Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   España, Lenin y el congreso del P.S.O.E.     
 
 ABC.    09/12/1976.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

9 DE DICIEMBRE DE 1976.

APUNTE POLÍTICO

ESPAÑA, LENIN Y EL CONGRESO DEL "P.S.O.E." (R.)

Por José María RUIZ GALLARDON

No he de entrar hoy en el análisis pormenorizado de las conclusiones del Congreso del «P. S. O. E.» (R.)

que acaba de celebrarse. Hoy, lector, me interesa desenmascarar lo que juzgo un hecho trascendental,

consecuencia de este Congreso: el triunfo de la estrategia comunista.

El comunismo español, pese a sus nunca confirmados asertos de aceptación de la libertad, ha seguido y ha

visto triunfar su vieja táctica leninista: apoyar todos los movimientos de oposición al Gobierno que

califica de burgués, aunque se hagan en nombre de la libertad, para debilitar a aquél, dividir a sus cuadros

y a sus masas y triturar luego a quienes se opongan a su revolución comunista autocrática y totalitaria.

Con sumo gusto han visto cómo el «P. S. O. E.» (R.) les tiende una mano, una larguísima mano, a la par

que accede a sus exigencias de denunciar —¡ante Europa!— la supuesta falacia del intento reformador del

Gobierno de la Monarquía.

Y el «P. S. O. E.» (R.) pica y pide que se cierren todas las puertas de la democracia europea a España.

Esa ha sido siempre la consigna del comunismo desde Lenin hasta hoy. En su artículo «Los perseguidores

de los zemstvos y los aníbales del liberalismo», escrito hace tres cuartos de siglo. Lenin decía:

«En interés de la lucha política nosotros debemos apoyar toda oposición al yugo de la autocracia, no

importa la causa que la provoque, ni la capa social en la que se manifieste. De ahí que estemos lejos de

ser indiferentes a la oposición de la burguesía liberal. Si los liberales y los socialistas-populistas saben

organizarse en un partido ilegal, tanto mejor, si no saben organizarse —que es lo más probable—

tampoco nos desentenderemos de ellos, sino que nos esforzaremos por afianzar los vínculos con

individuos aislados. Sin embargo, estando como estamos dispuestos siempre a colaborar de este modo, no

renunciaremos jamás, en ninguna circunstancia, a combatir las ilusiones liberales. En sustancia, y

parafraseando la conocida sentencia de Marx sobre la revolución de 1848. nosotros podemos decir que el

progreso del movimiento revolucionario no radica en adquirir tales o cuales conquistas positivas, sino el

liberarse de nocivas ilusiones liberales.»

Para Lenin, las ilusiones nocivas liberales no eran otra cosa que llegar a un acuerdo estable con el poder,

con fundamento en la libertad. Pues entonces como hoy eso es imposible: hay que exigir todo a cambio de

nada. A la manera como acaba de pedir el «Partido Socialista Obrero Español» (R.) en su Congreso,

cayendo en la trampa comunista: parlamentaremos con el Gobierno pero seguiremos sin ceder, exigiendo,

eso sí, que nuestros «hermanos comunistas españoles» se sienten en la mesa de negociación y que

nuestros «hermanos socialistas europeos» nieguen a España y al Gobierno del Rey esa misma posibilidad,

y así España no llegue a ocupar el lugar que por derecho, y en pura doctrina democrática, le corresponde.

¡Buen ejemplo de amoralidad y estupidez políticas!

J. M. R. G.

 

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