Relación sólida     
 
 ABC.    05/05/1981.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Relación sólida

La visita del presidente Calvo-Sotelo a la República Federal de Alemania define un doble y significativo

dato. Un dato de racionalidad selectiva y otro de cordial entendimiento con una nación europea poco

menos que ejemplar, a lo largo de la Historia, en su relación con España. La racionalidad selectiva estriba

en la elección de la RFA como destino de la primera visita al extranjero del presidente. Y el cordial

entendimiento que señalamos tiene su base, asimismo, en profundas consideraciones de racionalidad; en

lo económico, concretamente, desde la naturaleza complementaria de los respectivos intereses Alemania

occidental no es concurrente, por ejemplo, con los intereses de nuestra agricultura ni de nuestra pesca.

Otros socios de la CEE si lo son tal como acontecimientos nada ejemplares se encargan de demostrarlo

hasta la saciedad.

Cuando el presidente del Gobierno español ha manifestado ante su interlocutor germano que «pedimos

comprensión y ayuda de otros amigos europeos sobre los que Alemania ejerce un alto ascendiente

moral», señalaba de manera muy clara al núcleo de las dificultades formalmente procesales, aunque

materialmente de fondo- con las que tropiezan las aspiraciones legitimas de España en Europa.

Dificultades imputables en lo fundamental a la pretensión francesa de consevar un primado para su

agricultura. Ahora bien, si llevamos nuestra memoria a lo que fueron las discusiones comunitarias sobre

la «Europa azul», recientemente en Bruselas, puede entreverse con bastante claridad hasta dónde son

capaces de resistir las pretensiones francesas, ante quien sea, si es un interés nacional suyo el que anda

por medio.

«Los problemas estructurales de la CEE no pueden posponer las negociaciones con España. Esta

definición del canciller alemán es el punto más claro, mas preciso y más positivo de cuantos han podido

trascender a la Prensa de los considerados en el diálogo con el presidente del Gobierno español, quien a

su vez ha insistido en la necesidad de que la negociación para el acceso a la CEE sea rápida y, por el

contrario, largo el periodo transitorio. Lo primero, resulta obvio, conviene como dato institucional capaz

de aportar desde sí mismo garantías para el sistema democrático español y enriquecimientos

fundamentales para el capital de libertades políticas europeas. Lo segundo —que el período de transición

resulte lo más demorado posible— es necesario para que la integración no se venga a traducir, para

España, en un desmantelamiento de determinados sectores estratégicos de su economía. Y de suyo, la

satisfacción de esta necesidad abundará en el primero de los propósitos: es decir, en la consolidación de

nuestra democracia.

Virtualidad consolidadora tendrá también la incorporación a la OTAN, tema éste que el presidente

Calvo-Sotelo, en puntual congruencia con lo manifestado en su programa de investidura, activará, en

breve plazo, por vía del diálogo del Gobierno con los grupos parlamentarios españoles. En esta cuestión

no ha habido, por parte alemana, mayores precisiones o novedades durante las conversaciones con el

presidente del Gobierno español. Tal vez fuera lo más destacable, en este sentido, el énfasis que el

canciller Schmidt ha puesto en remachar que, al respecto, se trata de una opción, soberana por interna, del

pueblo español. Cosa ésta que no empalidece la postura, de franco apoyo a nuestro ingreso en la OTAN,

que el Gobierno de Bonn viene manteniendo desde que se operó nuestro cambio de régimen político.

Tampoco parece obstar a esta definición germana el oposicionismo socialista español al ingreso en la

organización militar de la Alianza Atlántica, pese a la especie de tutoría, atribuida en un tiempo, de la

socialdemocracia alemana sobre los hombres más representativos del PSOE.

Digamos en fin, como conclusión y resumen, a la vista de lo que ha sido la visita de Calvo-Sotelo a la

RFA, que ésta ha conformado una de esas difíciles y raras ocasiones en que la amistad política se ha visto

acompañada por lo complementario de los intereses respectivos. Eso es lo que, creemos, debe entenderse

como relación sólida...

 

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