en el planeta- es la Organizaci¢n del Tratado del

Atl ntico Norte (OTAN). La £nica organizaci¢n militar capaz de afrontar tales problemas neur lgicos es

igualmente la OTAN.

La estabilidad del tejido social espa¤ol, las posibilidades de cambio o alternancia en el ejercicio del

poder, el nivel de vida de los ciudadanos espa¤oles, la conquista de nuevas cotas de libertad y

responsabilidad ciudadana, pasan por la comprensi¢n de un hecho tan simple como ‚ste: sin una doctrina

militar y estrat‚gica que asegure m¡nimamente la estabilidad de los abastecimientos de materias primas

no existe ninguna posibilidad de ®soberan¡a nacional¯. Hoy, la £nica doctrina estrat‚gica que puede

afrontar tal alternativa es aquella que pueda con lar con el auxilio y recursos log¡sticos de los pa¡ses

miembros de la OTAN.

 

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